Mercado de arte

El Survivor de Frida Kahlo, vendido por 1,2 millones de dólares

Detalle del Survivor, de Frida Kahlo, vendido en Christie's.

La pieza salió a subasta en Christie’s Nueva York con una estimación de 100.000 a 150.000 dólares.

Detalle del Survivor, de Frida Kahlo, vendido en Christie's.

La subasta evenig sale de Arte Latinoamericano de Christie’s Nueva York celebrada el pasado día 26 de mayo obtuvo unas interesantes ventas. Como dato significativo, la casa recaudó un total de 16.809.100 dólares (13.783.462 euros) por los 66 lotes vendidos de los 81 ofrecidos.
La más sorprendente fue, sin duda, el remate por un precio más de diez veces superior a la estimación de la obra de Frida Kahlo (1907-1954) titulada De Frida Kahlo, Suvivor, 1938, vendida por 1.178.500 dólares en Christie's, diez veces por encima de la estimaciónSurvivor (O/metal, 17 x 12 cm): 1.178.500 dólares (966,370 euros, comisiones e impuestos ya incluidos). Como ya destacamos en el artículo que se publicó cuando se conoció su salida a pujas (ir al artículo), la pieza fue realizada en un temprano 1938 y fue adquirida por el conocido artista, crítico e historiador del arte Walter Pach quien, años más tarde, la regaló al actual dueño. Tras exponerse ese mismo año de 1938 en la Julien Levy Gallery, en la que sería la primera exposición individual de la artista, era la primera vez que salía al mercado. Con esos precedentes, y a pesar del mínimo tamaño, la atractiva estimación de apenas 100.000 a 150.000 dólares quedó rápidamente superada por las sucesivas de los distintos coleccionistas, ávidos de llevarse esa pequeña joya. Al final, una adjudicación magnífica que, muestra una vez, la fuerza de las piezas excepcionales en el mercado actual.
Parecida fue la situación del óleo, fechado en 1929, del reconocido muralista mexicano José Clemente Orozco (1883-1949), De José Clemente Orozco, The City, 1929, se disparó hasta los 1.142.500 dólares en Christie's, convirtiéndose de este modo en la pieza más cara del artista vendida en subastaThe City (O/L, 71,7 x 50,8 cm), que tras salir con una tímida estimación entre 200.000 y 300.000 dólares, se disparó hasta los 1.142.500 dólares convirtiéndose de este modo en la pieza más cara del artista vendida en subasta.
Tras llegar a “Gringoland”, como él mismo dijo a su mujer en la felicitación navideña que le escribió en 1927, se dispuso a “intentar hacerse un nombre y a promocionar su obra”, en Manhattan. Poco tiempo después, sucedió el crash de 1929, donde la bolsa norteamericana sufrió el conocido desplome y muchos personajes, arruinados, se suicidaron. Algo de ello hay en esta obra, con los enormes edificios casi amenazadores al fondo, apenas una sombra de lo que debían ser, y unas caras contrahechas en el primer plano.
Por último, también una obra del venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005) batió su récord en subasta. Se trata de Un Trou sur l'Orange (A Hole over Orange), de Jesús Rafael Soto, también se ha convertido en el nuevo récord del artista en subasta al venderse por 758.500 dólares en Christie'sUn Trou sur l’Orange (madera pintada, nylon y relieve metálico), realizada en 1970, pero de enormes dimensiones: 150 x 250 x 29 cm. Esta vez la venta no fue tan espectacular, pero los 758.500 dólares pagados por la pieza, lejos de los 250.000-350.000 dólares de la estimación, hacen que resulte llamativa. Soto perteneció a la joven generación de artistas latinos que pronto viajaron a París, en los años 50, y donde recibieron y reordenaron y re-expusieron las consignas de los movimientos cinéticos y del op-art.
Formado con Alejandro Otero en París en 1950, en los años siguientes Soto junto a Yaacov Agam, Jean Tinguely y Julio Le Parc exploró las disonancias y los problemas visuales siguiendo las investigaciones que ya se planteaba de Victor Vasarely al profundizar en las huellas de Piet Mondrian. En los años setenta, Soto trabaja con grandes paneles monocromáticos, donde alteraba la visión gracias a la introducción de elementos metálicos que temblaban oscilantes con apenas un ligero soplo de aire. Y, desde luego, una de las grandes piezas de ese periodo era este Un Trou sur l’Orange (A Hole over Orange).

Publicado por Daniel Díaz el 27 de mayo de 2010.

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