A pesar de su aparente simpleza, se estima que alcance, al menos, el millón de libras. Publicado por Daniel Díaz el 17 de junio de 2013.

El próximo día 2 de julio, Christie’s Londres sacará a pujas un buen dibujo del maestro de Fuendetodos, Francisco de Goya (1746-1828) titulado
Si yerra los tiras! Apenas mide 26,2 x 18,3 cm el papel, y el dibujo -realizado con aguada, tinta china y raspaduras- está enmarcado en una especie de recuadro pintado con la misma aguada.
Desde el punto de vista técnico, es evidente que no es uno de sus mejores trabajos sobre papel del aragonés y, por tanto, no alcanzará ningún récord, pero si la estimación es de un millón a millón y medio de libras parece que algo más debe tener…
Efectivamente, en una primera y superficial ojeada podemos ver a un cazador con la escopeta cargada, vestido con unos atuendos algo más cuidados de lo normal, y un perro a sus pies. En otro pintor, la cosa quedaría como lo que parece, una escena de caza simple y llanamente, pero Goya nunca es simple y siempre ofrece una segunda o tercera lectura… Algo de ello nos insinúa ya la leyenda que Goya coloca al pie de la escena: Si yerra los tiras!
Lo primero que llama la atención del dibujo es que el perro no mira hacia donde apunta la escopeta sino que dirige sus pasos hacia el cazador; detalle sutil pero que no pasaría desapercibido a los que contemplasen el dibujo.
La frase, asimismo, da un tenor diferente, pues parece hablar más bien del fracaso de la expedición de la caza: ‘si yerra los tiros’ es como sugerir que si ha fallado, que si ha estado lejos del blanco.
Es interesante saber que, en este álbum de bordes negros, el único dibujo de un cazador es el presente (dibujo 27), que estaba insertado entre otras escenas, anteriores y posteriores, que hablan más bien de problemas políticos e incluso sociales y morales; no sería, por tanto, extraño deducir que también el cazador deberá relacionarse, de algún modo, con esos dibujos y esa crítica social y política, tal del gusto del maestro. No en vano, así como las pinturas y sus grabados fueron realizados para ser vistos por el gran público, el ámbito de estos álbumes en cambio era exclusivamente íntimo, para su círculo de amigos y familiares, quienes comentarían con absoluta libertad los hechos políticos.
Y a eso hace referencia, precisamente, el catálogo de la exposición de 1989, que argumentó que la inscripción se podía interpretar de otra forma más subversiva aún, puesto que errar el tiro en castellano se puede utilizar para decir que alguien ha sido engañado o estafado… Y si queremos entender el dibujo como una alegoría política –que eso parece decirnos Goya al situarlo en otro contexto-, podemos entender que el cazador puede representar nada menos que al recién restaurado rey de España, Fernando VII. Hay, de hecho, en los rasgos del cazador, un aire del monarca…
Técnicamente es un dibujo interesante pues se puede apreciar perfectamente que Goya trabajó varios aspectos: en la parte inferior, para la maleza, da varias capas con la aguada, oscureciendo algunas que simulan así un primer plano, y dejando el fondo más ligero, menos entintado; el perro, con pocas pinceladas, está perfectamente definido, en una postura típica. El cazador, en cambio, ofrece dos pequeños arrepentimientos (sombrero y hombros), y un trabajo distinto, de raspado para dar mayor volumen a la especie de cazadora que lleva el personaje. Y junto a ello, detalla mucho más la cara del personaje y la escopeta, con un trazo seguro y firme.
El dibujo pertenece al comúnmente llamado Álbum de bordes negros, característico por la gruesa línea negra que enmarca cada dibujo, el más cuidado y perfecto de los álbumes de Goya. Los dibujos se diferencian claramente de los pertenecientes a otros álbumes por su mayor tamaño y por la monumentalidad de las figuras, y son especialmente buscados por los coleccionistas.
Del mismo álbum de bordes negros, en julio de 2011, Christie’s Londres –la casa que mejor suele vender este tipo de dibujos- vendió por 2.281.250 libras (3.650.000 dólares) Hútiles trabajos (26,3 x 18,6 cm). Eran tres figuras femeninas –dos lavando la ropa y una tercera tendiéndola-, dibujadas con su delicadeza habitual y con distintos tonos para enfatizar las diferentes profundidades del dibujo; no es, pues, extraño que alcanzase ese precio. Y por una prudencia lógica, el que ahora sale a pujas sale con una estimación mucho más modesta…
Sin embargo, hace no demasiado tiempo, en julio de 2008, un magnífico dibujo titulado Bajan riñendo o Visión de bajar riñendo (23,4 x 14,3 cm, del Álbum D) se vendió en la misma casa por 2.281.250 libras (4.498.628 dólares), muy lejos de la estimación de 800.000-1.200.000 libras. Se convertía así en la obra sobre papel más cara de Goya…
En la misma subasta, El alguacil Lampiños cosido dentro de un caballo (20,5 x 14,2 cm, del Album F, también llamado Imágenes de España (1812-1820) se remató por 769.250 libras (965.409 euros). Y el tercer y último dibujo de ese lote de julio de 2008, Arrepentimiento (21 x 15,2 cm, del Álbum F, por lo que debía fecharse entre 1812 y 1820) llegó a las 959.650 libras (1.204.361 euros) (leer artículo). Y dados estos precios, parece bastante razonable, e incluso un tanto conservadora, la estimación de 1-1,2 millones de libras para este cazador…
Como sabemos, los ocho álbumes fueron divididos después de la muerte de Goya por su hijo Javier (1784-1854), quien los pegó en encuadernaciones más grandes e hizo algunos pequeños cambios a la orden dictada por la numeración de Goya. Por eso este dibujo, que inicialmente era la hoja número 27 en el álbum de bordes negros, se convirtió en el número 20 en el álbum re-ensamblado por Javier. El hijo de Javier, Mariano Goya y Goicoechea, quien heredó los álbumes después de la muerte de Javier en 1854, vendió muchos de los dibujos al reconocido pintor Federico de Madrazo (1815-1894), que con el tiempo sería director del Museo del Prado. Por distintos motivos, Madrazo tuvo que vender parte de su colección, con los dibujos de Goya, y en la tarde del 3 de abril de 1877 aparecieron en una subasta de Drouot, en París, consignados por Paul Lebas, quien se cree actuó en nombre de Madrazo. Tras esta venta, los diversos álbumes se dispersaron por el mundo de tal manera que sus agrupaciones y numeraciones originales sólo se han restablecido recientemente: primero a través de la obra de Eleanor Sayre y, más recientemente, a través de la investigación de Pierre Gassier y Juliet Wilson Bareau.
El presente dibujo fue comprado en la subasta de Drouot por Emile Calando (1840-1899), cuya selecta colección también incluye al menos otros dos dibujos de cazadores de Goya. Más recientemente, formó parte de la colección de Richard S. Davis (1917-1985), ex-director del Instituto de Arte de Minneapolis quien lo vendió, junto con un dibujo de Guardi, en Christie’s en 1987.
Juan Várez, Consejero Delegado de Christie’s España, comentó: “Es un verdadero privilegio para Christie‟s el poder ofrecer en subasta este gran dibujo magníficamente conservado, titulado ‘Si yerra los tiras’. (…) Este dibujo ha sido ampliamente expuesto, incluyendo en el Museo del Prado en Madrid, el Museo de Bellas Artes de Boston, y el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York”.
La obra de Goya nunca es sólo lo que parece. Por eso, un dibujo que parece ingenuo y simple como el presente puede alcanzar ese precio…