Los casi 120 millones de dólares pagados por la icónica pieza hacen que se llegue a cifras de antes de la crisis.
Publicado por Daniel Díaz el 7 de mayo de 2012.

La Evening sale de Arte Impresionista y Moderno del día dos de mayo en Sotheby’s Nueva York pasará la historia. Para la mayor parte de los aficionados por ser el momento en el que se vendió la pieza más cara de la historia en subasta, y para los que siguen de cerca el mundo de las licitaciones porque hemos vuelto a cifras de antes de la crisis pues la subasta alcanzó una facturación récord por un total de 330.568.550 dólares (203.765.332 libras; 250.936.357 euros), a pesar de que quince lotes, de los 76 ofertados, no encontraron comprador…
Esta escalofriante cifra supone que ha sido la subasta de arte Impresionista y moderno que más ha facturado en la historia de Sotheby’s (su anterior récord fue de 286.165.000 dólares, conseguida en Nueva York el 17 de mayo de 1990), y que es la segunda más alta de su historia, por detrás de la Evening sale de Contemporary Art en Nueva York del 14 de mayo de 2008, donde se alcanzaron los 362.037.000 dólares.
Pero volvamos al nuevo récord. Se trata de una de las cuatro versiones pintadas por el noruego Edvard Munch de
El Grito (leer artículo), que pertenecía al empresario Petter Olsen, cuyo padre, Thomas, fue amigo, vecino y patrono de Munch. Ocho pujadores se interesaron por la obra y la batalla duró más de doce minutos hasta subir desde los cuarenta millones hasta adjudicarse al teléfono nada menos que por 119.922.500 dólares (91.033.826 euros; 73.921.284 libras): es el precio más alto pagado en subasta y es el primer lote cuyo precio de martillo supera los cien millones de dólares –lo cual fue verdaderamente aplaudido en la sala-, de los que 12,9 millones de dólares se quedará la casa en concepto de comisiones al comprador… (ver vídeo). Como sabemos, el anterior récord lo ostentaba nuestro compatriota Pablo Picasso, al adjudicarse en Christie’s Nueva York, hace un año, su Nude, Green Leaves, and Bust por 106.482.500 dólares.
Mark Winter, director of Munch Experts, había dicho de la obra: “It is a unique chance for someone to acquire this version. It is the crown jewel of the four but you really need a national budget to buy it. And not the budget of a small country either“.
Lo que queda claro es que el mercado responde con toda su fuerza cuando sale una pieza excepcional: El grito es un icono del siglo XX y era la única de las cuatro versiones que hizo el noruego que estaba en manos privadas; los ocho pujadores hablan precisamente de ello, del interés por hacerse con piezas de calidad máxima. Lo que resta por conocer es el nombre del comprador. Los dedos apuntan a que debió ser un magnate árabe más que ruso o chino; desde luego, el fin bien podría ser atraer visitantes a un posible museo, que debe llenarse con piezas de calidad y de renombre… De hecho, Richard Nagy, el art dealer afincado en Londres, comentó a Bloomberg: “Qatar is the obvious candidate for the buyer. Purchasing ‘The Scream’ would have made good business sense for them. They want people to come to their museum, and this is a destination picture. It only would have cost a couple of hours of pumping oil”.
Tras la euforia de las ventas y el estudio de los datos de las ventas no es extraño que Simon Shaw, Senior Vice President and Head of Sotheby’s Impressionist & Modern Art department in New York, dijese: “If ever there was a work of art of true shock and awe it is Edvard Munch’s The Scream, which is not only one of the seminal images from art history, but also one of the visual keys to the modern consciousness. We are delighted to say that this magnificent picture achieved a new world record at Sotheby’s for any work of art when it sold for $119.9 million (£73.6 million / €91 million) after an enthusiastic bidding battle involving at least eight bidders which lasted for more than 12 minutes. Tonight’s sale total of $330,568,550 million marked Sotheby’s highest ever total for an Evening Sale of Impressionist and Modern Art, breaking Sotheby’s previous record of $286.2 million set in 1990 here at Sotheby’s in New York”.
Incluso Tobias Meyer, el Sotheby’s Worldwide Head of Contemporary Art y el subastador más conocido de la casa, comentó: “This evening’s sale was a dream for an auctioneer, and to be able to sell The Scream for over $100 million dollars hammer was a moment that I cherish as an auctioneer, and also a very proud moment for Sotheby’s. The Scream is worth every penny that the collector paid for it. It is one of the great icons of art in the world, and whoever bought it should be congratulated. Tonight was a historic night for Sotheby’s, and I am very happy to have been part of it”.
Pero la subasta no acababa con El grito. Salía también a pujas la excepcional colección de 17 piezas del legendario financiero Theodore J. Forstmann (leer artículo). La venta de las mismas ascendió a un total de 83.012.000 dólares, en donde destacó con luz propia la venta del retrato de Dora Maar pintado por Pablo Picasso y titulado
Femme assise dans un fauteuil por 29.202.500 dólares, dentro de la estimación de 20 a 30 millones); de hecho, fue la segunda obra más cara de la subasta. También de la colección del Sr. Forstmann se vendió, esta vez por 14.866.500 dólares, dentro de la estimación, la fantástica
Tête humaine, realizada por Joan Miró en 1931; y la Cabane sous les arbres, de Paul Gauguin, que legó a los 8.482.500 dólares.
De Chaim Soutine se ofrecían dos obras. La primera, con una estimación entre 10 y 15 millones de dólares, Le chasseur de chez Maxim’s
(O/L, 82,3 x 75 cm): realizada hacia 1925, fue considerada como una auténtica obra maestra del expresionismo y, posiblemente, la obra de mayor relevancia en toda la producción del artista. De hecho, como ya comentamos, la compró el Sr. Forstmann en noviembre de 2004 en Sotheby’s Nueva York por 6,7 millones de dólares (estimación de 2,5 a 3,5 millones de dólares), convirtiendo la obra en la más cara hasta ese momento. Pasados ocho años, se vendió por 9.378.500 dólares… El otro lienzo de Soutine, en cambio, Le Chasseur, con una estimación menor, entre los cuatro y los seis millones de dólares, no encontró comprador.
Dentro del apartado de piezas surrealistas, cuyos precios siguen subiendo lenta pero constantemente, debemos destacar
Printemps nécrophilique (O/L, 1936, 54,6 x 65 cm), de Salvador Dalí (1904-1989), que superó con creces la estimación más alta de doce millones de dólares al adjudicarse por 16.322.500 dólares. Es interesante también en este caso comprobar la interesante revalorización de algo más de un millón de dólares al año, pues la pieza se había comprado en Christie’s Londres, en diciembre de 1998, por 2.276.289 dólares. Y de Leonora Carrington (1917-2011), La artista viaja de incógnito (O/L, enero de 1949, 45,1 x 35,3 cm), se adjudicó por 422.500 dólares.
Por último, debemos mencionar una pieza escultórica del rumano Constantin Brancusi (1876-1957) Prométhée (bronce dorado, 1911, de una edición de cuatro ejemplares, 17,7 cm); tras una estimación entre seis y ocho millones, el comprador tuvo que desembolsar 12.682.500 dólares para hacerse con el delicado bronce.
Así las ventas, el Sr. Norman de Sotheby’s concluyó diciendo: “We were also entrusted with so many other wonderful collections, including –and very happily– the Forstmann collection, which comfortably made a total within its estimated range, and we’re thrilled to have achieved the $29.2 million price for the Picasso and the $14.9 million sum for the marvellous Joan Miró surrealist work Tête Humaine. Throughout the sale we established great prices in so many different categories: the Munch with Expressionism; Picasso with classic Modernism; Dalí with Surrealism; and Brancusi, a great work of sculpture”.
Hemos comprobado que piezas extraordinarias alcanzan precios majestuosos, que la venta del El grito ha dado alas a las ventas en esta histórica sesión y que se hayan batido las cifras de los últimos años haciendo que la imaginación retrocediese a los felices años del inicio del milenio. Esta semana, con los resultados ya de las licitaciones de arte de postguerra y contemporáneo, podremos ver si ha sido agua de mayo o si estamos ya cerca de la recuperación del mercado. Publicado por Daniel Díaz el 7 de mayo de 2012.