Piezas relativamente menores de Antonio López, Equipo Crónica, Juan Muñoz o Rafael Canogar.

Tras las merecidas vacaciones estivales, volvemos al ritmo habitual de trabajo. Las subastas retardan un poco los inicios, dando tiempo a que la mayor parte de los coleccionistas se incorporen a sus quehaceres y puedan ver y pensar, con la calma necesaria, las apuestas que se les ofrecen.
En nuestro país, Durán y Segre citan a los inversores el día 20 de septiembre mientras Ansorena retrasa su cita al 4 de octubre. El resto aún no ha anunciado en sus páginas web la fecha de la licitación.
En el extranjero, en estos primeros días, destaca la subasta de Post-War & Contemporary Art en Christie’s London, South Kensington, el día 14 de septiembre. Y no ser una subasta excepcional sino porque salen unas cuantas piezas de españoles de renombre; no son piezas fantásticas, pero sí hay que tenerlas en cuenta.
La más importante es, sin duda, la
Mujer quemada (Burnt Woman), realizada en 1964 por el manchego Antonio López (1936): óleo y madera policromada y quemada posteriormente de 82 x 92 x 29 cm. Pieza difícil, de esa etapa oscura de Antonio López que no suele gustar al público generalista, pero son su indudable fuerza. Salió ya a pujas en Christie’s Madrid en octubre de 2006 con una alta estimación entre 200.000 y 300.000 euros; quizá por ello la estimación actual sea de 100.000 a 150.000 libras, aprovechando el tirón nacional e internacional que la muestra en el museo Thyssen-Bornemisza ha supuesto. Expuesta por primera vez en la Staempfli Gallery, New York, en 1965, estuvo presente también en la Exposición Antológica Antonio López, 1993, Madrid, MNCARS (ilustración p. 164).
Las dos últimas piezas del manchego en el mercado, a pesar de no ser lo más típico de su mano, han obtenido buenos resultados: en julio pasado, Christie’s Londres vendió Mujer sentada, un óleo de 1954 (114,5 x 90 cm) de la colección Duarte Pinto Coelho por 97.250 libras (más del doble de la estimación baja: 40.000-60.000 libras). Y en mayo, en William Doyle, un paisaje manchego con figuras, sus familiares, titulado Autumn (Otoño) y realizado en 1961 (O/cartón, 62,8 x 99,7 cm) subió desde la baja estimación de 40.000 dólares hasta los 160.000 dólares más comisiones e impuestos.
Sin embargo, la referencia más útil puede ser una obra de 1963, titulada Perro muerto (O/cartón, 73 x 100 cm), del mismo estilo duro y áspero que la que sale a pujas: en febrero 2006, en Christie’s Londres, alcanzó las198.400 libras, muy lejos de la estimación de 25.000 a 35.000 libras.
En junio pasado, Juan Muñoz (1953-2001) batió su récord al vender en Christie’s Londres su Esquina positiva (bronce, cuatro figuras, 140 x 67 x 69 cm) por 3.401.250 libras (ver noticia). Quizá aprovechando el tirón del escultor en el mercado internacional sale a pujas
Untitled, 1984 (madera, cemento y piedra, 231 x 84 x 7,5 cm), comprada directamente al artista por el presente dueño. Es una pieza que evoca de nuevo de la dificultad de comunicación del hombre al presentar la mitad de una puerta con otros elementos que impedirían su apertura. Siendo pieza menor, la estimación es de 25.000 a 35.000 libras.
Del Equipo Crónica (1964-1981) se ofrecen unas
Meninas (A/papel maché, 53,3 x 81,3 x 48,3 cm), realizadas en 1971 y pintado cada ejemplar de forma diferente. En esta caso, el homenaje a Picasso por su serie de Las Meninas domina la trama de fondo, en blanco y negro; pero hábilmente, Rafael Solbes y Manolo Valdés supieron realzar las figuras con toques de color de Seurat o Signac, Delaunay, Kandinsky y Mondrian, homenajes en toda regla y, hasta cierto, punto, compendio de una historia de la pintura de los últimos años. Comprada directamente al artista por el presente dueño el mismo año de 1971, la estimación es de 18.000 a 25.000 libras; un precio que podemos considerar relativamente atractivo aunque hace mucho tiempo que no sale ninguna escultura de esta edición a pujas. La familia de Carlos IV, otra escultura típica de su mano y que sale con más frecuencia al mercado, suele venderse en torno a los 30.000-35.000 euros (más comisiones e impuestos), si está en perfectas condiciones.
Por último, una pieza de Rafael Canogar (1935) titulada
El soldado (polyester, fiberglass y óleo sobre tabla, 180 x 100 x 53,3 cm) realizada en 1967. Tras su etapa de abstracción expresionista con El Paso, Canogar evolucionó valientemente en los años sucesivos hacia una pintura de corte social, a medio camino entre la pintura y la escultura, y con una figuración muy personal, como incompleta en muchas ocasiones, y comprometida políticamente. La estimación de 10.000 a 15.000 libras es verdaderamente atractiva y, como tal, debería subir algunas pujas.
No hay mucho más interesante en los mercados internacionales a los ojos de los coleccionistas de piezas españoles. Pero para ir abriendo boca, como aperitivo, es más que suficiente. Veremos cómo respira la venta.
Publicado por Daniel Díaz el 9 de septiembre de 2011.