
Vendidos por más de cinco millones de libras las dos magníficas piezas que Sotheby’s Londres subastó el día 23 de noviembre.
La licitación de Pintura Europea del siglo XIX contaba con secciones dedicadas a la pintura española, orientalista, alemana y austriaca, escandinava y simbolista alcanzó un total de 11.166.050 libras (13.168.101 euros), dentro de la estimación de pre-venta de 8,6-12,8 millones de euros. La sección de pintura española obtuvo unas ventas por valor de 6.791.950 libras (8.009.733 euros), cerca de la estimación más alta 4,7-7millones de libras (5,5-8,2 millones de euros).
Con luz propia brillaron las dos obras del valenciano Joaquín Sorolla (1863–1923), firmadas en 1904.
Pescador, Valencia tras una apasionante puja, animada brillantemente por el subastador, llegó a las 3.065.250 libras (3.614.843 euros) (est.: 2-3 millones de libras). En la misma línea, Niños en la playa superó la estimación de 1-1,5 millones de libras hasta alcanzar la alta cifra de 1.945.250 libras (2.294.030 euros). Aurora Zubillaga, Consejera Delegada de Sotheby’s España, comentó: “Esta venta ha demostrado una vez más que Joaquín Sorolla es el artista español más cotizado. Coleccionistas de ambos lados del Atlántico han pujado con interés por las siete obras que teníamos en la subasta. Bien sea grande o pequeña, maestra o boceto, en lienzo o sobre papel, la obra del impresionista español tiene buena acogida en el mercado. Pescador, Valencia y
Niños en la playa, las dos obras adjudicadas por encima de los dos millones de euros confirman el liderazgo de Sotheby’s en la venta de obra de este artista valenciano”.
Prueba de ello fue la venta de otra obra del valenciano nada menos que por 668.450 libras (788.302 euros; est.: 300.000-500.000 libras) de Algarrobo (The Carob Tree) (O/L, 1899, 46 x 96 cm). Pintada en Jávea, muestra un paraje que en una carta a su mujer Clotilde dos años antes definiría de la siguiente manera: “Este lugar tiene todo lo que deseo y más, si pudieras ver lo que tengo delante mío no encontrarías palabras para describirlo” (Blanca Pons-Sorolla, Joaquín Sorolla, Londres, 2005, p. 102). La obra rezumaba calidad y, aunque la temática no estuviese relacionada directamente con el mar y la luz, subió lejos de la estimación más alta.
Pero avancemos en las otras obras. De Santiago Rusiñol (1861–1931),
Pati de Játiva (Terrace in Játiva, Valencia) (O/L, 83 x 104 cm), pintado en 1919, subió hasta las 253.250 libras (298.657 euros), dentro de la estimación entre 180.000 y 250.000 libras. Aunque en esa región Rusiñol pintó desde 1901, volvió a ella una y otra vez, seducido por los juegos de luz. Y el Patio, con una asombrosa profundidad, una atractiva luz y un delicado juego de colores, terminó alcanzando un precio importante. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con las otras obras de su mano. La calidad de cada una de ellas era suficiente, pero quizá los precios fueron excesivos. En El sauce. Jardín valenciano, Alcoy (The willow tree, Alcoy, Valencia) (O/L, 1925, 125 x 136 cm), que no alcanzó el precio mínimo (estimación de 150.000 a 250.000 libras), quizá fue la tardía fecha de composición o el excesivo tamaño, pues la mágica luz de atardecer que había captado el pintor era maravillosa. Y en Melancolía (O/L, 129 x 70 cm), pintado entre 1893 y 1894 en París, y con una estimación entre 200.000 y 250.000 libras, quizá fuese el rostro, poco amable, pleno de la Melancolía de la retratada. A veces el coleccionista no busca sólo la calidad, sino convivir con la obra. Y este tipo de piezas no son especialmente atractivas para ellos.
Otra obra destacada fue la
Campesina (peasant woman) (O/L, 100 x 81 cm) del jienense Rafael Zabaleta (1907–1960), expuesta en la Bienal de Venecia de 1956. Las 97.250 libras alcanzadas muestran su calidad, pleno de fuerza y color. Aurora Zubillaga comentó acerca de ella que “también estamos encantados con el buen resultado obtenido para Rafael Zabaleta, cuyo lienzo Campesina dobló su estimación baja”.
Un par de apuntes más. De Joaquín Mir (1873–1940), no encontró comprador su torturado paisaje de El Pascol. Caldes de Montbui (O/L, 168 x 120 cm), fechado en 1922 y cuya venta se esperaba entre 100.000 y 150.000 libras. De Raimundo de Madrazo (1841-1920) se vendió dentro de la estimación su buen Retrato de Mercedes Heeren (O/L, hacia 1874, 166,5 x 110 cm): 121.250 libras. En cambio, Sus zapatos nuevos (O/L, 63 x 52 cm), no alcanzó el precio mínimo de la estimación entre 60.000 y 80.000 libras.
Dos conclusiones parecen imponerse tras la subasta pintura española en la capital del Reino Unido.
La primera y más sencilla: Sorolla es uno de los artistas españoles más buscados y cotizados, con coleccionistas en todo el mundo. No eran piezas excepcionales, pero sí de alta calidad, tamaño y temática. Y eso, el que sean piezas buenas, de calidad y de un artista internacional, atrae a los compradores. Lo bueno, se sigue vendiendo, a veces incluso por encima de las expectativas. Porque es visto por el coleccionista puro como una oportunidad, o por el que invierte como una posible vía para su dinero parado.
La segunda: la crisis se sigue notando especialmente en las piezas más normales, sin especial historia. Ya habrá tiempo de posteriores posibilidades de compras, se piensa. Y prueba de ello es que el índice de venta por lote ha sido del 65,9%.
Daniel Diaz.