Destaca la pintura antigua en Alcalá Subastas con piezas de Carreño de Miranda o Francisco Bayeu, además de los modernos Zabaleta y Palencia, y en Nueva York Warhol y Sorolla, entre otros
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 26 de abril de 2008.
Mayo es uno de los meses importantes en el mercado del arte, tanto en España como en el extranjero. Las casas de subastas se guardan piezas importantes para estas fechas, las últimas habitualmente de la temporada. Y, a pesar de la traída y llevada crisis económica en el mercado, se prevén ventas millonarias.
En nuestro país, destaca la oferta de Alcalá Subastas los días 7 y 8. Comentaremos extensamente algunas obras antes de dar el salto al charco para comentar brevemente las citas en Nueva York de Christie’s el día 29
y Sotheby’s el 1, que subastarán grabados de muy alto nivel.
El plato fuerte de Alcalá ha sido tradicionalmente la pintura antigua. Y esta subasta sigue esos derroteros, con abundantes obras de calidad. Destaca un boceto inédito de Francisco Bayeu titulado Apolo remunerando las Artes (O/L, inscrito en el bastidor: “nº 27” y “Palacio Conben. del Pardo”, 31,7 x 68,8 cm, 90.000 euros), con su bastidor original y sin reentelar. Boceto para el techo del Salón de Consejillos del Palacio de El Pardo, pintado en 1769, se trata probablemente del cuadro que figura en la relación de los pertenecientes a la testamentaría de D. Francisco Bayeu vendidos a D. Leonardo Chopinot: “nº 10 item otro, representa a Apolo acompañado de algunos genios ministros suyos, que significan sus benéficas influencias sobre las Artes y Ciencias, cuya obra esta pintada en el Real Sitio de El Pardo, al que está unido otro borrón de una figura con un grupo de niños”.
Con el recuerdo aún fresco en nuestra memoria de los 760.250 euros pagados en octubre pasado en Christie’s Madrid por el Retrato de Feliciana Bayeu, la hija del pintor (O/L, 58 x 39 cm), esta obra está muy encima de las habituales que salen a pujas. Por ello, se debe comparar en precios a los dos bocetos subastados en los últimos años: en enero de 2006, en Sotheby’s Nueva York, Heroes and heroines of the Old Testament (pareja de O/L, 50,2 x 106 cm) se remataron en 206.725 euros, comisión incluida; y en junio de 2004, en Etude Beausant, Lèfevre, en 155.500 euros el Proyecto para el fresco de la bóveda de la Capilla Real de Aranjuez (O/L, 80 x 115,5 cm).
Otra de la gratas sorpresas de la temporada es una delicada Magdalena penitente (O/L, 209 x 143 cm, 78.000 euros)
de Juan Carreño de Miranda. Hizo varias versiones de magdalenas penitentes pues el tema se prestaba como ejemplo moral de conversión para el pueblo y, también, como excusa para presentar un desnudo femenino, muy escasos en la abundante producción de obras en el barroco español. En este caso, un desnudo femenino, con cielos abiertos y ángeles asomándose, naturalezas muerta de alta calidad en primer plano…
Estilísticamente hablando, la presente Magdalena, está a medio camino entre la Magdalena penitente del Museo de Bellas Artes de Asturias, de 1647, y la de la Real Academia de San Fernando, de 1654; debe fecharse, por tanto, hacia 1650. Se conserva un dibujo en el Museo del Prado en el que la posición de la cabeza y el perfil coincide mucho más fielmente con la que se ofrece a pujas que con la Magdalena de la Academia de San Fernando. Un último dato sobre su procedencia: se cita entre los catalogados como de Carreño en el Inventario de 1938 de la Junta de Incautación, publicado en la reciente monografía del pintor de López Vizcaíno y Mario Carreño, Juan Carreño de Miranda. Vida y obra, Asturias 2007, p. 560.
Pintor aún poco valorado por el gran público, la obra que sale a pujas debería subir bastantes pujas supuesto el interés de los coleccionistas de pintura antigua de calidad, pues no suelen ofertarse este tipo de piezas y podría ser, por tanto, una buena inversión. Como referencia, la venta en Sotheby’s Londres en diciembre de 2004 de un Crucifijo pintado sobre tabla
(1658, 48,3 x 31,7 cm) en sólo 65.295 euros, es escasa para la calidad de la obra presente. Un dibujo suyo, de San Gregorio Magno (lápiz, 35,8 x 22,5 cm) se vendió en Segre en diciembre pasado en 2.500 euros.
Asimismo hay que señalar un Retrato de l duque de Parma, futuro Carlos VII de Nápoles y III de España, a caballo con otros militares en un campamento (O/L, 127 x 152,5 cm, 45.000 euros) y una serie de cuatro batallas (O/L, 102 x 128 cm, 265.000 euros el lote completo) pintadas por el italiano
Giovanni Luigi Rocco, que representan las principales contiendas de la conquista de Nápoles por el duque de Parma, más tarde Carlos III. Estas batallas, que han estado en la misma familia desde el siglo XVIII, son el único documento gráfico conocido de la conquista del reino de Nápoles que llevó a cabo el infante don Carlos de Borbón.
Por último, un buen San Francisco (O/L, 162 x 107 cm, 40.000 euros) de Francisco Herrera el Viejo. La obra, datada por el profesor Valdivieso hacia 1645, muestra claramente las características propias de la pintura de Herrera el Viejo, muy semejantes a las de La Predicación de San Juan Bautista del Museo de Bellas Artes de Béziers, en Francia. Desde luego, es una oportunidad de hacerse con buena pintura antigua a precios más que asequibles.
En pintura moderna, un cuadro inédito de Rafael Zabaleta, Campesino con bueyes (O/L, 1953, 60 x 81 cm, 65.000 euros). Aunque apenas haya obra de
su mano en el mercado, no tenga sus buscadas campesinas, orondas y tardocubistas, y los bueyes y el paisaje sean quizá demasiado elementales para el gusto del coleccionista de Zabaleta, el Campesino gustará y subirá alguna puja, sin excesivos entusiasmos pues no es obra del colorido y alegría habitual en su mano. Bodegón de Quesada (O/L, 1949, 50 x 61 cm) se remató en los 72.000 euros de salida en Segre en septiembre de 2006; en diciembre de 2005, adjudicó en 124.000 euros Campesinos en la era (O/L, 81 x 100 cm). Christie’s Madrid, en octubre de 2007, vendió en 96.250 euros (comisión ya incluida) El pastor Félix (O/L, 65 x 81 cm), mientras La familia campesina (O/L, 81 x 72 cm) que tenía una estimación
de 70.000-100.000 euros, se quedó en los 65.000 euros en octubre de 2004.
Y de Benjamín Palencia, una Vista de Petrel (O/L, 1965, 73 x 92 cm, 39.000 euros) que, por tamaño y fecha, debería sobrepasar la atractiva salida y al vendido en febrero pasado en esta sala –Campos de Castilla (O/L, 1966, 65 x 80 cm), 70.000 euros-. Aunque siendo obra con su pincelada amplia, típica de esos años, es quizá demasiado cuadriculado y oscuro; pero debería subir unas cuantas pujas. Similares en tamaño, pero de una calidad superior son: Toledo (O/L, 1964, 73,2 x 92,5 cm), que se adjudicó en 42.000 libras (unos 62.194 euros) en Sotheby’s Londres, en noviembre de 2005. En septiembre
de 2004, Ansorena remató en 68.000 euros, tras salir en 55.000 euros, Cúpula de San Pedro (O/L, 70 x 110 cm).
Dos datos en obra contemporáneo: de José Manuel Broto, Neuvième Journée (A/L, 1989, 200 x 200 cm, 17.000 euros), que procede de la Galería Soledad Lorenzo, de Madrid, y estuvo expuesto en Ayuntamiento y Diputación de Huesca, en la exposición Broto. Musica-Ordenes-Journees-Vestigia Vitae , 1992 (repr. color en pág. 45 del catálogo). Y de Abraham Lacalle, El gato de las siete colas (O/L, 1996, 33 x 40,5 cm, 3.000 euros), de una ascendencia más surrealista.
Saltamos el charco y nos desplazamos hasta Nueva York donde, aunque hablaremos más extensamente la próxima semana, nos encontramos con la cita del grabado en Christie’s el día 29.
Destaca el juego completo de diez serigrafías de Mao realizadas por Andy Warhol en 1972 (250 ejemplares, 50 PA, 91,4
x 91,4 cm c/u, 800.000-1.200.000 dólares), firmadas por él y publicadas por la Castelli Graphics and Multiples, Inc., New York, con los márgenes completos y en perfecto estado de conservación . Pieza singular, es muy difícil encontrar la carpeta con el juego completo. En julio pasado, en Sotheby’s Londres, se adjudicó en 45.600 libras esterlinas una serigrafía de esta misma serie de Mao, que hace referencia al Mao original, pintado poco antes en ese mismo año de 1972, que estuvo en la colección Daros de Suiza y que en noviembre de 2006 en Christie’s Nueva York se lo adjudicó el empresario Joseph Lau en 17.376.000 dólares (unos 13.586.631 euros).
Y un breve avance de la cita el arte impresionista y moderno del día 7 de mayo con Sotheby’s Nueva York, con una selección de obras de artistas como Munch, Léger, Gauguin, Giacometti, Degas, Picasso, Miró…
Entre las obras de artistas españoles, cabe resaltar la pintada por Joaquín Sorolla, titulada Las Tres Velas (O/L, 96,5 x 138 cm), pintada en la playa de El Cabañal en Valencia durante el verano de 1903. Al año siguiente, expuesta en Berlín, fue adquirida por el banquero Max Steinthal para adornar su despacho durante más de 30. Pocos días antes de que los nazis
confiscaran todos sus bienes, su mujer nombró albacea a Friedrich Vollman -su único yerno no judío-, y envió la colección a su casa en Dresde.
Pasados los años, la colección que había sobrevivido a la guerra, fue confiscada en 1950 por el gobierno de la República Democrática Alemana tras la fuga de Vollman a Alemania Occidental. No se volvió a saber nada de la colección hasta el año 2002 cuando funcionarios y voluntarios se apresuraron a desalojar los sótanos de la Galería de Pintura Antigua de Dresde -las inundaciones sufridas ese año amenazaban con acabar con sus obras de arte- y encontraron varias cajas marcadas con “Steinthal”. La colección, entonces, fue restituida a sus herederos, y en noviembre de 2004 Sotheby’s ofreció The three sails en subasta en Londres, adjudicándose en 1.900.000 libras (la estimación era de 1.500.000-2.500.000 libras), unos 2.711.110 euros.
Remates
Parece que las subastas en nuestro país están acusando la crisis. Los resultados, al menos los consultados en las distintas casas de las últimas licitaciones, muestran una cierta deceleración; parece que los coleccionistas
están a la espera de mejores piezas, dejando pasar obras más mediocres que antes, en general, se vendían mejor.
La cita en Ansorena (día 14) fue desigual. La pintura antigua, de la que se esperaban buenos resultados, no alcanzó las cifras esperadas. La gran pieza de la subasta, el óleo inédito de Juan van der Hamen, la Vendedora de pescado, con reminiscencias velazquianas y de Alejandro de Loarte, entre otros, no encontró comprador. Tampoco el Bodegón de Mariano Nani ni la tabla de San Esteban, de Luis Juárez. Horas bajas para la pintura antigua, a la espera de poder decir, con los resultados de la subasta en Alcalá, que hay algún repunte o que obras de algunos
autores conocidos (Carreño de Miranda, Herrera el Viejo o Miguel Jacinto Meléndez, entre otros) se han vendido a buen precio. Hora de compras; ya volverá a apreciarse -y a cotizarse- este tipo de pintura.
En pintura moderna, destacó la venta del Paisaje de olivos en Mallorca (O/L, hacia 1936, 33,5 x 44,5 cm) de Hermenegildo Anglada Camarasa. Tras la salida en 60.000 euros, hubo una puja más y se adjudicó en 65.000 euros. Por La armadura (O/L, 104 x 133 cm) de Daniel Vázquez Díaz no se dio más que la salida, 50.000 euros; no es de lo mejor de su mano, ni de lo más buscado, pero se esperaba alguna puja más. El trabajado y de gran tamaño Maños comiendo frutas (O/L,
130 x 165 cm) del turolense Juan José Gárate también se adjudicó en la salida: 24.000 euros. Buena compra también para el paisaje Carros junto al mar, Benidorm (O/L, 54,5 x 73 cm) de Francisco Lozano, que se remató también en la salida: 20.000 euros.
No se vendieron, en cambio, ni el Marceliano Santa María (Paisaje con lago y casa, O/L, 45,5 x 54 cm, 9.000 euros), ni la Vista de Bañalbufar, Mallorca, de Eliseo Meifrén (O/T, 40 x 50 cm, 28.000 euros), ni el Retrato de Isabel Herraud, de Joaquín
Sorolla (O/L, 1898, 107 x 84,5 cm, 120.000 euros).
En arte más moderno, de Jorge Oteiza, apenas una venta; una pena. Las dos esculturas, Composición y Par móvil, que partían de 27.000 y 60.000 euros, no obtuvieron respuesta. Sí, un dibujo más clasicista de 22 x 31,5 cm, adjudicado en la salida. Y de Luis Gordillo, su técnica mixta sobre papel, Tríptico, fechado en 1990 y de 45 x 63 cm cada uno, se remató en 20.000 euros, también su salida.
La subasta en Durán (el 22) sigue unas pautas similares. No obstante, y por encima del resto de las obras, destacó el remate en 80.000 euros (96.000 euros con la comisión) de la primera edición de Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya. Editados por la Real Academia de las Nobles Artes de San Fernando en 1863 -treinta años después de la
muerte del pintor, sin el peligro ya de la posible represalia-, los ochenta aguafuertes (33 x 25 cm) subieron de los 35.000 hasta los 80.000 euros. Buena compra, sin duda.
En la pintura, se adjudicaron en su salida las obras de Guillermo Muñoz Vera: Bodegón de carbón y pastel sobre papel (66 x 84 cm, fechado en 1991) en los 9.500, y Karen en el Mogambo a lápiz y carboncillo sobre papel (180 x 97 cm, fechado en 1994) en 14.000 euros.
No encontraron comprador, en cambio, ni la Arboleda (O/L, 114 x 146 cm, 5.500 euros) de Carlos Morago, ni El pueblo (O/TL, 54 x 65 cm) de Cirilo Martínez Novillo, ni Los custodios mientras duerme (O/L, 1949, 146 x 114 cm, 5.000 euros) de Francisco Mateos.
Un buen Campo de labranza (O/L, 44 x 63 cm) de José Beulas se adjudicó en su precio de salida, 3.750 euros; poco dinero parece para la calidad de esa obra, de época y calidad mejor que la actual. Lo mismo que En el café (acuarela, 38 x 55 cm) del olvidado madrileño Juan Esplandíu, vendida en 600 euros; si embargo, las otras que salían, de alta calidad como casi todo lo que pintaba, se quedaron sin vender. Igual suerte corrieron la Tauromaquia sobre tinta de Juan Barjola (en unos altos 12.000 euros) y las dos piezas de Eduardo Arroyo: Napoleón intime (O/L, 1962, 81 x 102 cm, 20.000 euros) y Composición abstracta (collage/L, 1961, 54 x 65 cm, 5.500 euros).
En obra gráfica, en cambio, se adjudicó una Chiara (aguafuerte, aguatinta y china colèe, 10/50, 168 x 128 cm) de Manolo Valdés en los 10.000 euros de la salida. Pieza importante por tamaño, sigue de cerca el esquema
anterior de las otras Chiaras más pequeñas, en el mercado en torno a los 3.500 euros.
El día 15 fue la subasta de pintura antigua en Christie’s Nueva York. No hubo grandes sorpresas; buenas ventas, como era de esperar. El Portrait of Princess Sybille of Cleves, wife of Johann Friedrich the Magnanimous of Saxony, de Lucas Cranach, se adjudicó, por encima de la estimación, en 7.657.000 dólares, superando el Portrait of a young lady holding a bunch of grapes vendido en 5.081.000 dólares en Sotheby’s Nueva York el pasado febrero, confirmando el interés por este tipo de pintura.
También el Portrait of Ramel de Nogaret, firmado por el académico Jacques-Louis David,
confirmó las expectativas y subió hasta los 7.209.000 dólares (su estimación era de cuatro a seis millones). El retrato, desde luego, era excepcional, y lo merecía. No así el de su mujer, por el que se esperaban de dos a tres millones de dólares pero que quedó desierto en las pujas. Lo mismo sucedió con The Stigmatization of Saint Francis, de Orazio Gentileschi, una versión quizá demasiado dura y colorista o quizá demasiado altos los dos-tres millones de dólares de estimación.
En cambio, el grandioso paisaje A wooded landscape with a herdsman, cows and sheep near a pool, debido a Thomas Gainsborough se adjudicó en la estimación más alta, vendiéndose en 5.753.000 dólares (comisión ya incluida). La sorpresa, no obstante, fue la venta en nada menos que 8.105.000 dólares del Hercules and Achelous de Cornelis Cornelisz; buena pieza, sin duda, pero la estimación de 1.500.000-2.000.000 muestra lo inesperado del remate.
Por último, la Allegory of the City of Venice adoring the Madonna and Child, de Paolo Caliari, il Veronese subió por encima de la estimación prevista de 1.000.000-1.500.000 dólares y terminó vendida en 2.505.000 dólares, dentro de lo esperado dada la calidad de la obra. Y para los españoles, destacó
la buena venta de los dos floreros (Flowers in a glass vase, with a Red Admiral, a basket of pink roses, a gourd, convolvuli, a tulip and other flowers on a stone pedestal; y Flowers in a vase decorated with the scene of Bacchus and Ariadne after Guido Reni, supported by putti, with oranges, peaches, and nasturtiums on a partially draped ledge, pareja de O/L, 62,5 x 76,2 cm) del valenciano José Romá (1784-1847) en 133.000 dólares, lejos ya de los atractivos 40.000 dólares de la salida.
En la cita en Sotheby’s Nueva York el día 18, Le déjeuner du matin (O/L, 90,8 x 55,9 cm), de William
Bouguereau, firmado en 1887, se vendió en 2.057.000 dólares. Obra un tanto almibarada, gusta no obstante a los coleccionistas, como demostró el hecho de vender también, en este caso en 1.721.000 dólares, La première discorde (Cain and Abel) (O/L, 1861, 196,2 x 1505, cm). No se vendió, en cambio, del mismo autor, Les deux soeurs (O/L, 1899, 143,8 x 76,8 cm) en el millón de dólares, la estimación más baja.
La pieza importante de la subasta era la de Jean-Léon Gerome, Rüstem Pasha Mosque, Istanbul (O/L, 67,6 x 88,5 cm), que terminó adjudicándose en 1.945.000 dólares (el
precio de salida junto a la comisión).
Por último, para el público español, destacó la venta de Spring’s fog in Italy, del aragonés Francisco Pradilla. Fechado en Madrid en 1907, es obra de cierto tamaño (65,4 x 94,6 cm) que muestra no sólo su facilidad para la pintura sino también su, con pesar lo decimos, estancamiento formal. Se vendió en 85.000 dólares. Buena compra, sin duda.
También encontró comprador The upcoming storm on the Bois de Boulogne (O/L, 49,8 x 60,9 cm) de Francisco Miralles, en 121.000 dólares, y el óleo At work and play on the patio (O/L, 1906, 36,5 x 58,7 cm) de Manuel García y Rodríguez, en 26.200
dólares; no así el magnífico gouache, pero en un precio demasiado alto, An afternoon by the river, Seville (fechado en la capital hispalense en 1900, 24,4 x 71,7 cm), que partía con una estimación de nada menos que 40.000 a 60.000 dólares.
No se vendieron tampoco, ni Lady in pink (O/L, 65 x 54,5 cm, 200.000 dólares) de Rogelio de Egusquiza, ni Fuego de amantes (O/L, 61,2 x 46,3 cm, 20.000 dólares) de Emilio Sánchez Perrier, ni A venetial canal (O/papel, 33 x 49 cm, 20.000 dólares) de José Villegas.