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El nuevo San Juan Bautista de Tiziano

Detalle del San Juan Bauitsta de Tiziano del Museo del Prado tras su reciente restauración

El Museo del Prado presenta la nueva atribución al veneciano en una pequeña exposición con otros dos ejemplares del Bautista donde evidencia el modo de trabajo del taller del maestro.
Publicado por Daniel Díaz el 5 de noviembre de 2012.
Detalle del San Juan Bauitsta de Tiziano del Museo del Prado tras su reciente restauración

El Museo Nacional del Prado acaba de presentar en sus salas una nueva atribución al gran maestro veneciano Tiziano (1488/90-1576). Se trata de un San Juan Bautista de Tiziano del Museo del Prado tras su reciente restauraciónSan Juan Bautista de su colección permanente, recientemente restaurado con el apoyo de la Fundación Iberdrola.
La presentación de la nueva atribución tiene lugar dentro de una pequeña exposición en la que se muestran también otros dos lienzos de San Juan Bautista del artista, procedentes de Venecia y El Escorial.

Con unas medidas de 195 x 127,5 cm, y llegado al Museo en 1872 como anónimo madrileño del siglo XVII .procedente del Museo de la Trinidad y no de las Colecciones Reales como el resto de sus cuadros-, fue depositado en 1886 en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen en Cantoria (Almería), pensando que era una buena réplica del conocido magnífico y escultórico original del artista veneciano de la El magnífico y hercúleo original de Tiziano de la Galleria dell’Accademia de Venecia, pintado hacia 1530-32Galleria dell’Accademia de Venecia, pintado hacia 1530-32 (O/L, 201,5 x 134,5 cm).
Ya en el catálogo de la exposición Tiziano en 2003, Miguel Falomir, Jefe de Departamento de Pintura Italiana y Francesa (hasta 1700) del Museo del Prado y comisario de la muestra, proponía que la obra podía ser la copia puntual de un San Juan Bautista de Tiziano perdido.
Por ese motivo, en octubre de 2007, el Museo del Prado se propuso un estudio más serio, y así se ha podido concluir con que no es una copia sino un original del artista veneciano. Características técnicas, como la preparación de albayalde con adición de carbonato cálcico, y la similitud del paisaje con los de otras obras de Tiziano de inicios de la década de 1550, permiten fechar el cuadro del Prado en esos años, hacia 1555.
El estado de conservación era Estado original del San Juan Bautista de Tiziano del Museo del Prado antes de la restauraciónlamentable (la iglesia fue incendiada durante la guerra civil y se perdieron cuatro de las seis obras depositadas por el Prado en ella), pero la restauración ha permitido recuperar la legibilidad de la composición al restablecer el equilibrio de la figura con su entorno y, en las áreas menos dañadas (celaje y paisaje), poder así apreciar la grandeza y sutilidad del arte de Tiziano.

La importancia del nuevo San Juan Bautista no es estética, puesto que ha sufrido demasiado para ello, sino documental, señaló Miguel Falomir. En este sentido, se ha podido constatar, en primer lugar, que fue una de las composiciones religiosas de Tiziano más populares en España a tenor del elevado número de copias que se han localizado. Que las más tempranas procedan de Zaragoza y alrededores sugiere que su primer propietario debió residir allí, y probablemente fuera Martín de Gurrea y Aragón, IV duque de Villahermosa (1526-1581). En segundo lugar, ofrece un testimonio excepcional sobre cómo Tiziano replicaba sus composiciones. Y, finalmente, ofrece información sobre los otros dos San Juan Bautista de Tiziano conservados y, en el caso del procedente del El tardío y espirutal San Juan Bautista de Tiziano, de El EscorialEscorial (O/L, h. 1565–1570, 185 x 111 cm), mucho más espiritual, apuntala su autoría ticianesca, puesta en duda recientemente.

Cuando el maestro pintaba una obra, y esto es lo verdaderamente interesante del hallazgo, previendo eventuales encargos, solía realizar simultáneamente una copia. Esta copia se conservaba en el taller hasta que Tiziano recibía un nuevo encargo y decidía transformar la copia; para diferenciarla de la composición original, introducía pequeños cambios y convertía la réplica en un nuevo original. En ese momento se hacía una nueva copia a fin de guardar un ricordo para eventuales réplicas. “El resultado es que“, añadió Falomir, “no hay dos Tizianos idénticos“.
Este proceso se puede observar perfectamente en las radiografías de las obras que se incluyen en la exposición, que muestran invariablemente la composición de la que parten. La radiografía de la última versión, la del Escorial, muestra una composición diferente a la que se ve en superficie, con un santo más musculoso que viste un chaleco de piel de camello abotonado y descansa su mano derecha sobre el pecho, es decir, sigue la estela del del Prado. De la misma manera, la radiografía del Bautista del Prado deja ver el cuadro de la Accademia, el más temprano. Los tres San Juan Bautista proporcionan el ejemplo más dilatado en el tiempo del modo de cómo Tiziano realizaba sus réplicas, pues entre la primera versión (Venecia, h. 1530-32) y la última (El Escorial, h. 1565-70), pasan aproximadamente treinta y cinco años.
Sólo por este hecho, ya merece la pena visitar la exposición, contemplar la evolución del modelo y comparar las radiografías.
Publicado por Daniel Díaz el 5 de noviembre de 2012.

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