Un interesante y exhaustivo recorrido por las distintas exposiciones públicas y privadas en la gran ciudad americana.

Con el caluroso ambiente neoyorquino ya bien entrado, empieza esta singular temporada de verano en la ciudad que, de momento, sigue siendo el epicentro del arte contemporáneo internacional. Y el arte público entra con fuerza en esta nueva temporada, en la que podemos encontrar obra de artistas reconocidos y de emergentes en prácticamente todos los barrios de la ciudad. En medio de este panorama, la obra del artista catalán Jaume Plensa en el Madison Square Park se convierte en la gran protagonista junto con la instalacion de Ai Weiwei junto al Hotel Plaza.
Como es normal a estas alturas del año en las más de quinientas galerías de arte contemporáneo de la ciudad, se acaban de inugurar o están finalizando los preparativos para ello de las exposiciónes colectivas. La importancia de algunas de ellas es abrumadora y, por ejemplo, en algunas galerías de Chelsea tenemos acceso a exposiciónes que rivalizan con los mismos museos, como la de Picasso y Marie-Thérese en Gagosian, la de Donald Judd en David Zwirner o la exposición de fotografia (Robert Frank, Lisette Model, Bern y Hilla Becher o Avedon, entre otros) en Hasted Kraeutler. Y, de hecho, grandes instituciónes como el MOMA, Whitney, Guggenheim o Mettropolitan, rivalizan entre ellas combinando exposiciónes didácticas de grandes temás con materias menos tradicionales.
Por algún sitio hay que comenzar. En el Metropolitan, por ejemplo, hay una espectacular exposición de vestidos del mundialmente conocido
diseñador de moda Alexander McQueen (tempranamente fallecido hace un año), y al mismo tiempo una exposición de dibujos de Richard Serra, más conocido quizá por su escultura.
El MoMA plantea una exposición didáctica de expresionismo alemán junto a una completa retrospectiva dedicada al conocido artista contemporáneo Francys Alys
, que ya ha participado tres veces en la Bienal de Venecia. La obra de Alys, basada en el performance, se exhibe además en los dos edificios de Moma, el tradiciónal de la calle 53 y el de PS1, en Long Island City, lo cual denota la fuerte apuesta que del MoMA por el artista belga, confirmándolo como uno de los grandes artistas de los últimos 30 o 40 años. Entre las obras más remarcables está The Modern Procession, la procesión de estilo tradiciónal organizada por el artista para llevar reproducciónes de las obras más importantes del Moma hasta el PS1 por las obras de renovación del museo.
En el Guggenheim, destaca la exposición dedicada al artista alemán Hans-Peter Feldman, que obtuvo el Premio Hugo Boss 2010, uno de los más importantes de Nueva York promovido por el mismo museo en cooperación con la firma de moda, para reconocer importantes logros de artistas contemporáneos.
Y en el Whitney, encontramos la exposición dedicada a artistas de Brooklyn, Cory Arcangel, con presencia de obras interactivas basadas en la combinación tecnología profesional y de consumo, como el video juego. Es interesante notar cómo el MoMA expuso recientemente en PS1 una obra del artista chino Feng Mengbo, realizada mediante un videojuego interactivo en pantallas de gran envergadura; obra que por otra parte ha sido adquirida por MoMA; los museos se interesan cada vez más por este tipo de soporte visual…
Es importante también destacar que los artistas españoles Walter Martín y Paloma Muñoz (Martín-Muñoz) exponen varias obras en una exposición colectiva organizada en el Museo de Arte y Diseño, situado en la plaza de Columbus Circle. Según afirma la institución, se trata de una exposición dedicada a obras-maqueta en miniatura realizadas manualmente, que crean una ilusión óptica, dando la impresión de recrear mundos vivos y reales, no por medio de la realidad virtual que acostumbramos a ver en la pantalla digital, sino mediante obras tangibles. Así, la obra expuesta es una oportunidad única para ver cómo el proceso creativo y los materiales pueden aportarnos una visión extraordinaria de la realidad mediante la elaboración de ambientes que, aunque sabemos son artificiales, dan la impresión o crean la ilusión por un momento de ser reales. En cuanto a Martín-Muñoz, llama la atención cómo utilizan de soporte bolas de cristal similares a las que encontramos en las tiendas de souvenirs, pero de mayor tamaño
. Se trata de un tipo de obra que vienen realizando desde que en el año 2003 la expusieran en la madrileña galería Moriarty. Y sin duda, merece la pena adentrarse en estos mundos de miniatura sugeridos por Walter Martín y Paloma Muñoz en los que escenas desoladoras se muestran con mucho humor, planteándonos con ingenio preguntas fundamentales sobre el mundo que nos rodea.
PLENSA, AI WEI WEI y ARTE EN EL ESPACIO PÚBLICO:
Esta última exposición de obras en miniatura contrasta con las obras actualmente en exposición en el espacio público de Nueva York, como las del artista barcelonés Jaume Plensa o del chino Ai Weiwei, los cuales han creado en dos puntos muy distintos de la ciudad esa misma ilusión de vida o realidad pero mediante esculturas figurativas de tamaño gigante. Con ello pasamos a destacar el fascinante panoroma de arte público que hay en estos momentos (y durante el resto del verano) distribuidos por toda la ciudad, en plazas, parques, edificios, metro en incluso en algunas de las islas que circundan Manhattan.
Deteniéndonos sólo en lo más importante, en la zona Sur de la ciudad encontramos en Governor’s Island la exposición de esculturas de acero de gran escala de Mark di Suvero, uno de los más relevantes escultores del expresionismo abstracto americano. Las obras provienen de Storm King, un parque en medio de la naturaleza situado dos horas al norteoeste de la ciudad, que contiene la mayor colección al aire libre de obras de los grandes escultores del siglo XX.
En Manhattan, financiadas por la organización Public Art Fund, la otra gran organización sin ánimo de lucro junto a Creative Time, encontramos en el parque situado frente al ayuntamiento, junto a Wall Street, un conjunto de obras que son immediatamente reconocibles como del artista conceptual Sol Lewitt, y en las que se pueden ver la consistencia de los principios que rijen su obra desde 1965 hasta 2006. La misma organización ha finaciado el Andy Monument que hay en Union Square, por el controvertido artista Rob Pruitt. Se trata de la figura de un hombre encorbatado y con una bolsa plateada, fácilmente reconocible como Andy Warhol, y que parece ser un homenaje a su doble faceta de artista y persona-mito.
En el techo del Metropolitan tenemos este verano la exposición de esculturas de acero de Anthony Caro, considerado el escultor británico más importante de su generación (años 50 y 60). Esta exposición contrasta fuertemente, en tematica y envergadura, con la inolvidable y sutil instalación de cañas de bambú, de Dog y Mike Starn, que el verano pasado cubría por completo el techo del Metropolitan.
Frente a la Torre Seagram de Mies Van der Rohe, está expuesta la obra de Urs Fischer, convertido en el artista contemporáneo de menos de 40 años más caro del mundo, tras la venta llevada a cabo en Christie’s por más 6 millones de dólares de uno de sus ositos. La escultura es un Oso de Peluche gigante de bronce, pintado en un color amarillo muy vivo que nos impide tener una clara impresión de las 20 toneladas que pesa la escultura.
En este contexto del espacio, como hemos dicho, adquiere gran relevancia la céntrica situación de la obra escultorica de Jaume Plensa en el Madison Square Park, a pocas manzanas del Empire State, en el mismo corazón de la ciudad. Con el nombre de Echo
, la obra consiste en una cabeza cuyos rasgos pertenecen, según Plensa, a una nina de 9 años de su barrio de Barcelona. La escultura de resina y polvo de mármol blanco, tiene una altura de casi 14 metros y está situada en la explanada central del parque. La cabeza ha sido digitalmente distorsionada, exagerando la verticalidad y produciendo facciones alargadas; con esa forma, dialoga y refleja la verticalidad de los edificios que rodean la zona y al mismo tiempo produce un efecto óptico de extrañamiento similar al efecto que produce la realidad virtual de formato digital.
Con esta obra, Plensa, según ha expresado él mismo, espera que los espectadores vean la escultura como un espejo de sus pensamientos y voces
. De hecho, el nombre Echo alude al mito griego según el cual la ninfa del mismo nombre fue condenada a repetir los pensamientos de otros, dándonos a entender que esta escultura refleja las voces internas de los miles de visitantes que pasan diariamente por este lugar.
Por otro lado, los rasgos de la cara, a pesar de ser los específicos de una niña conocida por el artista, parecen una connotación anónima y universal (la imagen pasa de tener un valor como información a ser un icono), poniendo el acento en la relación entre el individuo y el ‘todo’.
De hecho Plensa siempre parece estar mostrando, como explicación de nuestra sociedad, esa relación entre las distintas partes del cuerpo que, como signos de un lenguaje, a pesar de parecer a priori fragmentos independientes, juntas forman un todo más complejo. De esta forma desmonta el mito de la aparente fragmentación de nuestra cultura, al hacer evidente la relación que hay entre cosas, realidades o ideas aún cuando sean muy dispares.
Destaca en Echo otro recurso constante en la obra de Plensa: la relación de opuestos. En este caso, la cara pensante y serena (como sumergida en sueños) de ojos cerrados impregna el espacio con un ambiente relajado e introvertido, como invitándonos a parar para reflexionar sin prisa. Así, la obra hace más evidente el bullicio y ritmo frenético de la ciudad y por extensión, el de nuestra cultura en general.
“Muchas veces“, afirma Plensa para el New York Times,”hablamos y hablamos pero no estamos seguros de si estamos hablando con nuestras palabras o repitiendo mensajes que están en el ambiente. Mi intención es ofrecer algo tan bello que provoque en la gente una reacción immediata y piensen, ‘¿Qué esta pasando?’, así a lo mejor pueden escucharse algo a sí mismos“.
En cuanto a la ejecución del projecto, parece que Plensa siempre había querido hacer algo en este parque: “cada vez que he venido por aquí, me ha fascinado el immenso flujo de gente que pasa por esta zona, parece como un corazón palpitando que produce el flujo de sangre por todo el cuerpo“, afirmaba en el diario.
De todas maneras, según la misma fuente, el proyecto inicialmente presentado y aprobado fue una agrupación de hojas gigantes compuestas como una celosía de letras. Sin embargo, cuando la presidenta de conservación del parque, Debbie Landau, visitó el estudio de Plensa en Barcelona, éste le dijo que tenía una “sorpresa” y le presentó la maqueta de Echo. Según Debbie, nunca les había pasado algo parecido, “pero Jaume seguía y seguía pensando en el espacio y en lo que quería expresar. Finalmente no había duda de que la niña era perfecta”.
La técnica para el montaje sin duda ha sido muy compleja, dada la altura
y forma de la escultura (equivalente a un delgado edificio de 4 plantas). La capacidad de improvisación e ingenio de Plensa junto con el asesoramiento del ingeniero del proyecto, pudieron finalmente encontrar respuesta a todos los interrogantes que no fueron planteados con antelación, pues como dice el propio artista “la técnica se convierte en un problema si piensas en ella de antemano. Simplemente hay que soñar y luego encontrar la solución“.
Esta obra, la primera de este tipo que el artista realiza en NY, junto con la conocida Crown Fountain de Chicago y tantas otras repartidas por todo el mundo, confirma a Plensa como uno de los artistas del espacio público más importantes de los ultimos diez años. Al mismo tiempo la galeria Lelong en Chelsea, representante del artista en Nueva York, tiene en estos momentos una exposición de 40 retratos dibujados con técnica mixta que se basan en fotografías etnográficas del siglo XIX, correspondientes a personas concretas. Además, el artista está actualmente realizando una escultura para la nave central de la Catedral de Chischester en el Sur de Inglaterra.
Finalmente, no podemos no hablar la instalación de Ai Weiwei en la fuente situada junto al conocido Hotel Plaza, frente a Central Park. Se trata de una obra capaz de hablar por sí sola a cualquier espectador de nuestro siglo, sin necesidad de explicación. Aunque el artista acaba de ser libedado de su prisión, no deja de sorprender que a pesar de todo lo ocurrido, los planes de Ai para mostrar arte en Occidente sigan su curso, como demuestra esta exposición o las dos últimás realizadas en galerías de Londres y Berlín.
Titulada
Zodiac Heads (Cabezas del zodiaco), la obra fue inaugurada con mucha expectación. El alcalde M. Bloomberg, en presencia de numerosas personalidades, defendió con énfasis el derecho a la libertad de expresión, en clara referencia a lo acaecido en China. La obra consiste en 12 cabezas correspondientes a los animales del zodiaco chino: rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y jabali. Están hechas en bronce, con un tamaño de casi metro y medio, y están colocadas sobre un poste de bronce de unos dos metros. La obra se verá en distintas ciudades de EEUU y en Londres.
Con cabezas de animales universalmente reconocidos, que podrian estar hechas por cualquier artista de las últimas décadas, presentan caracteres marcados y muy distintos, algunas con apariencia más feroz o más docil otras, o con agresividad o inexpresividad. De hecho, segun la tradición china, cada cabeza corresponde a diversos años de nacimiento, de forma que si, por ejemplo uno hubiese nacido en 1980, le correspondería el mono, con las caracteristas de personalidad correspondientes
.
Se trata de una obra conceptual aparentemente inofensiva o al menos poco ligado al caracter subversido de la obra de Ai. Sin embargo, según la explicación divulgada, existe una historia detrás. Las cabezas son una versión más grande de las diseñadas en el siglo XVIII por jesuitas europeos para el emperador Manchu, como parte de una famosa fuente reloj situada en los jardines de estilo europeo del Palacio de verano cerca de Beijing. Las orginales echaban agua por la boca, razón por la cual quizá las cabezas de Ai tengan la boca abierta… Las cabezas fueron robadas durante la destrucción del enorme complejo de palacios y jardines ocasionado por las tropas inglesas y francesas durante la segunda guerra del opio en 1860, un hecho que sigue recordándose en China como símbolo de humillación nacinal. Las cabezas han comenzado a resurgir desde el año 2000, y en estos momentos el gobierno chino tiene 5 (buey, tigre, mono, jabali y caballo). Otras dos fueron vendidas en la subasta de Christie’s de los bienes del diseñador Yves Saint Laurent en París hace dos años; fueron compradas por un colecionista chino que decidió no pagarlas como acto de protesta patriótica, por lo que han vuelto a las manos de Bergé, el socio de Yves Saint Laurent. Las otras cinco puede que se hayan perdido para siempre.
La obra puede tener, por tanto, una segunda lectura, teniendo en cuenta que va a ser mostrada en occidente. Sin embargo Ai ya dijo, antes de ser encarcelado, que no era necesario que el público conociese la historia para poder disfrutar de la obra. De hecho, afirmó que los espectadores “sólo deben mirar las cabezas y ver la relación con su propia experiencia“. Lo cierto es que relaciónarse con cualqueira de las cabezas está al alcance de todas las persona y de todas las culturas, lo que hace que sin duda estén en un lugar oportuno, pues es una de las zonas más concurridas por el turismo de la ciudad.
Y, segun indica el New York Times, en la ceremonia de inauguración, Ai tuvo la ultima palabra, al ser citado diciendo: “sin libertad de expresión no hay un mundo moderno, sino sólo un mundo de bárbaros“.
Publicado por Julio Arcenegui para www.invertirenarte.es el 29 de julio de 2011.