El busto de su mujer, realizado en cemento, subió desde los 90.000 euros en Subastas Bilbao XXI.

Si el genial pero de difícil trato escultor guipuzcoano Jorge Oteiza (Orio, 1908-2003) estaba orgulloso de su mujer, Itziar, también lo estaría hoy si viese el precio que alcanzó el pasado día 2 de marzo el retrato que le hizo en cemento en 1947 en Buenos Aires.
119.000 euros fue el precio de remate tras una salida desde los 90.000 euros; pero al precio de martillo debemos sumar la comisión de la sala (16%) y el IVA de ello (18%), con lo que el precio final que el nuevo comprador deberá pagar asciende a 141.467 euros. Junto con la escultura, el lote se componía además de una fotografía original del autor con el busto entre las manos y un catálogo manuscrito por el artista.
Realizada durante su estancia en Argentina,
Itziar presenta la efigie de esposa, Itziar Carreño, con un extraño volumen que más que reflejar de forma realista cómo era físicamente propone una aproximación más simbólica, donde las influencias precolombinas, que el autor interiorizó durante su larga estancia en Sudamérica, están muy presentes.
De 33 x 16 x 23 cm y trabajada en cemento, pieza única por tanto, según información publicada en El correo vasco por Koldo Domínguez “fue adquirida directamente al artista por la familia argentina Sidelnik, que la mantuvo en su colección hasta 1992, año en el que un diplomático español se la compró. Precisamente fue esta persona la que trajo a España la pieza y acudió al estudio del escultor guipuzcoano para que éste procediera a su autentificación. Oteiza quiso recuperarla y llegó a ofrecer al diplomático varios millones de pesetas por ella, pero éste se negó. «Me alegro que me haya permitido volver a ver a mi mujer, pero me molesta que se la vuelva a llevar», le dijo entonces el artista”. Sus herederos la han vendido y recibirán una cantidad cercana a los 100.000 euros, pues al precio de remate se debe deducir la comisión de la sala, quizá en torno a un 10% por este tipo de piezas, más los impuestos generados.
En cualquier caso, es una alegría para los amantes de la obra del escultor vasco, que estas piezas alcancen precios similares, manteniendo su cotización en el mercado, y que Oteiza no sea valorado exclusivamente por sus maravillosas desocupaciones de la esfera, sus cajas metafísicas, sus maclas o sus poliedros.
Publicado por Daniel Díaz, el 9 de marzo de 2011.