Fiasco en Christie’s, buenas ventas de los surrealistas y expectación ante las subastas de la semana que viene.

Con las subastas en Sotheby’s y en Christie’s de la semana pasada, hemos podido comenzar a tomar el pulso al mercado internacional. Y pese a las noticias y las primeras reacciones, un análisis un poco más detenido y sosegado, libre de la inmediatez, habla de unos aceptables niveles de venta, que muy probablemente se vean confirmados esta semana, con las esperadas licitaciones de arte de postguerra y contemporáneo.
Sin embargo, hay que reconocer que Christie’s tuvo un resbalón y los resultados obtenidos no estuvieron, ni mucho menos, a la altura de lo esperado. De hecho, esa misma noche, hablaron de que quizá habían tenido unas estimaciones excesivamente fuertes… “The estimates were too aggressive”, said Thomas Seydoux, Christie’s international head of the Impressionist and modern art department: “I wish we could blame it on the financial markets”.
Pienso que esto es parte de lo que ocurrió, pero no sólo.
Vayamos por partes.
Como decíamos, en su licitación del uno de noviembre, Christie’s obtuvo unos resultados por valor de 140.773.500 dólares (102.764.655 euros); la estimación que habían dado se movía entre los 211,9 y los 304,4 millones de dólares. Esas cifras nos llevan a los resultados de 2008, cuando en esta misma cita de Impressionist and Modern Evening Sale en Nueva York, la casa alcanzó los 146.715.000 dólares (los de 2009 fueron lo más bajos desde hacía mucho tiempo: 65.674.000 dólares). Lejos quedaban los resultados del pasado año, que ascendieron a 231.439.500 dólares.
Las ventas en Sotheby’s, en cambio, se mantuvieron dentro de las estimaciones pues los 199.804.500 dólares (144.946.572 euros) están dentro de los 167,6 y los 229,9 previstos aunque bajen un poco los resultados de 2010 por valor de 227.561.000 dólares; sin embargo, están un poco por encima de la línea de 2009: 181.820.000 dólares.
De Christie’s, destacaría tres ideas: la primera y más importante es que no se vendió ninguna de las piezas importantes; que se confirma el salto cualitativo dentro del coleccionismo que busca pintura surrealista, pues gana terreno cada temporada; y que importantes modernos como Brancusi y Modigliani siguen vendiendo muy bien.
Como más de uno imaginaba, no encontró compradores la
Petite danseuse de quatorze ans de Edgar Degas (1834-1917). Ejecutada en cera hacia 1879-1881 y fundida más tarde en bronce, la pieza se había adquirido en Sotheby’s Londres, el 27 de junio de 2000 por 7,7 millones de libras (11,6 millones de dólares). Como bien sabían los interesados, era la única escultura que expuso Degas en vida -de las 150 aproximadamente que realizó-; iba a exponerse en la Quinta muestra impresionista de 1880, pero no llegó a tiempo y debió esperar al siguiente año para ser expuesta en la Sexta muestra.
La estimación, esta vez, se situaba en unos ambiciosos 25 a 35 millones de dólares, lejos de los 13.257.250 libras en que Sotheby’s, en febrero de 2009 había vendido otro ejemplar, por encima de la estimación entre 9 y 12 millones. En apenas año y medio, aunque Christie’s hablara de la excelente cualidad del bronce fundido, de que tenía su falda y su lazo originales y de que sólo había tenido tres propietarios, no se puede pretender una diferencia tan fuerte de precios.
En una línea similar, dos piezas de Pablo Picasso (1881-1973), cuya estimación se cifraba entre los 12 y los 18 millones de dólares, se quedaron sin interesados. Se trata de
Femme endormie (O/L, 55,2 x 46,4 cm), fechada en París, el 17 de enero de 1935, y de
Tête de femme au chapeau mauve o Cabeza de mujer con sombrero malva (O/L, 55,2 x 45,7 cm), realizada en Royan, el 27 de octubre de 1939. Obras interesantes, pero la estimación se demostró excesiva. En cambio, del malagueño también, Femme assise (O/L, 69 x 48,9 cm), firmada el 15 de marzo de 1938, alcanzó los 5.122.500 dólares (3.654.349 euros), dentro de la estimación entre 4 y 6 millones de dólares.
Y el último fiasco importante de la velada: de Alberto Giacometti (1901-1966), tampoco se vendió Femme de Venise VII, concebida en 1956 pero fundida en 1957 (1/6, 116,8 cm), con una estimación entre 10 y 15 millones de dólares.
La alegría de la noche llegó con las ventas de los teloneros o los sustitutos de los grandes: de
Constantin Brancusi (1867-1957), una delicada Le premier cri, realizada en 1917 en bronce pulido de apenas 26 cm, abandonaba la estimación de 8 a 10 millones de dólares y escalaba hasta los 14.866.500 dólares (10.852.545 euros) gracias a las pujas de un coleccionista europeo. El bronce había estado expuesto en su primera gran retrospectiva en el Guggenheim Museum en 1955… Y de Amedeo Modigliani (1884-1920), La blonde aux boucles d’oreille (O/L, hacia 1918-1919, 46 x 29,8 cm) subió hasta los 8.146.500 (5.811.645 euros), lejos de los 3 a 4 millones de dólares de la estimación.
Por el contrario, el grupo de obras surrealistas encontraron un mercado sediento de estas piezas y alcanzaron precios por encima de las estimaciones más optimistas.
Max Ernst (1891-1976) fue el rey de la noche al batir su récord mundial.
The Stolen Mirror (O/L, 65 x 81 cm), un paisaje surrealista pintado en 1941 con una especie de tótem en el centro y abundantes animales alrededor, que desfiguran la realidad y todo parece convertirse en apariencia, se vendió nada menos que por 16.322.500 dólares (11.644.336 euros), más del triple de su estimación más baja, cuatro a seis millones de dólares, marcando de este modo su nuevo récord. Perteneció a Edward James, el famoso y primer coleccionista de arte surrealista; tras su venta, el hijo de Max, Jimmy Ernst, lo adquirió de nuevo.
De Rene Magritte (1898-1967) se vendieron dos obras. La más interesante de ellas era, sin duda,
Les vacances de Hegel, 1958 (Hegel’s Holidays, O/L, 0 x 50 cm), una de las pinturas más importantes del artista en la década de los 50: con su fino humor, pone un vaso de agua encima de un paraguas abierto, convirtiéndose en las dos versiones que realizó, en una especie de imagen icónica de su producción surrealista. Al final, se vendió a un coleccionista americano por 10.162.500 dólares (7.249.843 euros), dentro de la estimación. En cambio, La fin du monde (O/L, 81,6 x 100,3 cm) pintada en 1963, comprada por Alexander Iolas, Nueva York, directamente al artista, y que aparece como motivo en Man in the Bowler Hat, fue vendida a un coleccionista sudamericano por 7.026.500 dólares (5.012.647 euros), por encima de la estimación entre cuatro y seis millones de dólares.
Y, del tercer surrealista, el belga Paul Delvaux (1897-1994), se vendió
Les Mains, realizado el 3 de junio de 1941 (O/L, 110 x 130 cm) por 6.578.500 dólares (4.693.047 euros). El dinero recaudado por el cuadro, que pertenecía a The Museum of Modern Art, New York, será destinado a nuevas compras de la fundación.
Y antes de cerrar el capítulo de Christie’s, conviene señalar que un grabado de Pablo Picasso batió el récord mundial no sólo de grabados del propio artista sino de cualquier grabado vendido en subasta. Se trata de
La femme qui pleure, I, una puntaseca con aguatinta y aguafuerte de 1937, 3/15 (69 x 49,6 cm plancha; 76,7 x 56,5 cm papel), que alcanzó los 5.122.500 dólares (3.227.175 libras ó 3.739.425 euros), muy lejos de la estimación, cifrada esta vez entre 1,5 y 2,5 millones de dólares, batiendo el Vampire II de Edvard Munch, vendido en 2007. El grabado, con una fina impresión del séptimo y definitivo estado, muestra a una mujer llorando, en clara relación con el Guernica; de hecho, Picasso regaló y dedicó la pieza el 16 de septiembre de 1938 al poeta y escritor Juan Larrea, el autor de la monografía del Guernica en 1947.
La subasta de Sotheby’s requiere un análisis un poco pormenorizado también. De hecho, Tobias Meyer, el encargado de llevar adelante la subasta declaró al terminar: “I have rarely felt a room as energetic as tonight”. Para ellos, según Simon Shaw, Head of Sotheby’s Impressionist & Modern Art Department in New York, “the art market was alive and well at Sotheby’s tonight; we put the sale together with discipline and rigor, and in some cases walked away from consignments with aggressive estimates. The successes we had this evening showed that there is clearly a very great interest in rare works of art”.
El momento más destacado, y esperado, de la noche era la venta del atractivo paisaje de
Gustav Klimt(1862–1918), Litzlberg am Attersee, circa 1914-15 (O/L, 110 x 110 cm). Los precedentes eran interesantes, pues en noviembre de 2006, Christie’s Nueva York vendió por 104 millones de dólares (75 millones de euros), tres paisajes de gran calidad: Birch Forest (1903) por 40.336.000 dólares (28.948.199 euros); Houses at Unterach on the Attersee (hacia 1916) por 31.376.000 dólares (22.517.818 euros); y Apple Tree I (1912) por 33.056.000 dólares (23.723.514 euros). Y más recientemente, Sotheby’s Londres en febrero de 2010, había adjudicó Kirche in Cassone. Landschaft mit Zypressen (Church in Cassone. Landscape with Cypresses), por 26,9 millones de libras (43,2 millones de dólares), convirtiéndose así en el récord de paisajes de Klimt.
La pieza, en perfectas condiciones, por cierto, había sido adquirida, al igual que Kirche in Cassone, por el magnate del hierro Viktor Zuckerkandl, en Viena, y de la sucesión de Viktor y Paula Zuckerkandl en 1928, lo heredó Amalie Redlich, en Viena. Tras distintos avatares, el cuadro fue confiscado por la Gestapo en Anschluss, en 1938. Pasados los años, volvió al mercado a través de la Galerie Welz, de Salzburgo, que lo vendió al Museum der Moderne, Rupertinum, de la misma ciudad austríaca. Y ahí pareció quedar la cosa hasta que un fallo judicial hizo que la pintura volviese a los descendientes de Amalie Redlich en la persona de Georges Jorisch, que lo sacaba a pujas con una estimación que rondaba los 25 millones de dólares. Así las cosas, las pujas fueron sucediéndose una tras otra, durante más de cinco minutos hasta detenerse en unos escalofriantes 40.402.500 dólares (29.309.670 euros), ofrecidos por el dealer suizo David Lachenmann para un coleccionista privado.
Otro de los momentos más interesantes fue la puja por el tardío óleo de Pablo Picasso (1881–1973),
L’Aubade (O/L, 130,1 x 195 cm), pintado el 20 de junio de 1967, cuando Picasso contaba con 85 años de edad y que muestra a un personaje tocando la flauta a una modelo desnuda, que mira directamente al espectador y que recuerda a Jacqueline Roque, su segunda esposa. Sobre un fondo azul, las siluetas masculinas apenas están esbozadas. Adquirido directamente al artista por la Galerie Louise Leiris, de París, fue vendido años después a la Galerie Beyeler, en Basilea. La estimación era de 18 a 25 millones de dólares y, tras varias pujas entre las que figuró tanto Larry Gagosian como David Nahmad, se adjudicó finalmente por 23.042.500 dólares (16.715.997 euros), muy lejos de las 49.000 libras (75.401 dólares) pagadas por su comprador en Sotheby’s Londres en 1979, y estableciendo así un nuevo récord para obra tardía del malagueño.
Más interesante aún fue la venta del atractivo paisaje del impresionista francés Gustave Caillebotte (1848–1894), uno de los adelantados a su época pero lamentablemente olvidado por los coleccionistas.
Le pont D’Argenteuil et la Seine (O/L, 65,5 x 81,6 cm), pintado hacia 1883 y con unos magistrales tonos azules, verdosos y grises del mediodía, salía con una estimación entre nueve y doce millones de dólares, pues se había comprado en Christie’s Nueva York, el 6 de noviembre de 2008, por 8.482.500 dólares (6.097.626 euros). Tras una animada puja, se remató finalmente por 18.002.500 dólares (13.059.769 euros), estableciendo un nuevo récord del artista en subasta.
En una línea parecida, de importante revalorización, se encontraba el temprano
Weisser Klang (White sound), 1908 (O/T sobre panel craquelado, 70 x 70 cm) de Wassily Kandisnky (1866–1944), que muestra un estado ya cercano a la abstracción y que procedía, probablemente, de Nina Kandinsky, y fue comprado por la galería Maegh, de París. Lo interesante de la pieza es que había sido comprad en Sotheby’s Nueva York, en mayo de 2007, por 5.416.000 dólares. La estimación, esta vez, se situaba entre los siete y los diez millones; el precio final, 8.930.500 dólares (6.478.560 euros), no sorprendió a nadie, pero muestra una revalorización de más del 50% en menos de cinco años.
Dentro del apartado surrealista, Sotheby’s obtuvo también muy buenas ventas.
De Rene Magritte (1898-1967), salían varias piezas interesantes. Una de ellas, Le droit chemin, muestra una especie de significado extraño creado por afinidades –en este caso, la piedra y la manzana, hablan de gravedad y peso de forma semejante. Perteneciente a The Israel Museum, Jerusalem, alcanzó los 3.554.500 dólares.
Le territoire (O/L, 75 x 120 cm), realizado en 1956, pertenece a las últimas series en las que Magritte sobreimpresiona un asunto a otro para crear una imagen con un significado diferente; en este caso, cambiando la perspectiva, el lugar y lo permanente. Se vendió por 4.786.500 dólares (3.472.328 euros), dentro de la estimación entre 3,5 y 5,5 millones de dólares. Y Le chevalier du Couchant (O/L, 131 x 104 cm), pintado en 1926 en el inicio de su prolífica carrera como surrealista, se puede apreciar de modo evidente aún la huella de su maestro Giorgio di Chirico: 4.114.500 dólares (2.984.831 euros). De Max Ernst, dos piezas:
Convolvulus! Convolvulus!, realizado en 1941, es un brillante ejemplo del pequeño gripo de decalcomanías creadas por el pintor después del regreso de los Estados Unidos a Europa; estimada entre 1,5 y 2 millones de dólares, la Rowland Weinstein of Weinstein Gallery, San Francisco, pagó 3.442.500 dólares; y The endless night, vendida por 2.994.500 dólares. Por último, de Paul Delvaux, su clásico Nus à la statue, dentro del ambiente romano, con estatuas y unos desnudos de gran tamaño, se remató por 3.106.500 dólares.
Dos datos más.
Primero: con la venta de
Le rêve (Rafäela sur fond vert), 1927, de Tamara de Lempicka por 8.482.500 dólares (6.153.562 euros), pintado mientras la artista vivía en París con su estilo voluptuoso e inimitable, se estable un nuevo récord mundial de la artista.
Segundo: el
desnudo en bronce (188 cm) de Henri Matiise (1869–1954), primer estado y 0/10 de los cuatro que realizó, concebido en Issy-les-Moulineaux en 1908-09 pero fundido en 1959, que salía con una estimación entre 20 y 30 millones de dólares y de la Burnett Foundation in Fort Worth, Texas, fue retirado de subasta en el último momento. Y según publicó la siempre activa Carol Vogel en su columna en el New York Times del 2 de noviembre (ver), la pieza fue vendida en una transacción privada a un coleccionista particular junto con las otras tres, por un precio que rondaría los 120 millones de dólares, tras meses de negociación y reducción del precio desde los 200 millones de dólares.
Y es que al final, como dijo David Norman, Co-Chairman of Sotheby’s Impressionist & Modern Art department worldwide, “the key to our success this evening was putting correct estimates on works we believed in”.
Publicado por Daniel Díaz el 8 de noviembre de 2011.