A pesar de la interesante y trabajada oferta en la casa hispalense de Arte. Información y Gestión, la licitación del día 17 dejó un tono agridulce.

Agridulce porque no se vendió ninguno de los lotes importantes pero hay que reconocer que se había hecho un muy buen trabajo previo, seleccionando piezas de calidad y poniéndolas en el mercado a un precio más atractivo. No obstante, se ve que la situación actual, difícil y complicada como no se ve desde hace muchos años, pide unos precios de derribo, de ganga casi. Y el problema es que los precios han bajado ya tanto que las referencias del pasado ya no sirven, y como casi nadie sabe qué va a ocurrir en el futuro, prácticamente ningún coleccionista se atreve a hacer compras importantes.
En este sentido, la mejor venta de la vela fue el oscuro pero de gran calidad cuadro de Giovanni Battista Beinaschi (1636-1688):
La Virgen y San Pedro (O/L, 174 x 256 cm). Turinés de origen, realiza gran parte de su producción siguiendo las pautas tardobarrocas y de un claroscuro ya muy teatral y dramático en Nápoles, donde fallece. La composición, de gran formato, terminó adjudicándose al teléfono en el precio de salida: 36.000 euros.
De esta época eran precisamente algunos de las piezas más interesantes. Por supuesto, el
Niño Jesús dormido (O/L, 82,5 x 37,5 cm) del sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1617-1683), que aparecía en el mercado con una salida desde los 360.000 euros y que, a pesar de ser una composición típica sevillana de la segunda mitad del siglo XVII y de contar con el certificado de Enrique Valdivieso, que lo fechaba hacia 1660 y que decía que era la versión más murillesca de las distintas versiones que realizó, no encontró comprador.
Tampoco la buena representación de la
Adoración de los pastores (O/L, 199 x 144 cm) de la escuela sevillana del siglo XVII –otra versión está en la National Gallery de Londres y una tercera en el Hospital Pozo Santo de Sevilla-, que se podía datar hacia 1620 y que procedía de la colección del Deán López-Cepero, se adjudicó siquiera por la salida, 50.000 euros.
De un siglo posterior, son los lienzos de Francisco Javier Riedmayer (Alemania, siglo XVIII – Cádiz, XIX), El conde de Maule y el pintor Riedmayer ante un paisaje de Chiclana de la Frontera (O/L, 95 x 140 cm, 125.0000 euros), y de Fernando Martín Chaves (hacia 1737-1818), Vista de Granada desde la Fuente del Avellano (O/L, hacia 1798, 94 x 137 cm, 125.000 euros). Piezas históricamente muy interesantes al mostrar cómo era cada una de las ciudades en esa época, los precios de salida se demostraron excesivos y no hubo interesados.
En cambio, varios coleccionistas pujaron por la atractiva
Vista nocturna de la Alhambra (O/L, 27,5 x 41,5 cm) del gibraltareño Gustavo Bacarisas (1872-1971), que elevaron el precio del óleo desde los 2.750 euros hasta los 5.000 euros, precio en que el Estado ejerció su derecho de tanteo y se quedó con la pieza que, según parece, irá al museo provincial de Granada.
Como suele ocurrir en esta sala, la pintura finisecular sevillana y andaluza tiene una buena acogida. Esta vez hubo unas cuantas ventas, pero apenas subieron los precios de salida. Así, de Joaquín Dominguez Bécquer, la romántica
Vista de la calle Santo Tomás (O/L, 47 x 61,5 cm), firmada en 1880, fue vendida por 20.000 euros, el precio de salida. Del sevillano Manuel García y Rodríguez (1863-1925) se adjudicaron por la salida tanto En los alrededores de las murallas (O/L, firmado en Sevilla en 1887, 33,5 x 23 cm), que salía por 6.000 euros, como La recolección (O/L, firmado en 1917, 51 x 65,5 cm), por 10.000 euros.
Del también sevillano José García y Ramos (1852-1912), Paisaje de Sierra Morena (O/L, 33 x 50 cm) lleno de vegetación con algunas flores rojas en el primer plano, se pagó por 5.000 euros, mientras que por Vieja calle de Fuenterrabía (O/cartón, 42 x 33 cm) y
Escena rural con caserío (O/táblex, 33 x 42 cm) de Gonzalo Bilbao (1860-1938) se pagaron 5.000 y 7.000 euros respectivamente. Por último, del malagueño Antonio Reyna (1862-1937), Canales de Venecia (O/L, firmado en Venecia, 29 x 49 cm) subió de los 3.000 euros hasta unos más que aceptable 5.000 euros.
Sin embargo, la pieza estrella de la subasta, portada del catálogo, no encontró comprador. Se trata de
Joven bailando (O/L, 85 x 59 cm), una alegre composición pintada por Joaquín Sorolla (1863-1923) por la que se pedían 250.000 euros. Obra inédita que ha permanecido desde los años treinta del pasado siglo en la misma colección, Blanca Pons-Sorolla opina que debió ser pintada hacia 1905-1907, aunque la fecha que figura en el lienzo sea posterior, probablemente la del momento de desprenderse de la misma, costumbre habitual en muchos pintores. Se trata, según Blanca, de la primera versión de una obra que volvería a pintar más adelante, que esta vez dedicó y fechó en 1917, y que está en una colección particular mexicana. A pesar de la expectación y de las visitas de coleccionistas que fueron a verla, no hubo comprador; de hecho, el valenciano no está obteniendo buenos resultados en los últimos tiempos; y prueba de ello son los lotes no vendidos esta semana en Londres, tanto en Sotheby’s como en Christie’s (leer artículo).
Tampoco se vendió la excelente pieza del pacense Eugenio Hermoso (1883-1963) se vendió. Se trataba de
La Juma, la Rifa y sus amigas, un lienzo de dimensiones enormes -252 por 375 cm-, realizado en 1906 con apenas veintidós años y que obtuvo la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año; segunda medalla también en la Exposición Internacional de Barcelona de 1907 y galardón en el Certamen Universal de Roma de 1911. De hecho, Lafuente Ferrari, a propósito de la Exposición de 1906, escribió: “Todo el mundo, público y crítica, estimó el cuadro como lo mejor del certamen. ‘Ha puesto usted el mingo en la exposición’, le dijo Sorolla”. Magnífico historial para una pieza que, para muchos, es la obra maestra de Eugenio Hermoso; pero los 200.000 euros de la salida debieron intimar a más de un coleccionista, que esperará un momento mejor.
Por último, el siglo XX.
Del también sevillano Manuel Salinas (1940), se vendió por la salida un pequeño estudio de 2007 de óleo sobre cartón (35 x 30 cm) por 1.100 euros, la salida –no se vendió, en cambio, el que hacía pareja, del mismo tamaño, año y precio-, y
Sin título (O/L, 81 x 81 cm), su típico estudio de colores en cuadrados, subió de los 3.000 euros de la salida hasta los 4.250 euros.
La pena fue que no se vendió el lote de nueve dibujos y seis grabados, hasta ahora inéditos, del malagueño José Moreno Villa (1887-1955), poeta, pintor, ensayista y crítico de arte. En ellos se podía apreciar un estilo cambiante, desde un surrealismo lírico a una poética telúrica con sus formas cambiantes, un neocubismo en un Cristo o un clasicismo de raíces picassianas verdaderamente asombroso. 60.000 euros era el precio de salida y la sala confiaba en que al menos el Estado se interesase; de hecho, en junio de 2005, el Estado compró para la Residencia de Estudiantes, institución tan largamente ligada al autor, el lote que sacó a pujas esta misma sala.
Publicado por Daniel Díaz el 25 de noviembre de 2011.