Piezas interesantes y de calidad en las licitaciones de ambas casas, aunque los precios no acompañan.

La semana comienza con la subasta de pintura en la madrileña casa Segre, con sus siempre interesantes lotes en arte moderno y contemporáneo.
Podemos hablar de dos líneas claras: una de la modernidad, vinculada en casi todos los casos a la abstracción, y otra de la escuela de Madrid, de recuerdos más clásicos pero siempre tocada y trasfigurada por los avances.
En la primera de las líneas, conviene destacar un atractivo y trabajado gouache del alicantino
Eusebio Sempere (1923-1985): Sin título (1964, 65 x 50 cm), muestra seis composiciones de dos figuras cada una; pequeño formato por tanto para cada de ellas, pero con su sutileza habitual, muestra las distintas percepciones en cada de ellas; 4.700 euros será el precio de salida, ajustado, pero asequible.
Vinculado al lenguaje moderno desde finales de los años 50, Fernando Zóbel (1924-1984) es uno de los representantes de nuestra abstracción lírica; en esta ocasión, una interesante acuarela del Palacio de Cristal (Pabellón-estufa de cristal, 38 x 58 cm), fechada en 1982, nos muestra un alzado del conocido y emblemático edifico madrileño, aunque esta vez sin su abstracción acostumbrada; 3.900 euros será el precio de salida.
Y en esta línea, la nota de más calidad la pone
Lucio Muñoz (1929-1998), con un duro Personaje yaciente (óleo y madera tallada, 81 x 100 cm), fechado en 1964, que no hace sino seguir su solitario camino. Con formas más fácilmente reconocibles de lo que nos tiene acostumbrados, es curioso que para este tipo de piezas sólo se necesite pagar los 27.000 euros de la salida. No estamos en buenos tiempos ni la obra de Lucio Muñoz se ha mantenido en los últimos años en los precios que por su calidad deberíamos pagar; una oportunidad, por tanto.
La vertiente más clásica, vinculada al paisaje arranca, por decirlo de alguna manera, con una Regata de bacaladeros (O/L, 1964, 60 x 73 cm), del cubano afincado en nuestro país durante muchos años Pancho Cossío (1898-1970); lamentablemente también, sus precios no son los de hace años y su atractivo precio de salida, apenas 9.000 euros, habla de ello. Un colorista y amplio
Paisaje (O/L, 65 x 81 cm) de Benjamín Palencia (1894-1980), realizado en un tardío pero interesante 1967, se ofrece por 22.000 euros; lo mejor, el celaje con unos tonos rosáceos y amarillos típicos de su mano, por lo que quizá debería subir algunas pujas, aunque no muchas.
Y tres piezas menores, pero de calidad: del poco valorado Francisco Arias (1911-1977), unas Tierras (O/L, 46 x 55 cm), con su habitual mezcla de tierra y óleo generando la perspectiva, por 2.500 euros; de Luis García Ochoa (1920), un colorido Paisaje del norte (O/L, 54 x 65 cm) por tan sólo 2.500€; y del catalán Rafael Durancamps (1891-1979), Paisaje del Pirineo (O/táblex, 38 x 61 cm) por 12.500 euros, a precio de hace años.
Esa misma semana, Durán ofrecerá sus lotes el día 23, miércoles. Su apuesta, siempre más clásica, tiene también bastantes puntos interesantes, no en vano es una de las casas con más solera en el panorama español.
Obra especialmente interesante son las
Mujeres en la ventana (O/L. 92 x 123 cm) del sevillano José Villegas y Cordero (1848-1921). Firmado y dedicado “A mi muy querido amigo y compañero Mariano Alonso Pérez” y titulado por detrás, “Esperando”, tiene etiqueta de la XXXIII Exposition Annuelle des Beaux-Arts, y fue expuesta en la retrospectiva que Ibercaja, Obra Social y Cultural, dedicó en 2005 al pintor, siendo el lienzo que sale a pujas la portada de catálogo (pág. 84-85). Desde luego, obra de grandes dimensiones y con interesantes juegos lumínicos gracias a las figuras en el contraluz de la venta -que otros pintores como Alfonso Grosso continuarían-, tiene un precio de salida de 40.000 euros.
En esta línea de la aceptación e implantación de la modernidad, se sitúa también el retrato que el discípulo de Emilio Sala, el valenciano Cecilio Plá (1860-1934), realizó de
Pepita en Asturias (O/L, 110 x 121 cm). Expuesto en la Nacional de Bellas Artes 1922 (fue también portada de “La Esfera”, año IX, número 435, y estuvo en la exhibición de
Caja Segovia de 2000), representa a la hija del pintor en un paisaje pleno de distintos tonos verdes con un grisáceo y plomizo celaje, recogiendo con la maestría del pintor ya maduro los diferentes matices de color según la luz. La salida por 50.000 euros nos habla de una pieza importante, por tamaño y calidad, reservada para coleccionistas del pintor.
Dos apuntes más. Un colorista Labrador (O/L, 54 x 71 cm) del gallego Fernando Álvarez de Sotomayor (1875-1960), por 18.000 euros, y una atrativa composición del surrealista
Eugenio Granell (1912-2001), ya algo manierista, pero sin duda interesante: El científico efectúa un experimento de flotación en una caja que pierde agua (O/L, 101 x 76 cm), firmado y fechado en 1974 y que procede de la Galería Valle Orti, por 40.000 euros. No es barato tampoco.
Por último, una acuarela de calidad debida a la mano del aragonés Francisco Pradilla (1848-1921): Campesino (52 x 34 cm), realizada durante su estancia en Roma, en 1883, por 3.500 euros.
Piezas interesantes, sin duda, pero los precios no terminan de estar de acuerdo con los tiempos que corren. Veremos qué se vende.
Publicado por Daniel Díaz, el 21 de marzo de 2011.