La galería londinense Dickinson ofrece por unos 18 millones de euros una obra de 1902.

La vigesimotercera edición de TEFAF, que se celebrará en Maastricht del 12 al 21 de marzo, ya tiene pieza estrella. Un año más, el galerista londinenseDickinson pondrá a la venta una obra maestra, de esas que no suelen verse habitualmente en el mercado. Se trata de uno de los últimos trabajos, fechado en 1902, de Paul Gauguin (1848-1903): Deux Femmes
(O/L, 74 x 64,5 cm). El precio, según anuncia el comunicado de prensa de la oficina de Turismo de Holanda, rondará los 18 millones de euros. Sin embargo, teniendo en cuenta que se compró en febrero de 2006 en Sotheby’s Londres por 12.328.000 libras (unos 17.976.685 euros; adjudicada por once millones de libras, la estimación más baja frente a los catorce de la alta) y titulada Deux femmes. La chvelure fleurie, más bien debemos imaginar que saldrá al mercado por una cantidad algo más elevada…
Algunas referencias de mercado. De 1902 es también L’Apparition (O/L, 66 x 76 cm), que se vendió en junio de 2003 en Sotheby’s Londres por 7.621.600 libras (est.: 7 a 9 millones de libras); de 1899, Maternité II (O/L, 94,6 x 61 cm) subió en noviembre de 2004 en Sotheby’s Nueva York hasta los 39.208.000 dólares. Más tempranos, de 1891 y 1892 son las dos obras más caras del pintor vendidas hasta el momento: Te poipoi, le matin (O/L, 1892, 68 x 92 cm) se vendió en noviembre de 2007 en Sotheby’s Londres por 39.241.000 dólares (35 millones sin comisiones), y L’homme à la hache (O/L, 1891, 92,7 x 70 cm) por 36 millones de dólares más comisiones en Christie’s Nueva York, en noviembre de 2006.
Pero volvamos a la pieza. En 1902, un año antes de su muerte, Gauguin vivía en Hiva Oa -una de las apartadas Islas Marquesas, a más de mil kilómetros de Tahití-, donde buscaba profundizar en su primitivismo y en la pureza de su pintura. En una carta a su amigo Daniel de Monfried, describe su estado: “Te aseguro que es fantástico pintar aquí. Aquí hay poesía en todas partes. Con sólo soñar cuando estás pintando, ya está ahí. Lo único que pido son dos años de salud sin pasar demasiados apuros económicos -pues me ponen demasiado nervioso-, para que mi arte pueda madurar”. Sin embargo, como sabemos, ese deseo no se cumplió pues pronto enfermó y murió; su obra se había vuelto más onírica.
El lienzo se menciona por primera vez en la colección del exitoso empresario holandés M. P. Voûte y permaneció en ella hasta poco después de su muerte, cuando en 1939 lo adquiere en París, Paul Rosenberg. Probablemente, pues, se trata del primer cuadro tahitiano de Gauguin en una colección holandesa. El coleccionista inglés que la compró en febrero de 2006 la ha ofrecido a la galería Dickinson para su venta. James Roundell, uno de los directores de la firma, comentó: “El propietario ha decidido centrarse en cuadros de las últimas décadas del siglo XX, deshaciéndose por consiguiente de parte de su colección. Aunque todavía le gusta, este Gauguin ya no encaja en la colección”.
Durante la feria de TEFAF, el Museo de Van Gogh de Ámsterdam organiza la exposición Paul Gauguin. The breakthrough into modernity, donde se podrán admirar unas 60 obras sobre papel, esculturas y cerámicas. Entre otras piezas, se podrá ver la serie de grabados que hizo a instancias de Theo van Gogh, y que se conocería posteriormente como la serie Volpini. Expuestos en 1889 en la Exposición Universal de París, se trata de once zincografías sobre papel amarillo canario vivo, que ofrecen un resumen de los temas centrales de su obra, desde los paisajes exóticos de Martinica hasta las escenas de Pont-Aven y Arles. Es la primera exposición que profundiza en esta serie de zincografías, que han jugado un papel importante en el desarrollo de Gauguin hasta convertirse en un artista de la modernidad.
Publicado por Daniel Díaz en la web de Ars Magazine el 9 de febrero de 2010.