Mercado de arte

El comprador español de arte en subastas sigue apostando por lo seguro

Julio Romero de Torres ha sido el gran triunfador de un año en el que la pintura sigue imponiendo su ley, a pesar de los altos precios de algunos muebles y objetos decorativos

Termina el año 2007 y es la hora de hacer balance y resumen, algo típico de estos días cercanos al último de diciembre. Veremos los resúmenes de las noticias, de los éxitos deportivos y de las catástrofes naturales, de cómo han subido los precios de los productos básicos y del conejo, de la vivienda y de los alquileres… También en el mundo del mercado del arte español es necesario ese repaso, conocer las tendencias del año e intentar prever las nuevas líneas.

Los datos del año son un tanto dispares. A falta de confirmación de los datos oficiales, parece claro el auge en el volumen de las ventas, frenado ligeramente, en estos últimos meses, en el número de obras vendidas. Y concreto en el número de lotes porque gran parte de las Alcalá, mesa de Juan Riudavetsobras más caras han cambiado de mano en este último trimestre. Hablaremos de ello.

Lo primero que sorprende, frente a otros años en que la pintura era la reina quasi-absoluta del mercado, son los altos precios que alcanzaron determinados objetos decorativos y muebles. Es más, entre los diez lotes más caros, hay cuatro de este tipo.

Buen ejemplo de ello serían, sin duda ninguna, la mesa de Juan Riudavets con la carta náutica del Mediterráneo, vendida en octubre en Alcalá Subastas y que, tras una salida en 120.000 euros, se adjudicó Durán, ánfora de Plácido Zuloagafinalmente por 325.000 euros a un particular, convirtiéndose en el mueble más caro vendido en una subasta española. Un mes más tarde, sin embargo, en la misma firma, un magnífico tapiz de gobelinos, ascendió hasta los 250.000 euros, tras una salida en 100.000 euros.

Llegado el mes de diciembre, todavía tuvimos tres sorpresas más: Goya, adjudicó un tapiz de Bruselas de la segunda mitad del S. XVI en 82.000 euros; Sala Retiro, un belén napolitano del siglo XVIII y de casi una treintena de figuras en su salida, 150.000 euros; y, el ánfora de hierro y acero damasquinada en oro y plata por Plácido Zuloaga, que se ofrecía en Durán subió de los 90.000 euros a unos estremecedores 330.000 euros (comisión incluida).

La conclusión parece obvia: hay compradores dispuestos a pagar grandes cantidades Retiro, Julio Romero de Torres, Carmen de Córdobacuando las piezas son excepcionales. Y este año las ha habido.

Pero volvamos a la pintura, que sigue siendo la que en porcentaje y en número de lotes más ventas obtiene año tras año.

Sin ninguna duda, el gran triunfador del año ha sido Julio Romero de Torres. Nada hacía presagiar el despegue del cordobés, pero el estratosférico remate en Sotheby’s Londres en noviembre de su Fuentasanta, superando el techo anímico del millón de euros (1.173.375 euros, comisión incluida), hizo que otros compradores se animasen a pagar en diciembre cantidades que hasta hace bien poco parecían reservadas sólo a sus grandes piezas. Su Rivalidad, dos desnudos femeninos tardíos, vendida en 556.650 libras (unos 818.275 euros, comisión incluida) en Sotheby’s Londres, en noviembre de 2002, era su pieza más cotizada, por delante de Mujer asomada a la puerta del jardín, adjudicada en 549.600 euros en Christie’s Madrid, en octubre de 2005.

Nuestro mercado, lo sabemos, no tiene la fuerza del internacional, pero en diciembre se vendieron tres obras suyas, situándose las tres en el top ten de este año. Durán, Julio Romero de Torres, Camino de las bodasCarmen de Córdoba, adjudicada el día 12 en Sala Retiro en 425.000 euros, ha sido la obra más cara del año, por delante de Camino de las bodas, vendida en Durán en 390.000 euros (comisión incluida). Más lejanos quedan los 190.000 euros pagados en Fernando Durán por Semana Santa. Retrato de Raquel Meller con mantilla, de hacia 1910.

Otras obras muy bien vendidas, entre las más caras, serían: La faraónica, de Ignacio Zuloaga, adjudicada en Ansorena en octubre en su salida, 170.000 euros; y dos grandes obras de Álvaro Alcalá Galiano, ambas vendidas en Durán: en abril, Esperando a los seres queridos (que de los 47.500 euros de salida pasó a 177.750 euros, comisión incluida), y Durán, Álvaro, Alcalá Galiano, Después de la vendimiaen noviembre, Después de la vendimia (144.000 euros, comisión incluida). Sorprendió, en cambio, que no se vendiese, en ninguna de sus dos salidas, Romería en Cedeira. Un poco más lejos, pero con buena venta en enero en Durán, quedó San Juan de los Reyes (Toledo), de Genaro Pérez Villamil, en 114.000 euros, comisión incluida.

En pintura antigua, apenas dos trazos: en marzo, Ansorena adjudicó en la salida (330.000 euros) Las lágrimas de San Pedro, obra de Rubens con intervención de taller; Alcalá adjudicó una pareja de Jarrones de bronce con flores, de Bartolomé Pérez en 110.000 euros (salida en 50.000 euros), y ya muy por debajo, La merienda campestre, de Agustín Esteve, vendida en Segre en 50.000 euros en marzo. Se han echado de menos las buenas ventas en este tipo de pintura -hubo unas obras de José Antolínez y de Diego Polo, pero no se vendieron finalmente-, firma de la casa Alcalá Subastas.

Por último, algunos datos para la obra del siglo XX y la contemporánea. Las importantes piezas sacadas a pujas en Segre -que sigue siendo la mejor firma para este tipo de obras- como el Barceló de 1983, las dos obras importantes de Tàpies o el gouache de Palazuelo, por citar sólo algunos relevantes, no encontraron comprador (tampoco alcanzaron precios reseñables las aún menores Arte. Información y Gestión, Carmen Laffón, Violetas para Franciscode Lamazares, Canelo o Patiño de las últimas citas en Ansorena). Quizá los precios en subasta -fijados según el mercado internacional- sean excesivos para nuestro escaso mercado nacional; quizá el coleccionista medio que busca este tipo de obra compre más en galería o feria que en subasta, aunque tenga unos precios más atractivos.

En cualquier caso, se confirman los nombres ya conocidos: Saura, Palazuelo, Millares…, con una intromisión realista: Carmen Laffón. Sus Violetas para Francisco, se vendieron en Arte. Información y Gestión, en noviembre en 95.000 euros, una puja más que la temprana pero magnífica Niños (90.000 euros), también de la gaditana, que sigue subiendo en sus cotizaciones.

De Antonio Saura, lejos de los importantes y grandes lienzos que hemos visto desfilar en el mercado internacional -Christie’s Madrid incluido-, en octubre se Fernando Durán, Antonio Saura, Autorretrato, 1966adjudicaron en Fernando Durán, en los 90.000 euros de la salida, su Autorretrato de 1966, y en Ansorena, en 75.000 euros, una Crucifixión en óleo sobre papel. De Julio González, Segre remató en 70.000 euros una Tête couchée petite, en bronce, en mayo. Se confirmaron los precios que habían sido ya indicativos en Christie’s Madrid para Pablo Palazuelo con la venta del gouache Cristalografía VII, de 1985, en 75.000 euros, tras una salida en 10.000 euros, hace apenas unos días en Fernando Durán. Y destacó también la venta del Rojo-Blanco (un Homúnculo), de 1961, de Manolo Millares en octubre en Segre, en 50.000 euros.

Parece, con estos datos en la mano, que el mercado español ha buscado este año, en cuanto a Segre, Manolo Millares, Rojo-Blanco, 1961pagos importantes se refiere, la seguridad de los artistas más consolidados aunque con una cierta modernidad: los de fines del siglo XIX y comienzos del XX, donde la revalorización es segura. ¿Seguirá el año 2008 esa línea de seguridad o apostará por el arte contemporáneo, siguiendo las pautas internacionales?

No ha habido, es cierto, grandes ventas ni para los autores de la Escuela de París ni para los de la de Madrid. La pintura antigua sigue atravesando momentos delicados, aunque hay ligeros signos de recuperación, como la subasta de Segre de dibujos o la venta en Christie’s Madrid del Bayeu. Y, aunque crece el número de lotes vendidos, en la obra contemporánea parece que sigue existiendo miedo a las grandes inversiones.

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