A pesar de las buenas ventas de Romero de Torres y de Palazuelo, y vistos los porcentajes de venta, parece percibirse un cierto temor en el sector
Semana final del año, semana de remates en lo que a subastas se refiere. Fuera de nuestras fronteras, se cierran las casas y no habrá subastas hasta comienzos de enero; en nuestro país, se preparan las de finales de enero y febrero, pero se puede comprar mucho aún en la postventa.
Pero antes de entrar en el mercado nacional, una noticia de interés internacional pues Sotheby’s Nueva York adjudicó en 21.321.000 dólares (14,4 millones de euros) al estadounidense David Rubenstein
la famosa Carta Magna americana. Hay otros ejemplares de la Carta Magna, porque el documento fue actualizado y tuvo que ser firmado por cada monarca, pero todos ellos están en instituciones públicas.
El ejemplar que salía a pujas, fechado en 1297 y firmado y sellado por el rey Eduardo I, es el único que ha permanecido en manos privadas; lo sacó a subasta la Fundación Perot para financiar sus actividades caritativas. Comentó el flamante comprador: “Siempre he creído que los tres documentos mas importantes son la Constitución, la Declaración de Independencia y la Carta Magna. Este documento es el faro de la libertad, ha perdurado a través de los avatares del tiempo y no hay nada mas importante que lo que representa. (…) Es un regalo al público americano”.
En nuestro país, la semana ha estado plagada de citas y licitaciones: Segre, Durán, Ansorena, Fernando Durán… Y nos ha dejado mucha información y buenas ventas, incluidas las compras del Estado, que pasamos a exponer y analizar.
Destacó la subasta especial de dibujos preparada por Segre. Ya comentamos en nuestro artículo de hace dos semanas la calidad de las obras y de la selección; y prueba de ello fueron los buenos resultados. Y sorprendió no sólo el alto porcentaje de obras vendidas, sino la cantidad comprada por el Estado: nada menos
que 24 lotes, por un valor de algo más de 170.000 euros lo que, tras la comisión y el iva, asciende a 201.694 euros.
El lote estrella, como era de esperar, fue el cuaderno de dibujos propiedad de Vicente Camarón, con obras de Maella, Escalante, Cerezo, Pérez Villamil y un largo etcétera. Apenas dos pujas -no hay muchos coleccionistas de dibujos que puedan y quieran comprar un lote en este importe-, se adjudicó en unos atractivos 110.000 euros, y pasó a manos del Estado. El mismo camino siguieron los exquisitos dibujos de Jenaro Pérez Villamil (Puerta de los Leones, de la catedral de Toledo, Puerta de Alfonso VI en Toledo, y Escala dorada de la catedral de Burgos) en su salida, 6.000 euros, y las acuarelas de Vicente Palmaroli de su época romana.
En dibujo antiguo, el Estado compró el Avestruz, de Antonio del Castillo (7.500 euros), y se vendieron a particulares en su salida las academias de Guerreros desnudos de Donato Crespi (12.000 euros); San Gregorio Magno de Juan Carreño de Miranda (2.500 euros); o la academia de Pompeo Batoni (7.000 euros).
Desde luego, queda patente no sólo el interés de los compradores por el dibujo antiguo de calidad (desde el siglo XVI al XIX), sino la madurez de este coleccionismo, por encima de las modas artísticas y los vaivenes periodísticos.
Por otra parte, Julio Romero de Torres y Pablo Palazuelo han sido los artistas traídos y llevados a lo largo de la semana. Del cordobés, se han vendido en estas últimas semanas todas las piezas importantes mostrando un interés muy alto por cada una
de ellas. Primero fue Fuensanta, superando la barrera del millón de euros; después, Carmen de Córdoba, adjudicada el pasado día 12 en Sala Retiro en 425.000 euros, y esta semana Camino de las bodas en Durán y Semana Santa en Fernando Durán.
El delicado retrato de Antonia Obispo -una de las modelos preferidas en su última época, desde 1925 a 1930- en Camino de las bodas de Romero de Torres, junto a la calidad del bodegón del primer plano, hizo que las pujas se disparasen y de los 200.000 euros de la salida se subiese a los 390.000 euros, que con comisión e iva ascienden a 468.000 euros.
Semana Santa, Retrato de Raquel Meller con mantilla, hacia 1910, retrato de la actriz Francisca Marqués López, conocida como Raquel Meller, en cambio, subió menos de lo esperado -dadas las buenas ventas anteriores y lo atractivo de la retratada-. Y de los 150.000 euros de la salida, ascendió a los 190.000, que se traduce en 224.960 euros. Quizá haya sido el estado de la pieza, que no era el óptimo, o lo oscuro de la composición.
En cambio, el gouache, Cristalografía VII de 1985, de Pablo Palazuelo subió bastantes pujas, como anunciábamos, pero quizá más de lo esperado, incluso. Ya comentamos que la pieza era magnífica y la salida en 10.000 euros, regalada. Eso atrajo
a los compradores y, tras la lucha entre dos compradores, uno en sala y otro al teléfono, se remató en 75.000 euros (88.800 euros, al final). Continúa la tendencia al alza en los gouaches típicos del autor (los dos vendidos en Christie’s Madrid y el comentado de Fernando Durán superaron los 70.000 euros). Lo menos típico de su mano, en cambio, no encontró comprador: el gouache de Segre. Salía en 45.000 (poco más de 53.000 euros al final), y era buena pieza, con buena procedencia, dedicado y escultórico, pero gusta menos a los coleccionistas, lo que se repitió con las piezas de Tàpies, Torres García y algunos más.
Se vendió en el precio de salida, 19.000 euros, el óleo hiperrealista de Guillermo Muñoz Vera, La cesta de la compra. Y buena venta, además, para las obras de José María Yturralde (dos Figuras imposibles, de 1971, vendidas en 2.700 y 3.400 euros) y de Francisco Bores, que sigue consolidándose como uno de los pintores de la Escuela de París más buscados y comprados por los españoles en estos últimos años. Barcas en la ría (O/cartón) de 1938 se remató en 8.000 euros, mientras Paysage aux Vaches, de 1933, subió a los 16.000 euros. No encontró comprador, en cambio, el buen bodegón de 1931 titulado Nature morte de l’auberge, que salía en Fernando Durán en unos altos ya 80.000 euros.
En la subastas de Ansorena destacamos la venta en una puja más de la salida, 65.000 euros de El circo, de Rafael Zabaleta, que había salido ya a pujas en enero; y los remates en la salida de dos tempranas obras y de buen
tamaño de Cirilo Martínez Novillo (8.000 euros cada uno) y del buen papel de Sam Francis (32.000 euros). No encontraron comprador, en cambio, ni las flores de Juan de Arellano, ni el paisaje temprano de Godofredo Ortega Muñoz, ni el Retrato de dama con abanico, de Ignacio Zuloaga, ni la mayor parte de los actuales como Ferrán García Sevilla, Luis Canelo o Antón Lamazares.
Durán, además de la magnífica venta del cuadro de Romero de Torres, obtuvo otra espectacular con el lote del ánfora de hierro y acero damasquinada en oro y plata por Plácido Zuloaga, fechada en Eibar en 1878. Inspirada en los jarrones de la Alhambra, la extraordinaria pieza subió desde los 90.000 euros a unos inesperados y asombrosos 330.000 euros, que compensan en cierto modo los lotes no vendidos de Luis Feito, Menchu Gal o Francis Picabia.
Balcli’s Barcelona tuvo su licitación el día 20. Dos pinceladas: un pastel titulado Casa de citas, del amigo de
Picasso, Carlos Casagemas, tras una salida de 24.000 euros se remató en 30.000 euros, pasando a manos de la Generalidad. Y el óleo de San Juan Bautista, de hacia 1620-1630, atribuido por el profesor Ismael Gutiérrez Pastor a Juan Van der Hamen, subió de los 48.000 hasta los 65.000 euros.
Muy a mi pesar, querría animar a la dirección de Lamas Bolaño a que recapacitase sobre su actitud trasnochada y de falta de transparencia al no querer facilitar los remates y las ventas no sólo a los clientes sino a las personas que queremos informar de ello. Lástima, porque sólo crean una desconfianza mayor todavía en los coleccionistas.
Por último, y estudiados los resultados de estas subastas en su conjunto, parece palpitar un tono general de inestable espera e incluso de parón. Las economías de la mayor parte de los coleccionistas no estaban de fiesta ni para tirar cohetes y hacer alegres compras. Los porcentajes, al menos, hablan de compras contenidas, sobre todos si tenemos en cuenta los de las subastas de Navidad del pasado año. Y es que la crisis y el temor que se respira en los ámbitos financieros también afecta a los compradores de arte.