Tras el descanso navideño, el mercado nacional ofrece interesantes piezas de Barceló, Zabaleta o Villamil
Aunque los ojos de los coleccionistas estén puestos en las subastas de pintura y de dibujos antiguos la semana que viene en Nueva York y hayamos comenzado a sentir los efectos de la cuesta de enero en nuestros bolsillos, Ansorena y Durán ofrecen sus primeras citas del año 2007.
Ansorena, como es habitual, apuesta por la pintura del siglo XIX, los holandeses y flamencos antiguos, y algunas obras, especialmente seleccionadas, del siglo XX. Comencemos por éstas. Con un precio de salida de 120.000 euros,
sale a pujas Petit ½, de Miquel Barceló: una bella y sencilla técnica mixta sobre lienzo, como acostumbra el mallorquín, de fecha quizá excesivamente reciente (20 de abril de 2004) y con certificado de la galería que le representa Bruno Bischofberger. La obra del artista español vivo más cotizado sigue subiendo de precios, y dentro de apenas un mes volveremos a ver cómo se vende una gran obra suya… Debería subir unas pocas pujas, dados los precios en galería y en el mercado internacional. Junto a él, una tabla de 1959 de Pijoán (21.000 euros). No es lo más valorado del artista -los ochenta y comienzo de los noventa-, pero puede ser buena inversión.
En la primera mitad del siglo XX, destacan varias obras. En primer lugar, El circo (70.000 euros)
de Rafael Zabaleta. No son sus buscados campesinos ni el Bodegón de Quesada que compró el Estado en 72.000 euros el pasado año, pero es obra interesante y apenas salen de su mano al mercado. Junto a él, un Vela Zanetti (gouache, 3.000 euros), un Campesino de Álvaro Delgado (4.900 euros) y un par de buenas obras de Alcorlo, de los setenta. Por último, destaca una magnífica y murillesca Santa Rufina de Gutiérrez de la Vega (8.500 euros) y el Jarrón con flores de Daniel Seghers (100.000 euros).
La oferta de Durán es, también, muy jugosa. La obra emblemática de la subasta es del ferrolano Jenaro Pérez Villaamil y se titula San Juan de los Reyes, Toledo (O/L, firmado y fechado en 1839, 89 x 114,2 cm, 65.000 euros). De características similares a La catedral de Saint Jacques le Mineur, Lieja
-adquirida en octubre del pasado año por el Estado en 165.900 euros, tras una salida en 90.000 euros-, promete subir bastantes pujas pues es una de las obras maestras del pintor, genuino representante del romanticismo español. Junto a esta grandiosa pieza, cualquier otra palidece. En el estudio de Vermeer de Ignacio León y Escosura (30.000 euros) muestra su buen hacer arqueológico, aunque con un marcado carácter comercial. Del siglo XX, destacan: un gran Remolino de peces, de un pintor de la Escuela de Madrid escasamente valorado todavía, Francisco Arias (6.000 euros); Puerto, de Álvaro Delgado (5.500 euros) y una buena y relativamente temprana obra de Alfonso Fraile, Gente muy verde (O/L, firmado y fechado en 1976, 12.000 euros) y Homme au masque, de Antoni Clavé en 24.000 euros.