Antes de acabar la temporada, a pujas importantes obras antiguas
Especial interés para el mercado del arte tiene la semana que viene. En pintura antigua, dos auténticas joyas: el Retrato de Lorenzo de Medici, Duque de Urbino, obra de uno de los grandes maestros del Renacimiento italiano, Rafael de Sanzio, y la
Santa Rufina, del sevillano Diego de Velázquez. Y junto a ellos, una subasta dedicada a acuarelas de Turner, el maestro de la luz.
El día 4, tendrá para los españoles un sabor especial. La traída y llevada Santa Rufina, de Velázquez saldrá a pujas en Sotheby’s Londres tras permanecer en manos de un coleccionista londinense, que la compró en enero de 1999 en Christie’s Nueva York en ocho millones de dólares, algo más de siete millones de euros. Su estimación: entre seis a ocho millones de libras. Como compañeros de viaje, tendrá Le verrou (The bolt), de Jean-Honoré Fragonard (5.000.000-8.000.000 libras), y ya menores, obras de Jan Brueghel, Vernet, van Ruysdael, Luini o Guardi.
Ese mismo día, una subasta en Sotheby’s Londres para los exquisitos coleccionistas de Turner. Catorce acuarelas, pero las obras de la colección de Guy y Myriam Ullens
nos hablan de la calidad y delicadeza en la captación de los efectos lumínicos. Toda una lección. Destacan, entre los dos y tres millones de libras, A Swiss Lake, Lungernzee (1846 ), Oberwesel (1840 ) y Lake of Lucerne.
El día 5 es el turno para Christie’s Londres. La obra de Rafael es una de las pocas que quedan en manos privadas, además de ser uno de los retratos del Renacimiento más importantes que sale a pujas en las últimas décadas. El Duque de Urbino, Lorenzo el Magnífico (1492-1519), en su corta vida llegó a ser el árbitro de la elegancia y del
mecenazgo en los inicios de siglo en Florencia, y como tal es pintado por un todavía joven Rafael, con unas calidades asombrosas y un dominio estremecedor. Allí vivió el joven artista entre 1504 y 1508, empapándose de la fuerza de Miguel Ángel y de la delicadeza de Leonardo, antes de marchar a Roma a trabajar a las órdenes del Papa Julio II. Pieza excepcional (O/L, 97 x 79 cm), se estima una venta entre diez y quince millones de libras, entre unos 15 y 22 millones de euros que, dadas las últimas ventas no sería extraño que se disparase entre las pujas de entidades públicas y privadas ansiosas de tener un rafael en sus paredes.
En la misma subasta, se ofrecen obras de Domenichino, Jan Brueghel I, Lawrence, Reynolds, Guardi o
Cranach. Y Saint holding a cross, de Ribera (150.000-200.000 libras) y un boceto de The Immaculate Conception, de Murillo (100.000-150.000 libras).
Remates
Un nuevo récord para una obra de Miquel Barceló: Phillips de Pury adjudicó el día 26 La rosa blanca de 1986 (194,9 x 300,4 cm) en 820.800 libras, unos 1.214.784 euros, superando la
venta en Christie’s Madrid en octubre de 2006 de Bibliotheque avec Poe (1.100.000 euros). El día 22, Sotheby’s Londres vendió en 609.916 euros Vanitas borratxa (Tm/L, 1984, 200 x 200 cm), y en 178.512 euros Sic transit gloriae mundi (Tm/L, 1985, 123 x 195 cm).
La subasta de Christie’s Londres del 26 fue desigual. Destacó la buena venta de los paisajes: la Glorieta de cipreses del Jardín del Príncipe, Aranjuez, de Santiago Rusiñol se adjudicó en unos 319.680 euros; Puerto de Tarragona, de Joaquín Mir en 284.160 euros; y Cadaqués, de Eliseo Meifrén en 177.600 euros.
Anglada-Camarasa tuvo una suerte dispar: si Las huríes (The odalisques), de claros recuerdos decó, subió a los 337.440 euros -siendo la obra española más cara vendida en la subasta-, su Maternidad de
época francesa no encontró comprador. Lo mismo sucedió con Descanso en el parque de Grau Sala y con la sutil y sobria Familia de pescadores de Joaquín Sunyer. Una pena.
La pintura del siglo XIX de muy buena calidad se vendió bien: 213.120 euros se pagaron por Después del baile de Román Ribera; y 177.600 euros por Los políticos, de José Jiménez Aranda. Pero las obras de Salinas, León Garrido, Miralles, Gallegos, Casanovas o García y Rodríguez, no tuvieron quien pagara por ellas. ¿Cierto hastío de la pintura preciosista?
Y se confirma el interés por temas marítimos de Sorolla, no así para los retratos: en 186.480 euros se remató Niña en la playa (15,9 x 21 cm) y en 74.592 euros Puerto de Valencia (15,5 x 22,5 cm), pero Mozo castellano no se vendió.