Magníficas obras de Anglada-Camarasa, Antonio López, Barceló o Palazuelo entre las más de 130 piezas que se subastarán en Christie’s Madrid
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 23 de septiembre de 2008.
Efectivamente, la cita con la subasta más esperada de la temporada en nuestro país ya ha llegado. Christie’s Madrid celebrará su licitación el próximo jueves 2 de octubre en el hotel Palace, con la venta de 131 obras.
Y lo primero que llama la atención es que sólo uno de los artistas presentados no es español: Carlos de Haes (1826-1898). Belga de nacimiento aunque afincado durante muchos años en Madrid como catedrático de paisaje sería, por tanto, maestro de toda una generación de paisajistas como Aureliano de Beruete, Jaime Morera, Agustín Riancho, Agustín Lhardy o Tomás Campuzano, que aprendieron de él a pintar del natural. De su mano se ofrece un buen resumen de su pintura, Orilla del río. Aragón (O/L, 103 x 80 cm), pintado en 1876, que parte con una estimación entre 40.000 y 60.000 euros.
Si, como es lógico, las subastas se diseñan con cuidado, pensando no sólo en los gustos del público y en los resultados de las subastas de los últimos años, sino también en el alcance en los coleccionistas, ésta es un buen ejemplo de ello. Y así, no se ofrecen obras maestras de los españoles más cotizados cuya salida es habitual en el mercado internacional como Picasso, Dalí o Miró, sino más bien obras de primer nivel pero de un interés mayoritario para los coleccionistas españoles.
De este modo, la pieza más destacada es una grandiosa obra de Hermenegildo Anglada-Camarasa (1871-1959) titulada La gata rosa (O/L, 104 x 191 cm), pintada hacia 1908. Los expertos estiman para su venta un valor entre 1,5 y 2,5 millones de euros, lejos de las 520.000 libras (749.164 euros de entonces), 588.000 libras comisión e iva incluidos, en que se remató en noviembre de 2003 en Sotheby’s Londres. Si se vende en ese importe, la revalorización de la obra habría sido magnífica en apenas cinco años. Y es que, el récord obtenido en la subasta del año 2006 todavía está presente, cuando El casino de París (O/T, 1900, 52 x 82 cm) subió en una escalada de pujas increíble de los 250.000 euros de la salida hasta los 2.600.000 en que se adjudicó (2.960.000 euros comisión e iva incluido).
La gata rosa, sin duda, es magnífica, de lo mejor de su mano; de hecho, es la portada de la obra de referencia: el catálogo razonado de Anglada-Camarasa, de Fontbona y Miralles. Tras una primera realización realista del retrato de Georgette Leroy, mujer del compositor y pianista argentino Alberto López Buchardo, Anglada modifica el rostro presentando, finalmente, una visión más amable y más acorde con la moda preponderante de la Belle Epoque. La sinuosa y sensual composición queda realzada por el exquisito juego de matices en el colorido entre los verdes y blancos del sofá, el rosa del vestido y el gris del fondo.
Pero, en estos agitados tiempos desde el punto de vista financiero, ¿será capaz de superar esta venta la de hace dos años cuando el mercado nadaba en la abundancia?
Siguiendo el éxito del Déjeuner sur l’herbe II (Óleo y técnica mixta/L, 1988, 206 x 330 cm) de Miquel Barceló (1957), vendido el pasado año por 816.250 euros al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se ofrece en esta cita una pieza algo menor, pero del mismo año: Talls (Óleo y técnica mixta/L, 1988, 135 x 195 cm), con un mayor colorido a base de blancos y amarillos, con unos toques de rojo en el centro de la composición. Siendo obra interesante, con una atractiva estimación entre 180.000 y 250.000 euros, debería subir varias pujas, pero sin grandes excesos.
En una línea similar están las obras de Antonio López (1936). El recuerdo de la venta en Christie’s Londres en junio pasado de su Madrid desde Torres Blancas, 1976-1982, por 1.385.250 libras (1.744.030 euros, comisión incluida) es muy lógico que todavía esté presente en el recuerdo de los coleccionistas. Y aunque ninguna de las ofrecidas alcance ese nivel de calidad, sí tendrán buena acogida con este seguro respaldo.
Los melocotones y las rosas (O/L, 55 x 75 cm), pintado en un lejano octubre de 1956, con apenas 20 años, en periodo de formación aún y sin su lenguaje definitivo, sale con una estimación entre 250.000-350.000 euros. No es, ni mucho menos, un precio desorbitado para las obras de Antonio López, pero será el mercado el que diga en cuánto debe venderse una obra de calidad de juventud del maestro. Eso sí, la revalorización de este tipo de obras está asegurada.
Una de las apuestas de este año es Pablo Palazuelo (1915-2007) pues seis obras de su mano saldrán a pujas. Efectivamente, los 96.250 euros pagados el pasado año por el gouache de mediados de los años 60 y titulado Composición (76,5 x 56,5 cm), y los 192.250 euros por la escultura en acero cortén titulada Albula II (pieza única, 1982, 78 x 108 x 60 cm), también influyen. Este año destaca un hipnótico en azul y blanco Virtus Marin VI (O/L, 1995, 174 x 244 cm, díptico, 150.000-200.000 euros), de alta calidad y complejidad compositiva, con su estricta geometría habitual; y, en acero cortén, unos Horizontes (1982, 42 x 212 x 108 cm, 100.000-150.000 euros) que trasladan a la tridimensionalidad sus composiciones sobre el lienzo, con mayor fuerza y expresividad.
Desde luego, si Palazuelo es una de las figuras más sólidas en el panorama nacional, con un estilo propio, severo y sin concesiones, su moderno lenguaje geométrico guarda estrecha relación con las obras de Chillida, Oteiza o Martín Chirino. De ellos también salen obras a subasta. Este año, de Chillida, hay gravitaciones y papeles. De Jorge Oteiza (1908-2003), una buena escultura en mármol rojizo: Apertura de poliedro por cortes de disco C (38 x 39,5 x 35 cm, 100.000-150.000 euros) ejecutada en 1972. Y aunque no sea ni una de sus cajas metafísicas ni una desocupación del cubo o de la esfera, se acerca a la que se adjudicó el pasado año por 156.250 euros: Cubos abiertos espacios interiores, retenciones de luz (alabastro, 1972, 30 x 30 x 30 cm). Y del canario Martín Chirino (1925), dos importantes piezas. Tanto El viento (bronce, 1971-1972, 4 ejemplares, 107 x 101 x 64 cm, 25.000-35.000 euros) como Lady Lazarus. Homenaje a Silvia Plath (chapa de acero soldada pintada al duco de color negro, 1968-1969, pieza única, 93 x 160 x 61 cm, 60.000-80.000 euros) tienen unas más que atractivas estimaciones y, sin duda, subirán bastantes pujas. No hay más que recordar la venta en el pasado mayo en Sotheby’s Nueva York de Raíz (Root #3, hierro, 1959-1960, 60 x 73,6 x 35,5 cm) de la colección de Raymond y Patsy Nasher, de Dallas, que subió de los 8.000 hasta los 181.000 dólares.
Dos apuntes más. El primero en la abstracción lírica de la mano de los dos grandes españoles: José Guerrero (1914-1991) y Esteban Vicente (1903-2001). Del granadino, es interesante por el tamaño y las masas de color Apertura (O/L, 1975, 162 x 130 cm, 120.000-180.000 euros); pero con un lenguaje más cercano a la escuela de Nueva York, más gestual, potente y expresivo, aunque bastante más pequeño, Green passage (O/L, 1963, 56 x 66 cm, 50.000-80.000 euros). Del segoviano, una tela de gran calidad y generoso tamaño, a medio camino entre sus óleos construidos a base de pequeños cuadrados de color -que influirán en el joven Mompó– y sus lienzos más tardíos, de grandes manchas de color y vibración: Turégano Nº 9 (O/L, 1961, 122 x 152,2 cm, 80.000-120.000 euros), que debería subir bastantes pujas.
En una línea similar, se enmarcan las obras de Luis Feito (impresionante, por cierto, su Nº 133 -Tm/L, 1959, 89 x 116 cm-, a un precio muy atractivo: 35.000-55.000 euros). Y, con un lenguaje modernizado por ser autores todavía jóvenes, las de José Manuel Broto (1949) (Sin título, O/L, 1998, 150 x 150 cm, 12.000-18.000 euros), y la espectacular, irónica y decorativa de Juan Uslé (1954): Nudo suelto (O/L, 2000-2001, 203 x 274 cm, 50.000-80.000 euros), que seguro que sobrepasan las estimaciones.
Y el segundo, un apunte para la escasa pintura antigua y del siglo XVIII. Se nota que el gusto del mercado español ha evolucionado hacia la modernidad, y que los responsables de la subasta sólo han querido sacar piezas maestras.
De Pedro de Camprobín (1605-1674), una magnífica pareja de bodegones de gran tamaño pintados hacia 1660: Bodegón con jarra de bronce dorada, frutero de plata con granadas y manzanas sobre una mesa en un entorno palaciego con fondo arquitectónico (O/L, 109,5 x 139 cm) y Bodegón con jarra de bronce dorada con chatones y un cuenco de porcelana con cerezas y albaricoques sobre una mesa vestida. Sobre otra mesa, jarrón de cristal con flores y un frutero de metal con peras, manzanas y uvas en un entorno palaciego con paisaje al fondo. Desde luego, por tamaño, calidad en la composición y en el modelado, y estado de conservación son de lo mejor de su mano. Inéditas, salen a pujas con una estimación entre 300.000 y 500.000 euros.
En octubre de 2006, Christie’s Madrid adjudicó por 102.000 euros Bodegón con jarrón, un cesto de flores, un plato con fruta y un loro (O/L, firmado, 63,2 x 100,5 cm); poco antes, en diciembre de 2005, Christie’s Londres remató por 66.000 libras (unos 83.039 euros actuales) Peaches, cherries and plums in a glass platter on a wooden ledge y Peonies, roses and daisies in a glass bowl on a wooden ledge (pareja de O/L, 23,7 x 31,5 cm cada uno). Como se puede ver, las dos piezas superan con creces los precios de mercado, pero es que este tipo de piezas, en pareja, son verdaderamente excepcionales.
En ese sentido, también lo es el Retrato familiar de la duquesa de Osuna como dama de la Orden de Damas Nobles de la reina María Luisa (O/L, 200 x 150 cm), de Agustín Esteve (1753-1820), pintado hacia 1796-1797. El juego de blancos, las veladuras en su pintura y una composición de sabor clásico, sitúan esta obra entre las mejores de su carrera, y justifican una estimación entre 300.000 y 500.000 euros, en recuerdo a una de las sorpresas de la subasta pasada cuando el retrato de la hija de Francisco Bayeu, Feliciana Bayeu (O/L, 58 x 39 cm) alcanzó los 760.250 euros.
Como referencias: Sotheby’s Nueva York vendió, en junio de 2007, por 384.000 dólares (unos 261.619 euros actuales) Portrait of a young woman holding two roses (O/L,103 x 82 cm); y en enero, por 216.000 dólares (147.906 euros) Portrait of a young woman in a white dress (O/L, 114,3 x 82,3 cm), sin duda, de menor calidad ambas que la pieza actual.
Por último, una pequeña obrita de Luis Paret y Alcázar (1746-1799) pintada hacia 1772, poco antes de su exilio: La carta (O/T, 37 x 22 cm, 200.000-300.000 euros). Es cierto que no tiene la complejidad compositiva y figurativa de dos de las grandes realizaciones de esa época (La tienda, de la Fundación Lázaro Galdiano, o Carlos III comiendo ante su corte, del Museo del Prado), pero tiene ese refinamiento en el color y la preocupación por el detalle en cada pincelada, con una naturaleza muerta de gran calidad en el primer plano. Sobre el precio, debemos recordar la pareja de Alegorías de Castilla y León, más tardías y de mayor formato, que vendía Caylus en 875.000 euros hace algo más de un año; más recientemente, Ansorena no encontró comprador para el Jarrón del flores (O/L, 60 x 92 cm), que partía en junio de 2005 desde los 120.000 euros.
Tendremos que esperar a los resultados, pero si se acercan a los de las ediciones pasadas, debemos preguntarnos ¿dónde está la crisis?