Vuelta a la normalidad con destacadas obras en Alcalá y Sala Retiro
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 4 de octubre de 2008.
Tras el revés en las ventas en Christie’s Madrid, el mercado del arte español retoma la normalidad con las citas en Alcalá y Sala Retiro los días 8 y 9. Ambas son importantes salas, que seleccionan más sus piezas al tener menos subastas al año.
La de Alcalá ha destacado casi siempre por su alta calidad en pintura antigua. En este caso, se ofrecen tres piezas especialmente interesantes, pero dadas las horas bajas, muy bajas -no hay más que ver los resultados de este tipo de obras en la licitación del pasado jueves de Christie’s Madrid-, en que está sumida la pintura antigua en España se hace más difícil la compra. La primera es un magnífico Bodegón del mes de abril (O/L, 101,5 x 156 cm) firmado por el madrileño Francisco Barrera (¿?-1657), y perteneciente a una serie de los doce meses del año. Buen tamaño, con la ventana abierta al paisaje y a la profundidad al modo de Van der Hamen, con una cuidadosa ejecución y un estado de conservación muy bueno. Todo ello justifica, para los verdaderos coleccionistas, su precio de 200.000 euros de la salida, aunque ni el asunto es muy agradable ni otra referencia de mercado hable de esos precios pues en julio de 2007, Sotheby’s Londres adjudicó por 70.000 libras (103.705 euros) su Alegoría del mes de junio (O/L, 113 x 149 cm), tras una estimación entre 30.000 y 40.000 libras.
De Sebastián Herrera Barnuevo (1619-1671), afamado discípulo de Alonso Cano, pero con una personalidad propia que aún debe estudiarse por entero, un Retrato ecuestre de Carlos II niño (O/L, 207,5 x 146 cm, 60.000 euros), que sigue los modelos velazqueños de 1635 para el Príncipe Baltasar Carlos. Importante retrato, hasta ahora inédito, debió ser pintado hacia 1670, si se compara estilísticamente con el retrato de Carlos II niño de
Por último, un buen bodegón titulado Flores en un jarrón de bronce con escena de Neptuno y Anfítrite (O/L, 80 x 59 cm, 80.000 euros), de Bartolomé Pérez (1634-1691). Firmado, lo cual es bastante inusual, muestra su alta calidad como pintor de flores y guirnaldas, especialmente apreciado y buscado por los coleccionistas en estos últimos años.
Por otra parte, se nota que ha entrado sangre nueva en la sala. El giro que han recibido la dedicación y la venta de arte contemporáneo son evidentes. Y así, hay piezas de destacados nombres como Uslé, Palazuelo, Sicilia o Claudio Bravo.
Pero, antes, un apunte para la pequeña pero atractiva tabla de Hermenegildo Anglada-Camarasa (1871-1959): Amigas (O/T, 21,6 x 23,2 cm, 100.000 euros). Pintada hacia 1900-1901, en su conocida, y buscada, etapa parisina, retrata un instante de la vida parisina, con sus artificiales luces y sus indefinidos contornos entre lo real y lo soñado. Recuerda, sin duda, el vendido hace apenas dos años en Christie’s Madrid: El casino de París (O/T, 1900, 52 x 82 cm) que subió hasta los 2.960.000 euros; tiene, no obstante, el tamaño de El acordeonista (O/T, 27 x 22 cm), que no se vendió el pasado jueves en Christie’s Madrid, con una estimación de 30.000-50.000 euros.
A medio camino está la obra expresionista de ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999): La edad de la ira. Las mujeres llorando (O/L, 1962, 115 x 78 cm, 36.000 euros). Una vez más, su desgarrado gesto, concentrado en unas manos y una cara, hace que sintamos como nuestro su dolor. Dado el año y el tamaño, buen precio de salida.
Y también, la temprana Las cuatro estaciones (cuatro O/T, 39,5 x 31,5 cm, 200.000 euros), realizada en 1964, con apenas 28 años, del chileno Claudio Bravo (1936). El intento de emulación de su admirado Giuseppe Arcimboldo (c.1527-1593) ha quedado patente en esta ambiciosa obra de juventud, que sigue la del Kunsthistorisches Museum de Viena. Trasladado a Madrid en 1961, su estudio de los grandes maestros del barroco español (Velázquez y Zurbarán, especialmente), se deja notar en su obra. Y así, estas Cuatro estaciones son un trasunto de aquéllas, actualizadas al tono marbellí que le pedía su mecenas, recuerdo de las cuatro mujeres más bellas del momento en la localidad.
En cuanto a precios, la obra de Bravo de esos años no es tan cotizada como sus ovillos de lana, sus bolsas o sus papeles tan cercanos a la realidad creados en estos últimos años. Bodegón con paquetes. Homenaje a Sánchez Cotán (O/T, 1966, 100 x 120 cm) no encontró comprador en junio pasado en Ansorena, con una salida desde los 200.000 euros. El Portrait of a Lady (O/L, 1967, 92 x 71 cm), en cambio, se adjudicó por 75.000 dólares (58.508 euros) en noviembre de 2006 en Christie’s Nueva York. La misma subasta, pero en mayo de ese año, remató por 160.000 dólares (125.264 euros) Flying blue (O/cartón, 1966, 121 x 100 cm). Como dato significativo, de la obra de Arcimboldo, Sotheby’s Nueva York adjudicó en enero de 2000, por 1.300.000 dólares (1.315.127 euros), A reversible anthropomorphic portrait of a man composed of fruit (O/T, hacia 1585, 56 x 41,5 cm).
Por último, la interesante obra contemporánea, de mucha calidad. En primer lugar, una gran escultura, pieza única, del artista de la geometría Pablo Palazuelo (1916-2007), uno de los pocos que no sólo mantiene sus precios sino que, subasta tras subasta, los aumenta: S.T. (acero cortén, hacia 1990, 139 x 120 x 75 cm, 130.000 euros). Con la escultura, Palazuelo buscaba una manera de poder expresar “de forma mucho más accesible el dinamismo de lo aparentemente estático”. Y si sus esculturas de los años 60 y 70 están realizadas en aluminio y se forman con diferentes planos de ángulos curvos que se doblan, asemejándose en algunos casos a diseños de aviones, desde los 80, Palazuelo comienza a utilizar también el acero cortén, el acero inoxidable y el hierro pulido con los que las formas se vuelven más rectas, más angulosas, acentuándose la verticalidad o la horizontalidad; llegando a ser, en algunos casos, como estructuras de edificios o como alzados de sus propios dibujos. Según explicó el propio Palazuelo: “la percepción del movimiento inmóvil es parte constitutiva de la percepción profunda de una escultura. Sobre el plano mismo, una estructura de dos dimensiones, si es verdaderamente una estructura, y si se presta atención, necesariamente se mueve”.
El pasado jueves, Christie’s Madrid, adjudicó por 103.000 euros Horizontes (acero cortén, 1982, 42 x 212 x 108 cm), que se quedó en la estimación más baja; sin embargo, Albula II (acero cortén, 1982, 60 x 78 x 108 cm) se adjudicó en la misma subasta del año anterior, en octubre de 2007, por 160.000 euros, tras salir en 100.000; no se hablaba, por entonces, de la crisis… Más pequeñas: Signo I (acero, pieza única, 1994, 20 x 41 x 40 cm) se remató por 36.000 libras (51.732 euros), algo menos de la estimación más baja en Sotheby’s Londres, en octubre de 2007.
Otro de los nombres más interesantes del panorama actual español es Juan Uslé. Nacido en Santander en 1954, realiza gran parte de su obra en Nueva York. Soñé que revelabas IV (Vinílico, dispersión y pigmentos sobre tela, 2000, 274 x 203 cm, 70.000 euros) es una de sus obras más reconocidas de los últimos años. El récord alcanzado en Christie’s Madrid el pasado día 2, cuando un particular pagó por Nudo suelto (O/L, 2000-2001, 203 x 274 cm) 193.000 euros, nos habla no sólo del buen momento en el mercado de sus obras sino también de que es uno de los autores en alza, claramente; quizá este precio sea un capricho o un simple exceso, pero el dato permanecerá.
Soñé que revelabas IV pertenece a una famosa serie de cuadros verticales de gran formato que comenzó en 1997 y que, como se comenta en el catálogo, son cuadros de tonos oscuros (principalmente grises y negros) aplicados con pinceladas cortas y repetitivas, distribuidos en estructuras de franjas horizontales paralelas. Estas franjas pueden recordar las stripe paintings de Frank Stella o algunas obras de Kenneth Noland. Sin embargo, a diferencia de las franjas perfectas, mecánicas, de Stella o Noland, las de Uslé son variables, más vibrantes, casi como una especie de registro sismográfico. Para Uslé, el negro no es el final; representa la pérdida de memoria, la amnesia, la oportunidad de poder volver a empezar desde el principio. Y esta pérdida de memoria está presente en el diálogo de los contrapuestos luz/oscuridad, donde la luz -atrapada en una jaula de franjas negras-, surge como ausencia de pintura; es el fondo blanco del lienzo que aparece donde la pintura no hay pintura que lo cubra. En ese sentido, son los pocos rayos de luz que entran por los resquicios de la cortina que cubre la ventana; luz que, cuando se hace camino y vence a la oscuridad, revela todo un mundo ante los ojos del que lo quiera ver.
Fuera del vendido en Christie’s, los grandes formatos no han tenido especialmente buena salida: Suva: Serie Rio Cubas (O/L, 1986, 250 x 250 cm) se adjudicó por 22.000 libras (32.727 euros) en Sotheby’s Londres en junio de 2007; dos meses antes, en abril, Christie’s Londres vendió por 21.000 libras (31.070 euros) El roto (O/L, 1993, 122 x 76,3 cm). En nuestro país, Segre remató por 15.000 euros Saki (O/L, 1990, 198 x 132 cm) en diciembre de 2006.
Los formatos menores, en cambio, sí que están multiplicando sus valores y precios. Así, Octavio nivel (Tm/L, 1995, 45,8 x 30,5 cm) se acaba de vender en septiembre pasado por 22.500 dólares (15.921 euros) en Sotheby’s Nueva York; o Come back to Amato (Tm/L, 1999, 40,6 x 56,5 cm), que en febrero de 2008, dobló su estimación más baja y se adjudicó por 12.500 libras (16.400 euros) en Phillips de Pury, Nueva York.
Desde luego, es de sus obras más ambiciosas y, aunque su salida esté muy por encima de los precios de las subastas, es obra que merece la pena y debería venderse en esos precios.
La licitación en Sala Retiro del día 8 presenta también una interesante oferta, donde sobresale un lienzo de Eugenio Lucas Velázquez con un precio de salida, un tanto ajustado, de 30.000 euros: Visión alegórico-satírica del Juicio Final (O/T, 59 x 68 cm). Christie’s Madrid remató un homenaje a Goya titulado Los bandidos (O/L, 80 x 106 cm) por 49.000 euros.
En obra más contemporánea, varias obras. Del canario Cristino de Vera, Paisaje y mesa (O/L, 90 x 75 cm, 18.000 euros). Firmado y fechado en 1974, estuvo en la extinta y afamada Galería Biosca, y, dada la calidad y lo esmerado de la composición, debería subir unas pocas pujas. Además, los bodegones de esos años son especialmente buscados.
Y en el apartado de escultura, poco frecuente en nuestro mercado del arte, dos piezas. De Carmen Laffón, un Bodegón de los pinceles (bronce pintado al óleo, 65 x 42 x 27,5 cm, con tercer ejemplar de una escasa edición 5, y realizado en 2006) parte desde los 15.000 euros. Aún tenemos el recuerdo de los remates de la subasta de Arte. Información y Gestión del mes de noviembre de 2007, donde Violetas de Francisco (O/L, 1989, 40,5 x 40,5 cm) se adjudicó por 95.000 euros, y Grupo de niños (O/L, 90 x 130 cm) por 90.000 euros, mostrando el empuje y la calidad de la pintura de la andaluza. Pero sus esculturas no tienen esa fuerza en las subastas: en diciembre de 2004 Segre vendió por 3.500 euros Bodegón del perfumador (bronce, 7/30, 32,5 x 19,5 x 13 cm); unos meses antes, en abril, vendió otra escultura de la misma serie, esta vez una PA, en 3.200 euros. Como este Bodegón de los pinceles es obra de mayores dimensiones y de una edición bastante menor, quizá los 15.000 euros sean aceptados por los coleccionistas.
Y una escultura en mármol blanco de Carrara de Víctor Ochoa: Fémina (2002, 62 x 20 x 18 cm) por 17.000 euros.
Por último, un apunte para los aficionados y coleccionistas de Fernando Zóbel (1924-1984). Sotheby’s Hong Kong, ofrece el día 6 un más que interesante Movimiento sobre claro (O/L, 96 x 06 cm), fechado el 20 de agosto de 1966, con una atractiva estimación: 150.000-200.000 HKD (unos 13.550-18.050 euros). Desde luego, la pieza respira por los cuatro costados el espíritu del pintor, además de ser obra temprana, pasada ya sus época de las saetas y su serie negra, con matices y sutiles colores.