“Hay una gran calidad en el arte actual”
Doctorado recientemente con una tesis sobre José María Sicilia en la Universidad de Navarra, donde se licenció hace ya diez años, hizo el master en Christie’s de pintura contemporánea. A su vuelta a España, comenzó a trabajar en Castellana 150 y, al poco tiempo, en una nueva casa de subastas que comenzaba: la nueva aventura se llamaba Segre. De aquello han pasado ya XXX años y Segre se ha afirmado, sin duda, como la mejor casa de subastas de arte contemporáneo. Especializada en la venta de arte, muebles y joyas, Kristian Leahy está al frente del departamento de arte contemporáneo, sector en el que Segre es líder de ventas en España. Trabajador infatigable, se exige buscando la perfección en una tarea que muchos ven como meramente comercial.
¿Cómo busca, selecciona y estudia las piezas que salen a subasta? ¿Qué tanto por ciento hay de trabajo de investigación y cuánto de comercial?
En mi especialidad ha sido muy importante mi pasión por el arte contemporáneo, conocer, entender y “vivir” la historia del arte reciente, las trayectorias de los artistas, sus mejores épocas y trabajos, para así poder seleccionar y ofrecer piezas de gran valor artístico, que es lo que buscan los coleccionistas. Una vez seleccionadas las piezas, mi intención también es la investigación para resaltar las exposiciones y publicaciones en las que aparece un determinado cuadro, lo que ayuda a los coleccionistas a comprar con buen criterio, así como la gestión de certificados de autenticidad.
Los precios alcanzados por las recientes obras de arte en los mercados internacionales (y en los nacionales en menor medida), ¿son producto de una campaña de marketing muy bien orquestada y perfectamente llevada a cabo ( Hirst, la Young British Artist y el publicista Saatchi sería el ejemplo perfecto) o hay una calidad objetiva como la había en el pasado?
Pienso que los grandes precios alcanzados en subasta en la actualidad están motivados precisamente por la gran calidad del arte actual. Los pintores “jóvenes” actuales como Peter Doig o Neo Rauch están realizado una obra de tanta calidad que esto ha producido una revalorización de la pintura, eclipsada antes por lo neoconceptual, lo que ha producido una mirada al pasado, a la producción de los grandes artistas del siglo XX, revalorizándose tanto lo moderno como lo posmoderno.
¿Se debe comprar para disfrutar o para invertir?
Uno siempre debe comprar según sus propios gustos pero en el ámbito del arte es aconsejable haberse informado o formado previamente, asesorado por expertos que razonen el valor de las piezas. A partir de esto, siempre que se adquieren obras de calidad incuestionable, la rentabilidad está asegurada. Pienso que nunca se debe confundir un alto precio con gran calidad porque la demanda del mercado no es siempre la mejor consejera y, por otro lado, hay que tener en cuenta que el arte no tiene por qué ver con lo bello.
Desde su privilegiada posición ve pasar multitud de obras de arte, algunas de las cuales se revalorizan y otras se devalúan. ¿Cómo ve el mercado de arte contemporáneo en España? ¿Qué nos deparará el futuro?
Todos los artistas tienen sus épocas buenas y otros regulares. El factor de éxito comercial está muy vinculado a esas etapas más interesantes, más que sólo por la firma. El futuro es muy positivo ya que nos encontramos en una época que, al haber superado la posmodernidad, no está anclada en el manierismo de las vanguardias históricas sino en una barroquización de éstas.
Y en ese proceso que nos ha descrito, ¿qué puesto ocupará en nuestro mercado la fotografía?, ¿cuándo dejará de ser el patito feo , sustituida quizá por las instalaciones y los vídeos?
La fotografía en la actualidad es realmente interesante porque es creativa, desligada de la crudeza de antaño, pero pienso que el mercado está saturándose de ella, como ocurrió con la pintura a finales de los ochenta. Es muy importante conocer la biografía del autor, en qué contexto se produjo esa obra, en qué bienales o exposiciones concurrió. Esos hechos dan a la pieza un mayor valor y la distinguen de otras similares.
Cuáles piensa que son las principales líneas de revalorización del arte español, los autores que en estos últimos años más se han revalorizado?
Aparte de la fuerza en el mercado de lo neoconceptual y lo multidisciplinar, la pintura está volviendo con mucha fuerza gracias a la calidad de varios autores internacionales que han abierto nuevos caminos.
¿Qué artista joven compraría y en cuál invertiría?
Entre los “jóvenes” destacaría a Ester Partegás, Sergio Prego, Mateo Maté, Miquel Mont, Maider López, Javier Viver, Blanca Muñoz…, y en el extranjero mis favoritos son Matthew Barney, Damien Hirst y Peter Doig.
Remates
De interesantes cabría calificar los remates del pasado martes en la sala Durán: El Paisaje de Italia de Godofredo Ortega Muñoz se remató, finalmente, en 44.450 euros; caprichos de coleccionista. Bodegón azul, de Cirilo Martínez Novillo, algo tardío, se adjució en 14.250 euros, poco más de los 12.000 euros de salida.
La gran venta fue la del cuadro de Álvaro Alcalá Galiano,
Esperando a los seres queridos. Óleo de grandes dimensiones, expuesto en la Exposición de París de 1914, de los 47.500 euros se disparó a los 177.750 euros; toda una sorpresa. Y para finalizar: de Mariano Barbasán, Tomando chatos de vino a la puerta del mesón, se vendió en 59.250 euros. Y el Bodegón, de 1964, de Pancho Cossío, subió, como anunciamos, de los 27.000 a los 47.400 euros.
El pasado 19 de abril se celebró en Christie’s Nueva York la subasta de maestros antiguos. Unas breves pinceladas en lo que a remates se refiere. Bernardo Bellotto, con su The Grand Canal at the Church of San Stae, Venice, batió su propio record y estableció la marca de 11.016.000 dólares por una
obra de su mano. Glaucus and Scylla, de William Turner, se remató en 6.424.000 dólares, dentro del precio estimado. Se estableció también un nuevo record tanto para Cima da Conegliano, con su magnífica The Madonna and Child in a landscape (una exquisita obra veneciana del Renacimiento), al adjudicarse en 3.400.000 dólares, como con Sebastiano Ricci y su Time revealing Truth, que se vendió en 2.448.000 dólares.
De Subastas Goya, del pasado jueves, tres resultados. La obra anónima valenciana, copia del original de Eduardo Chicharro se remató en 4.000 euros. El Bodegón de Pancho Cossío no se vendió. Y los retratos de los reyes de Miguel Jacinto Meléndez apenas subieron y se vendieron en 140.000 euros.