Tras el evidente recorte de inversiones en ARCOMadrid, el lujo y la calidad se dan cita en Christie’s París en la subasta de la excepcional colección del diseñador YSL
Pasó ya la semana dedicada a las ferias de arte contemporáneo, con ARCOMadrid a la cabeza y sus estelas: Artmadrid y DeArte. Los resultados de ARCOMadrid, según han anunciado los organizadores a bombo y platillo, han sido buenos. Pero contra toda lógica se niegan a dar datos más concretos que hablen no de adjetivos sino de los números de las ventas totales obtenidas. Es el eterno problema del mercado de arte en nuestro país: la transparencia. Pongamos algunos ejemplos.
Efectivamente, se dice que la galería Leandro Navarro ha vendido a un coleccionista suizo una escultura de Baltasar Lobo (Torse, mármol de Carrara, 1960-1970) por 150.000 euros, y un óleo de Francisco Bores por 70.000 euros. O que entre las ventas de la Marlborough hay una pieza de Luis Gordillo (Rebanada de cabeza en forma de jardín, 2007-2008) por 140.000 euros y tres acuarelas de Botero por 62.000 euros cada una. Pero, las galerías más pequeñas y menos conocidas, ¿han vendido lo suficiente como para que la feria les haya salido rentable? ¿Dónde están los datos de sus ventas?
Se informa a la opinión pública de que el Reina Sofía ha comprado piezas por valor de 676.272 euros, pero no se dice que en la pasada edición el gasto fue de 1.164.000 euros, un 42% menos. El IFEMA para la fundación ARCO ha gastado este año 150.000 euros; pero el pasado año la cifra fue de 250.000 euros. Las compras del CGAC este año han sido por valor de 130.000 euros; el pasado fue por 230.000 euros. Se obvia que el MUSAC no ha hecho ninguna compra este año cuando la pasada edición adquirió catorce obras por valor de 312.760 euros… Estos datos, ¿son buenos? ¿Respecto a cuáles? ¿Por qué no hay datos globales? Si con éstos, oficiales, comprobamos lo ambiguo de la afirmación, ¿qué pasaría si dispusiésemos de los de los compradores particulares? Me temo que no podríamos concluir con la misma afirmación…
Esperemos que la crisis nos ayude a superar, al menos, nuestros miedos y a ofrecer la transparencia necesaria para volver a atraer a los coleccionistas.
La semana que viene tendrán lugar uno de los eventos más esperados de la temporada.
Será en el Grand Palais de París, los días 23, 24 y 25: Christie’s París, en colaboración con la casa Pierre Bergé & Associates, ofrecerá al mercado la excepcional colección de pinturas, esculturas, muebles y demás obras de arte del famoso diseñador Yves Saint Laurent y de su compañero Pierre Bergé. La colección, mimada durante más de 50 años con piezas únicas, se ha dividido en más de 700 lotes –con un valor entre 200 y 300 millones de euros-, y se subastará para recaudar fondos y crear así una fundación que investigue vacunas contra el SIDA.
Entre las piezas estrella tenemos un soberbio Instruments de musique sur un guéridon
(O/L, 1914, 130 x 89 cm) de Pablo Picasso (1881-1973) por el que se espera una venta entre 30 y 40 millones de euros; Les coucous, tapis bleu et rose (O/L, 1911, 81 x 65,2 cm) de Henri Matisse (1869-1954), entre 12-18 millones; un fantástico óleo, en su marco original, de
Piet Mondrian (1872-1944): Composition avec bleu, rouge, jaune et noir (O/L, 1922, 79,6 x 49,8 cm, 8-12 millones), o una escultura de Constantin Brancusi (1876-1957) en madera: Madame L.R. (Portrait de Madame L.R.) (1914-1917, 120 x 35 cm, 15-20 millones).
Además de la pintura moderna, hay exquisitas piezas del siglo XIX como el Portrait d’Alfred et d’Elisabeth de Dreux (O/L, 1816-1817, 99,2 x 79,4 cm) de Théodore Géricault (1791-1824), entre cuatro y seis millones, o el pequeño pero exquisito Portrait de la Comtesse de Larue (O/L, 1804, 29 x 23,3 cm) de
Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), entre dos y tres millones. O un conjunto de dieciocho sillas italianas de mediados del siglo XVIII (113 x 53 x 53 cm, 300.000-500.000 euros). Todo un lujo, al que los coleccionistas deberían responder por la calidad. Será, desde luego, la prueba de fuego para una casa que no ha tenido buenos resultados en las últimas subastas.
Por otra parte, de vuelta a nuestro país, y aunque sea a vuelapluma, el día 23 Durán tendrá su licitación mensual. Entre otras piezas, sobresale un lienzo del chileno
Claudio Bravo (1936) realizado en 1973, y según recuerda el propio artista fue en Tánger: Bodegón de maderas (O/L. 40 x 30 cm), que sale a pujas desde 65.000 euros. O un delicado óleo, sin limpiezas ni restauraciones, de Eliseo Meifrén (1859-1940): Día de playa (O/L, 32 x 46 cm) por 45.000 euros.
Por último, el viernes 27 se inaugurará la XXXII edición de
Artemanía, que estará abierta hasta el 8 de marzo en el palacio de Congresos de Madrid. Veintinueve anticuarios y galeristas nacionales e internacionales expondrán desde la pintura antigua y contemporánea, hasta muebles antiguos y de vanguardias del S. XX. La oferta no será tan amplia como en otras ferias, pero sí interesante. Por ejemplo: en Lorenart se podrán ver Tres figuras y bodegón (O/L, 81 x 100 cm, 240.000 euros) de Rafael Zabaleta, Irún por la tarde (O/L, 74 x 57 cm, 390.000 euros) de Darío de Regoyos o Azural II (O/L, 182 x 130 cm, 225.000 euros) de José Guerrero.
Pero, ¿no deberían bajar también los precios?
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 21 de febrero de 2009.