Christie’s Nueva York subasta obras del siglo XX y Sotheby’s Londres se fija en el periodo 1850-1930
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 11 de noviembre de 2006.
Hace un par de semanas, comentábamos ampliamente la próxima subasta de Sotheby’s Londres, el miércoles día 15, dedicada, en gran parte, a la pintura española realizada entre 1850 y 1930. Destacamos en esas páginas, la castiza obra de Solana, las coloristas flores de Anglada Camarasa, el magnífico paisaje y la hipnótica abuela de Rusiñol, los Niños en el mar de Sorolla y su pequeño apunte para La vuelta de la pesca, la mujer de una fuerza extraordinaria, Nieves, de Julio Romero de Torres, o la no menos excepcional Mujer de Nonell, entre otras.
Todavía agradablemente conmocionado por la subasta de Christie’s Nueva York de la semana pasada, no sería extraño, ni mucho menos, que estas obras maestras de pintores españoles también se vendieran por encima de las expectativas y se batiese algún que otro récord. Hablaremos de ello la semana que viene.
Además de la subasta de Sotheby’s Londres, esta semana tiene otro plato fuerte: la subasta de Christie’s Nueva York dedicada al arte de postguerra y contemporáneo. Parece casi imposible que se superen las cifras de esta semana que termina: los 491,47 millones de dólares de volumen de ventas o los nueve récords de artistas como Schiele, Kirchner, Bonnard, Balthus y Gauguin, entre otros. Pero no hay que olvidar que, a falta confirmación oficial, el cuadro más caro vendido hasta hoy no es el Retrato de Adela Bloch-Bauer I, sino el de Jackson Pollock: Nº 5. 1948. Y es que, si en los años noventa, los artistas mejores vendidos eran los impresionistas y los postimpresionistas, parece que, poco a poco, el foco se va desplazando, suavemente, a los artistas del periodo de entreguerras, sin menospreciar, por supuesto, las grandes obras finiseculares, que seguirán
en primera línea del mercado.
En la licitación neoyorquina, destacan varios artistas de tendencias muy distintas en la forma: los artistas del pop americano y los de la abstracción. En el primer grupo, como nombres propios, Andy Warhol y Roy Lichtenstein. Del primero, hay tres obras suyas entre las cinco más caras en su estimación: Sixteen Jackies, de 1964, cuya estimación ronda los 14 millones de dólares, una Orange Marilyn de 1962 (10-15 mill) y un gran Mao de 1972 (8 a 12 mill), mientras del segundo destaca su Yellow and White Brushstrokes, de 1965 (7 a 9 mill). La pieza más cara, junto a Sixteen Jackies, es un gran óleo de Willem de Kooning, Untitled XXV (1977), cuya estimación es también de 14 millones de dólares. Además de esta magnífica obra, presenta Untitled XXIX, también de 1977 (5 a 7 mill) y Sagamore, de 1955 (4 a 6 mill). Como compañeros de abstracción, Number 21 (1950) de Jackson Pollock (7 a 9 mill), 1947-R-Nº. 1, de Clyfford Still (5 a 7 mill) y tres obras de Mark Rothko: dos exquisitos y tardíos papeles en 2 a 3 millones el primero y 1,5 a 2 millones el
segundo, y un óleo temprano (1948), en 1,5 a 2 millones. Por supuesto, habría que hablar de los clásicos todavía vivos como Cy Twombly (Untitled Panorama, 4,5 a 5,5 mill), Gerhard Richter (Tisch, 2,8 a 3,5 mill), Louise Bourgeois (Spider, 2,5 a 3,5 mill). O de los todavía jóvenes, y sin embargo muy bien valorados, donde destaca Damien Hirst (Yes, but how do you really feel, de 1996, 1,5 a 2 mill).
Remates
Sin duda ninguna, ésta ha sido la semana más importante en el mercado del arte. Nunca, en la historia de las subastas, se había dado un movimiento tan grande de dinero en tan poco tiempo. Y los 491.472.000 dólares, muy probablemente pasarán a la historia, como ya lo hicieron los 286 millones de Sotheby’s del anterior récord en 1990 (Christie’s lo tenía en 269 millones).
La velada fue extraordinaria, superando con creces las mejores expectativas. Y prueba de ello fueron las sucesivas marcas de muchos artistas. Pero, fuera de esos detalles, las cifras hablan por sí solas. El traído y llevado en los últimos días Retrato de Adela Bloch-Bauer II, de Klimt, se remató finalmente en 87,9 millones de dólares, pasando a ser el cuarto más caro de la historia (de modo que Klimt tiene el primero y el cuarto, Picasso el segundo y el tercero, y Van Gogh el quinto,
a falta de confirmación oficial de la venta en 140 millones del Nº5.1948 de Jackson Pollock). Junto a él, las restantes piezas de Klimt confiscadas por los nazis, y restituidas por el Estado austriaco a María Altmann, los tres paisajes que también se vendieron por encima de lo esperado: Bosque de abedules (1903) en 40,3 millones de dólares, Manzano I (1912) en 33 millones, y Casas en Unterach sobre el lago Ater (1916) en 31,3 millones. Sin duda, también brillaron con luz propia tanto Gauguin, al adjudicarse su Hombre con el hacha, de 1891, en 40,3 millones de dólares, como Kirchner, cuyo Berliner Strassenszene (1913-1914) se remató en 38 millones de dólares, adquiriéndol
o la Neue Galerie de Nueva York.
En la subasta de Sotheby’s, varios apuntes. La naturaleza muerta, de Cezanne (comprada en 16.4 millones de dólares en junio de 2000 en Christie’s London) se vendió en 36.976.000 dólares. El magnífico retrato de Amedeo Modigliani, Le Fils du Concierge, subió de los 14 a 18 millones de estimación a los 31.096.000 dólares. En españoles, María mirando los peces, de Sorolla, se remató en 3.264.000 dólares, mientras el Bouteille de beaune et compotier, de Juan Gris, se adjudicó en 2.256.000 dólares.