Obra de Barceló, Juan Muñoz, Uslé, Tàpies o Saura en las subastas de la semana que viene
El lunes se clausuró la feria de ARCO. Es tiempo de análisis de los datos económicos y de reflexión. Según el gabinete de prensa de ARCO, “la activación de las ventas a coleccionistas y profesionales se ha estimado en idénticos niveles a los de la pasada edición que ya marcaron un hito con un aumento del 15%”. En términos numéricos, no obstante, sólo son conocidas las cifras de compra de las distintas instituciones públicas y privadas que rondarían, según fuentes consultadas, los 3,3 millones de euros, de los que 1.164.000 euros corresponden al Museo Reina Sofía.
Y es que, aunque se insista institucionalmente en que “fundamentalmente un estamento medio de profesionales liberales españoles son los que, bien por pasión o bien por inversión, mantienen un importante nivel de ventas de arte contemporáneo”, no se facilitan más datos que corroboren
tales afirmaciones. Las galerías deberían ser más transparentes entregando al Comité sus cifras y poder así analizar realmente los niveles de inversión y que no tengamos que conformarnos con un genérico aumento de un 15%, como el año anterior…
Desde luego, en el mercado internacional no parece resentirse la inversión, quizá mitigada por la entrada de nuevos inversores o porque los que pueden moverse en estas cifras millonarias ven oportunidades de compra. Buena prueba de ello podría ser la subasta del pasado día 14, RED, de Sotheby’s Londres y la Gagosian Gallery. La cifra alcanzada fue de 42,58 millones de dólares, muy por encima de la estimación alta (29 millones de dólares); Where there’s a will, there’s a way de Damien Hirst, se vendió por 7.150.000 dólares; y
se establecieron récords para siete artistas, entre los cuales están Marc Quinn, Banksy, Howard Hodgkin, Keith Tyson y Bernar Venet.
Pero, adentrémonos en lo que nos depararán las siguientes semanas. Phillips de Pury & Company Londres, en su cita de los días 28 y 29 de febrero de arte contemporáneo tiene tres piezas especialmente interesantes para el coleccionista español. En primer lugar, un óleo de gran formato (199,4 x 305 cm), fechado en 1989, de Miquel Barceló, Locus, que procede de la galería Leo Castelli, de Nueva York, con una estimación entre 350.000 y 450.000 libras esterlinas. Precisamente en la subasta de junio pasado de esta casa se vendió en 715.000 libras (1.063.634 euros comisión incluida) La rosa blanca (Tm/L, 1986, 194,9 x 300,4 cm).
El año 1989 es un año especialmente buscado por los coleccionistas, aunque las obras con borde de color -amarillos o verdes amarillentos- se cotizan por debajo de las que tienen toda la superficie en blancos. Christie’s Londres,
en febrero de 2007, adjudicó en 300.000 libras (356.000 con comisión incluida) Paysage pour aveugles sur fond jaune (O/L, 1989, 200 x 200 cm). Y, aunque sea un remate de hace ya unos años, Sotheby’s Londres, en junio de 2002, vendió en 850.000 libras (941.650 incluida la comisión) Autour du lac noir (Tm/L, 1989-1990, 230 x 286 cm).
Menos importante es otra de su mano que sale en Sotheby’s Londres el mismo día: Rabbit’s trails (Tm/L, 1987, 230 x 230 cm, 250.000-350.000 libras de estimación), procede de la galería Bruno Bischofberger, Zürich y de Fernando Alcolea Galería d’Art, de Barcelona,
y seguro que tiene también una buena venta.
Pero volvamos a la subasta de Phillips de Pury. Además del Barceló, una escultura de Juan Muñoz realizada dos años antes de su inesperada muerte, titulada Blotter Figures: Spinning Ball (resinas y aluminio, cada una 160 x 53.3 x 61 cm, 250.000-350.000 libras) procedentes de la Marian Goodman Gallery, de Nueva York. Juan Muñoz es, sin duda, uno de los autores españoles que más se ha revalorizado en estos últimos años. La Tate Modern de Londres, donde exponía cuando falleció, tiene actualmente una exposición retrospectiva de su obra, plena de ironía, audacia formal e interés intelectual.
En cuanto a precios, algunas referencias de mercado: Pelotaris, looking left (escultura de resina, de 1999, 48,2 x 147,4 x 55,9 cm) se adjudicó en 280.000 libras (333.600 con la comisión) en Phillips de Pury en octubre del pasado año, dentro de la estimación. En junio, Looking backwards (esculturas en resina, tabla, tela, mesa de madera y espejo, 129,8 x 146,4 x 55,9 cm) se vendió en Christie’s Londres en
110.000 libras (132.000 libras con comisión, estimación 80.000-120.000 libras). Un mes antes, en mayo en Sotheby’s Nueva York se había adjudicado en 460.000 dólares, unas 232.300 libras para continuar la referencia en la misma moneda (552.000 dólares con comisión) Standing arab with fez (escultura en bronce, 1998, 26 x 115 x 33 cm). Promete, desde luego, tener una buena venta.
Por último, un óleo de 1999 de Juan Uslé: Come Back to Amato (Tm/L pegado a tabla, 40,6 x 56,5 cm, en tan sólo 6.000-8.000 libras). Los precios de referencia dados en las últimas semanas bastan.
Sotheby’s Londres tiene su cita los días 27 y 28. Buenas obras, sin duda. Desde un magnífico y gran Concetto spaziale, La fine di Dio de 1964 de
Lucio Fontana, o una temprana obra Mountains (1968, 700.000-900.000 libras) de Gerhard Richter, pasando por una Jackie (1964, 1-2 millones) de Andy Warhol o una siempre atractiva obra de Peter Doig, como White Creep (1995-96, 1,2-1,8 millones de libras).
Y, entre ellas, una veintena de obras de artistas españoles: Saura, Manolo Valdés, Equipo Crónica, Tàpies o el ya comentando óleo de Miquel Barceló. No son ninguna de ellas la pieza del autor, es cierto, pero sí tienen un cierto interés. Ángela (O/L, 162 x 130 cm, 250.000-350.000 libras) de Saura, a pesar de ser de 1958 es obra quizá barroca en exceso, aunque seguro que tiene su público. Veremos algunas de Tàpies, entre otras Drap blanc ligat (Tm/L, 1971, 162,1 x 96,9 cm, 100.000-150.000 libras); tras el traspiés en Christie’s, veremos en qué quedan sus obras. Un dibujo a lápiz del siempre exquisito Pablo Palazuelo (El número y las aguas IX, 1993, 66,5 x 50,5 cm) en 40.000-60.000 libras, en
precio; un tardío y recurrente Retrato sobre fondo blanco y gris (Tm/L, 1999, 233 x 188,5 cm, 100.000-150.000 libras) de Manolo Valdés, o una más que interesante Jugada Juan Gris (A/L, 1977, 150 x 150 cm) del irónico Equipo Crónica en 70.000-90.000 libras de estimación, completan la oferta.
Por lo demás, dos pinceladas en lo que a obra contemporánea se refiere de la subasta de Ansorena el día 4 donde destaca un buen papel de Jaume Plensa de 1997 (Monochrome nº 2, Tm y collage/papel, 196 x 212 cm) en unos altos 40.000 euros (no se vendió en 48.000 euros en Fernando Durán el pasado día 15 el óleo y collage/papel, 1981, 126,5 x 67 cm de su mano), y una colorista y típica Persecución (Tm/papel, 35,5 x 50 cm), obra temprana, fechada en 1982, de Miquel Barceló en unos ya altos 45.000 euros para
ser de ese año. La semana que viene ampliaremos la oferta de Ansorena.
Remates
Como decíamos, la subasta benéfica del pasado día 14 organizada por Sotheby’s y la Gagosian Gallery nos ha proporcionado interesantes remates. Damien Hirst envió cartas a muchos de sus conocidos y amigos artistas que respondieron masivamente a su petición. Así, había piezas del propio Hirst y de un largo elenco de artistas de primer nivel como Matthew Barney, Georg Baselitz, Cecily Brown, Douglas Gordon, Subodh Gupta, Andreas Gursky, Sir Howard Hodgkin, Gary Hume, Jasper Johns, Anish Kapoor, Anselm Kiefer, Jeff Koons, Takashi Murakami, Richard Prince, Marc Quinn, Ed Ruscha, Yinka Shonibare, Sam Taylor-Wood…
La venta más alta fue la vitrina de gran tamaño repleta de medicinas de Damien Hirst: Where there’s a will, there’s a way en 7.150.000 millones de dólares (comisión incluida), dentro de la estimación entre cinco y siete millones. Refiriéndose a la obra, el promotor de la subasta y vocalista de U2, Bono, comentó que “Damien tuvo la idea de introducir los medicamentos en el arte y ahora el arte nos devuelve las medicinas para millones de personas”. Otras obras de Hirst vendidas fueron un óleo rectangular, Love you, vendido en 3.300.000 dólares (est. 1-1,5 millones) y su corazón en rojo con
mariposas All you need is love, adjudicado finalmente en 2.420.000 dólares (est. 1-1,5 millones). En total, 19.085.000 dólares donados por el artista. No está nada mal.
Remates del resto de artistas: el Balloon Rabbit Wall Relief (Red), de Jeff Koons alcanzó los 2.035.000 dólares (est. 800.000-1,2 millones); el Keep It Spotless, de Banksy ironizando sobre una obra de Hirst se disparó de la estimación en 250.000-350.000 y llegó a 1.870.999 dólares; Red Flower Ball (3-D), de Takashi Murakami, subió hasta 1.650.000 dólares desde la estimación más baja en 500.000 dólares; y, por último, Pyongyang IV, de Andreas Gursky, se remató, tras otra lucha encarnizada, en 1.375.000 (est. 300.000-400.000 dólares). Desde luego hay muchos coleccionistas que quieren conjugar la ayuda con la inversión y ésta se ha visto que es una fórmula perfecta.
En nuestro país, el mercado es menor y los precios más humildes como se puede ver en las ventas de tres importantes
casas. En la subasta de Segre del pasado día 29 se adjudicó en su salida, 72.000 euros, el óleo de Julian Schnabel. Bien también las esculturas de Txomin Badiola que de 4.000 subió a 7.500 euros, y la de Josep María Subirachs, de 2.500 a 14.000 euros. Se vendió el Rinotalus de 1977 de Lucio Muñoz en 30.000 euros, mostrando que el mercado tiene un interés escaso en este gran artista, vinculado a El Paso; una pena.
Subieron también el óleo de José Manuel Broto (de 10.000 a 14.000 euros) y el acrílico de Carlos León (6.000 a 7.000 euros), los dos óleos de Dis Berlin (de 4.500 a 6.500 euros Travesía de los Alpes, de 1985, y de 2.000 a 3.000 euros, Bodegón italiano, del año anterior), y el realista Tras los setos de Jesús Mari Lazkano (de 4.800 a 10.000 euros). En cambio, no encontraron comprador las dos obras de Antón Lamazares (en 6.000 y 2.200 uros) ni la de Antón Patiño (3.200 euros de la Cabeza de 1983), ni la del todavía poco valorado, y buena inversión todavía, Ángel Mateo Charris (Un mundo helado, O/L, 81 x 130 cm, en 5.000 euros).
Tampoco en Fernando Durán (día 15) hubo buenos remates. Como anunciamos, la obra de las vanguardias rusas no tuvo buena acogida y sólo se vendió uno de los lotes: Revolucionario diseño de un tranvía, de Nina Kogan, en 4.250 euros, una puja sobre la salida.
No se vendieron, tampoco, ni el collage y ceras de Manolo Valdés, Sonia Delaunay II como pretexto (60.000 euros) ni el óleo de Jaume Plensa (40.000 euros), ni el Hernández Pijoán (16.500 euros) de 1974 -época
que interesa poco a los coleccionistas-, ni el pequeño lienzo de Guillermo Pérez Villalta (7.000 euros). Está claro que el coleccionista de estos autores busca piezas significativas, y éstas no lo eran.
Las obras surrealistas sí encontraron compradores: del vallisoletano Capuletti se adjudicó en 4.500 euros Escena surrealista, y en 5.500 euros su Escena metafísica. Apenas hay clientes para esta obra, así que fueron magníficos precios de venta para la calidad de las obras. En cambio, Urbano Lugris tiene un mayor predicamento, y más coleccionistas gallegos, y sus piezas subieron bastantes pujas: desde 2.500 euros, Marina con buque se adjudicó en 13.000 euros y Ensoñación en 6.500 euros.
En obra contemporánea, se vendió en 13.000 euros, salida en 12.000 euros, un papel de Mompó de 1975; Las tentaciones de San Antonio, de Bonifacio, subieron de los 9.000 a los 13.000 euros; y con pocas pujas sobre la salida un papel
de Alfonso Albacete de 1987 (1.500 euros) y otro, mejor, de Miguel Ángel Campano (4.000 euros).
La licitación de Durán del pasado martes día 19 fue sorprendentemente floja. No hubo compradores para la mayor parte de los lienzos de los que hablamos el pasado día; los precios no eran, desde luego, muy atractivos. Así, la Mujer sevillana con mantón, de Gonzalo Bilbao; el Niño inacabado de Francisco Gimeno; el pastel de Ramón Pichot; el paisaje temprano de Ortega Muñoz; o el Hernández Pijoán de 1965 se quedaron sin pujas. Se vendieron en la salida, Canal de Venecia, de Enrique Martínez Cubells (12.000 euros), o Venecia, de Aureliano de Beruete (14.000 euros). Las acuarelas de Manuel García Hispaleto, en cambio, que salían en 5.500 euros, subieron algunas pujas y se remataron en 9.000 euros (10.800 con comisión incluida) En la taberna, y en 6.500 euros (7.800 con comisión) La carta.
Desde luego, en las subastas sí se nota la recesión.