La casa Fernando Durán obtuvo, con esta venta por 720.000 euros, el mejor resultado del año.

El anuncio de la venta de este óleo de grandes dimensiones (O/L, 202 x 110 cm) y de una alta calidad había generado grandes expectativas entre los coleccionistas. Se trataba de tomar el pulso no sólo a la situación del mercado español sino al coleccionismo de pintura antigua, de los grandes maestros. Y su compra por valor de 720.000 euros (se adjudicó por los 600.000 euros de la salida más la comisión de la sala y los impuestos) supone una importante inyección de optimismo.
El extremeño
Francisco de Zurbarán (1598-1664) había pintado varias veces al santo. Destacan, por ejemplo, las versiones de la colección Contini-Bonacossi, actualmente en los Uffizzi, de Florencia, o la que perteneció a la Merced Calzada de Sevilla, actualmente una colección particular de Barcelona, que presenta a un venerable anciano bañado en una especie de luz angelical y con un fondo mucho más luminoso.
Pero la presente pieza era, como decíamos, de una calidad que no suele verse habitualmente en el mercado. En este sentido, sobresalían las calidades de las telas, el cuidado del color –los blancos del manto y de la barba- y del dibujo –manos y pies- y sobre todo la espiritual expresión del rostro, que se transmite al resto del cuerpo mostrando una unción verdaderamente inusual, hacían que esta pieza fuese excepcional.
A lo largo de este año, hemos podido contemplar dos soberbias obras del maestro en el mercado. La vendida por Sotheby’s Londres en julio por 700.000 libras (812.700 euros; estimación: 800.000-1.200.000 libras) era el Portrait of Doctor Juan Martinez Serrano (O/L, 193 x 107 cm), descubierto por López-Rey en 1969, retrato del eclesiástico, profesor y decano de Teología del Colegio Mayor de San Salvador de Sigüenza (Guadalajara) desde 1627 hasta su muerte, en 1653. Y el lienzo estrella de la feria de TEFAF, en Maastrich: La fundación de la Orden de la Merced, ofertado por la galería galería Coatalem de París por unos diez millones de euros (y que, a pesar de los muchos interesados, no encontró comprador). La pieza formaba parte de la serie pintada por el maestro para el Convento de la Merced Calzada, hoy Museo de Sevilla; el resto de piezas de ese retablo están dispersas entre los museos del Prado (dos), Franz Mayer (México), Cincinnati (Ohio, USA), Eccleston (Gran Bretaña) y otros de taller en la Catedral de Sevilla.
Publicado por Daniel Díaz para la web de Ars Magazine el 23 de diciembre de 2009.