Mercado de arte

La crisis y las inversiones seguras

En Christie’s Londres el dibujo Head of a muse de Raffaello Sanzio subió desde los 12 millones de libras de la estimación más baja hasta los 28,8 millones de euros (comisiones e impuestos incluidos), convirtiéndose en la pieza sobre papel más cara vendida en subasta

Los grandes beneficiados han sido los maestros antiguos y modernos, mientras la apuesta contemporánea, más arriesgada, ha disminuido notablemente según se desprende de las ventas de este año.

En Christie’s Londres el dibujo Head of a muse de Raffaello Sanzio subió desde los 12 millones de libras de la estimación más baja hasta los 28,8 millones de euros (comisiones e impuestos incluidos), convirtiéndose en la pieza sobre papel más cara vendida en subasta


Por fin acabó 2009. Y, como hemos podido escuchar en las felicitaciones del nuevo año, 2010 no termina en cero sino en diez. La esperanza, ya se sabe, es lo último que se pierde.
Pero, antes de mirar al nuevo año que comienza, hagamos un poco de balance del que ha terminado. En ese sentido, el último dato generado por la agencia Bloomberg, y del que se han hecho eco la mayor parte de los medios de comunicación –comenzando por The Washington Post-, sobre el descenso en las ventas de arte contemporáneo es escalofriante. Efectivamente, que Sotheby’s y Christie’s, las dos todopoderosas casa de subastas hayan reducido sus ventas de arte contemporáneo el pasado año en un 75% hasta alcanzar la baja cifra de 482,3 millones de dólares es verdaderamente terrible. Esa cifra, que responde a las cinco subastas anuales evening sale de Londres y Nueva York de este año, frente a los 1.970 millones de 2008 y los 2.400 de 2007 -que doblaron los 1.100 millones de dólares registrados en 2006-, muestra que estamos en cifras de hace ya demasiados años.
La quiebra, lo sabemos bien, se produjo con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. No obstante, el canto del cisne fue la histórica venta en Sotheby’s de las obras de Damien Hirst al día siguiente, 15 de septiembre, y que alcanzó la cifra estratosférica de 40.919.700 libras (51.309.243 euros).
Con la venta de la bailarina de bronce de Petite Danseuse de Quatorze Ans, 1922, de Edgar Degas, se vendió por 13,3 millones de libras (comisiones e impuestos incluidos) en Sotheby’s Londres el pasado febreroEdgar Degas, Petite Danseuse de Quatorze Ans, 1922, una pieza exclusiva y extraordinaria, por 13,3 millones de libras en Sotheby’s Londres el tres de febrero, el inicio de año no pareció a muchos ser tan terrible. Pero pronto llegó el desencanto, cuando no se vendieron ni el Rothko (1968, est.: 2,5-3,5 millones de libras) y el Bacon (1954; est.: 4-6 millones de libras) que sacó a pujas Christie’s ese mismo mes. Es más, los resultados de la subasta de arte contemporáneo de Christie’s Londres de ese mes apenas llegaron a 8,4 millones de libras, la cifra más baja alcanzada en una evening sale similar en la capital desde 2004 (los 17,9 millones de libras de Sotheby’s, le llevaban a niveles de 2005). A estos datos hay que sumar que no se vendió ninguna obra por encima de diez millones de dólares durante los seis primeros meses; la más cercana fue el pago de 7,9 millones de dólares en Christie’s Nueva York, ya en mayo, por 7,9 millones de dólares (comisiones e impuestos incluidos) se pagaron en Christie's Nueva York, en mayo, por Beverly Hills Housewife, 1966, de David HockneyBeverly Hills Housewife, 1966, de David Hockney.
El mercado, sin embargo, reaccionó con fuerza y entusiasmo ese mismo mes ante la propuesta de calidad que se le ofrecía: la exquisita subasta de las obras del gran modisto Yves Saint Laurent y de su compañero Pierre Bergé. Y el primer día, Christie’s París recaudó 206 millones de euros (342,5 millones el total de esos días), vendiendo 59 de los 61 lotes ofrecidos. Destacaron varias piezas: Les coucous, tapis bleu et rose, 1911, de Henri Matisse se vendió al dealer Franck Giraud por 35,9 millones de euros, récord del artista; la escultura en madera Madame L.R. (Portrait de Mme L.R.), 1914-1917, de Constantin Brancusi llegó a los 29,2 millones de euros; el fantástico En la subasta de febrero de YSL, en Christie's París, Composition avec bleu, rouge, jaune et noir, de 1922, de Piet Mondrian subió hasta los 21,6 millones de eurosComposition avec bleu, rouge, jaune et noir, de 1922, de Piet Mondrian subió a los 21,6 millones de euros; y la locura llegó a su paroxismo cuando la silla Art Decó diseñada por Eileen Gray se adjudicó nada menos que por 21,9 millones de euros, diez veces por encima del precio estimado, estableciendo un récord para las piezas de diseño del siglo XX. Quedaba patente que el mercado buscaba piezas excepcionales; y las de YSL lo habían sido.
Pocos días después, en la feria de TEFAF, en Maastricht, pudimos ver cómo un coleccionista europeo pagaba 4,7 millones de euros por un bello lienzo de Domeniko Theotokopoulos, El Greco, Cristo abrazado a la cruz (hacia 1585), que llevaba la galería Caylus. Como comentó uno de los galeristas, era “la mejor obra de El Greco aparecida en el mercado en estos últimos quince años”.
Las licitaciones en mayo de Nueva York volvieron a dejar mal sabor de boca: Christie’s facturó 13,4 millones en la evening sale de arte contemporáneo, un 73% por debajo de mayo de 2008, mientras Sotheby’s se quedaba en 47 millones en la evening sale, un 87% menos respecto a los 362 millones logrados un año antes con la venta del famoso Tríptico, de 1976, de Francis Bacon, vendido por 86,3 millones. Y, como era de esperar, los resultados de las ferias de Art Basel y de Frieze, en Londres, dejaron mucho que desear.
Y llegados a octubre, se anunció un dibujo de Leonardo da Vinci. Vendido en subasta por 19.000 dólares a finales de los años 90, el dibujo de una niña de perfil con tiza y tinta fue valorado por 100 millones de libras por conocido dealer Simon Dickinson.
El 11 de noviembre, Sotheby’s facturó 134,4 millones de dólares en la evening auction of contemporary art de Nueva York. En esa subasta, 200 One Dollar Bills, 1962, de Andy Warhol se convirtió en la pieza contemporánea más cara del año al pagar por ella Pauline Karpidas 43,8 millones de dólares (comisiones e impuestos incluidos) en noviembre, Sotheby's Nueva York200 One Dollar Bills, 1962, de Andy Warhol se convirtió en la pieza contemporánea más cara del año al pagar por ella Pauline Karpidas 43,8 millones de dólares (26 millones de euros), tras luchar contra otros cuatro coleccionistas desde una conservadora estimación de 8 a 12 millones de dólares.
Quedaba el mes de diciembre, que nos deparó muy gratas sorpresas con las millonarias ventas de los clásicos Rembrandt y Rafael. Por el Por el Portrait of a man with arms Akimbo, 1658, de Rembrandt, el magnate de los casinos Steve Wynn pagó en diciembre en Christie’s Londres 20,2 millones de libras (comisiones e impuestos incluidos)Portrait of a man with arms Akimbo, 1658, de Rembrandt, el magnate de los casinos Steve Wynn pagó en Christie’s Londres 20,2 millones de libras (19,9 millones de euros). La estimación era de 18 a 25 millones de libras, adjudicándose por la cifra más baja.
En la misma subasta del día 8 en Christie’s Londres el delicado dibujo a grafito En diciembre, en Christie’s Londres, el dibujo Head of a muse de Raffaello Sanzio subió desde los 12 millones de libras de la estimación más baja hasta los 28,8 millones de euros (comisiones e impuestos incluidos), convirtiéndose en la pieza sobre papel más cara vendida en subastaHead of a muse de Raffaello Sanzio, llamado Rafael, subió desde los 12 millones de libras de la estimación más baja hasta los 29,2 millones de libras (28,8 millones de euros), convirtiéndose en la pieza sobre papel más cara vendida en subasta. El comprador fue el coleccionista Leon Black, jefe ejecutivo del Apollo Global Management LLC y del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
En nuestro país, como es evidente, el baile de cifras y de obras es muy inferior. Pero sí habría que destacar, aunque sea muy brevemente, la compra en el mes de diciembre por 720.000 euros del San Antonio Abad de Francisco de Zurbarán, y por 410.000 euros de Nostalgia. Labradora valenciana de Joaquín Sorolla, en Fernando Durán y en Sala Retiro, respectivamente. Estos coinciden plenamente con la tendencia mundial, como veremos.
Se quedan en el tintero muchas obras para comentar, como el Prometeo de Ribera, el autorretrato de Van Dyck o el San Juan evangelista de Domenichino. Pero, volviendo a las líneas generales, tratemos de sacar conclusiones.
Tras la debacle en las ventas del último trimestre de 2008 y los malos augurios que se agolpaban ya sobre el 2009, las casas de subastas renunciaron a garantizar los precios a los vendedores. Esto provocó, como dicta el sentido común, que muchos coleccionistas no se atreviesen a sacar sus piezas a subasta por temor a perder un dinero invertido, especialmente de aquellas obras más volátiles, con un mercado menos firme: el arte contemporáneo. Y así, ha disminuido no sólo la oferta sino también, por tanto, las ventas.
Lo que también ha quedado demostrado es que la crisis ha afectado de una manera muy desigual al mercado del arte: el contemporáneo, como hemos visto, se ha visto muy mermado, disminuyendo notablemente los niveles de ventas y las inversiones; los grandes maestros antiguos y modernos, en cambio, se han vendido muy bien. Es más, la mayor parte de los records –Matisse, Mondrian, Brancusi, Degas, Rembrandt o Rafael– se han dado este año precisamente en estos autores. Porque por calidad y procedencia eran piezas sobresalientes, y por tanto verdaderas ocasiones. Y los coleccionistas no las han dejado escapar. Parece como si hubiesen recapacitado y decidido invertir únicamente en lo seguro, lo consagrado generación tras generación.
Con el arte no se juega. Y con el dinero, en estos tiempos, tampoco.

Publicado por Daniel Díaz para la web de Ars Magazine el 5 de enero de 2010.

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