Irregular subasta del día 22 de mayo en Sotheby’s Londres, sin comprador para varias piezas españolas.
Publicado por Daniel Díaz el 26 de mayo de 2014.

El centro de las miradas de los coleccionistas nacionales e internacionales, europeos y americanos, era el
Camino de la pesca. Valencia (Setting out to sea. Valencia), 1908 (111 x 91 cm) de Joaquín Sorolla (1863–1923) que partía con una estimación de 1,2 a 1,8 millones de libras (ver artículo anterior). No era un precio de esos que podamos decir atractivos, pero la potencia del velamen desplegado, la variedad de las pinceladas y el tamaño bien merecían un precio alto. Pero esta vez sólo hubo una puja a la baja que se hizo con la obra por 1,426,000 libras (1.762.434 euros).
Recogiendo la vela. Playa de Valencia (Gathering the sail. Valencia beach), 1908 (O/L, 91 x 110 cm) del valenciano tenía una estimación de 600,000 a 800,000 libras; se demostró excesiva y finalmente no hubo compradores para el estudio lumínico del atardecer, a pesar de ser obra de calidad… No obstante, el interés por la producción de Sorolla se confirmó con la venta de
Naranjos. El camino del mar. Valencia (Orange trees on the road to the sea. Valencia), 1903 (O/L, 65 x 97 cm). 146,500 libras (181.000 euros), ligeramente por debajo de la estimación de 120,000 a 180,000 libras fue el precio final pagado por un comerciante.
La sorpresa saltó en el lote 16, un lienzo de José Gutiérrez Solana (1886-1945) de calidad, con uno de sus temas favoritos,
Dostrozonas de la sartén (Carnaval figures) (O/L, 89,5 x 74,5 cm) y un color más amable en él de lo habitual. Quizá fuese eso precisamente lo que hizo que otro comerciante pagase finalmente la cifra de 104,500 libras (129.109 euros), el doble de la estimación más baja: 50,000 a 70,000 libras.
Dentro de la estimación de 70,000 a 100,000 libras se vendió el luminoso
Camino de la casa Güell. Santa Perpetua de la Mogoda (The path to Casa Güell), 1918 (O/L, 165 x 110 cm) del catalán Joaquín Mir (1873-1940): 86,500 libras (106.741 euros), un precio importante dados los tiempos que corren. Desgraciadamente, se comprobó que el mercado español no está aún para grandes alegrías y que hay determinados autores del siglo pasado cuya proyección internacional no es tan importante como se podía pensar, o como se pensó por los precios que alcanzaron algunas de sus piezas antes de la crisis. Ramón Casas es, sin duda, uno de ellos: su Chula con pañuelo azul (O/L, 73 x 46,5 cm) es obra soberbia, realizada dentro de una pequeña serie entre 1896 y 1900, pero su estimación de 150,000 a 250,000 libras está lejos de ser una realidad. Lo mismo sucedió con el lienzo de Martín Rico Paisaje veneciano (O/L, 46,5 x 73,5 cm); vista atractiva pero habitual y repetida en su producción, 50,000 a 70,000 libras fue una estimación excesivamente alta.
De Cecilio Plá (1860-1934) se ofrecía algo típico de su mano:
En la playa (On the beach) (O/T, 12 x 18,5 cm), con multitud de figurillas, apenas con dos o tres toques de pintura, muy colorista. 8,000 a 12,000 libras era la estimación; 15,000 libras (18.510 euros) el precio de remate, aunque algunos pensamos que podía haber llegado a un precio un poco más alto. De José Gallegos (1859-1917), En misa (Mass), fechado en Roma en 1900 (O/T, 33,5 x 46 cm), se adjudicó por 31,250 libras (38.563 euros), por debajo de la estimación de 30,000 a 50,000 libras, lo mismo que Dama con mantilla y abanico (Lady with mantilla and fan) (O/L, 95 x 65 cm; est.: 10,000-15,000 libras), de Ignacio Zuloaga (1870-1945), vendida por 7,500 libras (21.595 euros).
Josefa de Ochoa (O/L, 90 x 63,5 cm) de Rogelio de Egusquiza (1845-1915) fue vendido en venta privada al terminar la licitación por debajo de la estimación de 35,000 a 45,000 libras. En ese sentido, tampoco las 30,000-50,000 libras de la estimación de las Chulas (O/L, 57 x 76,5 cm) de Francisco Iturrino, y las 20,000-30,000 libras que se pedían por el paisaje de Alrededores de Madrid (O/L, 25 x 47 cm) de Aureliano de Beruete convencieron a los compradores.
Tiempo de ajustes para los autores no absolutamente internacionales: precios rebajados por calidades altas. Es el turno de los compradores. Y probablemente durará aún alguna temporada más. Salvo Sorolla, claro. Publicado por Daniel Díaz el 26 de mayo de 2014.