Tras los escasos resultados en las citas de Segre y Durán, parece que las casas buscan una oferta que capte al coleccionista más tradicional.

La verdad es que se nota que este octubre próximo no habrá subasta de Christie’s en Madrid. Si los comienzos de temporada siempre son inciertos, el año de la crisis aún lo hace más complicado pues no tendremos ese medidor tan fiable y las miradas se dispersan buscando brotes verdes, o al menos indicios de ellos, en unas subastas que no terminan de cuajar, con luces y sombras como las que han tenido tanto Segre como Durán esta semana.
Sí, es cierto que ya el año pasado los resultados de la subasta de Christie’s en la capital fueron un aldabonazo en las puertas de nuestra maltrecha economía. No hay más que recordar que en 2006, las ventas ascendieron a 15.243.760 euros; en 2007 a 14.567.975; y en 2008 a apenas 5.621.350 euros. El bajón fue, por tanto, evidente (ver servicio del 10 de octubre de 2010: Análisis y remates de las últimas subastas en nuestro país). Por eso es lógico que este año no tengamos la esperada cita.
Pero no deja de ser duro e incómodo tener que aceptar que las ventas no funcionan, que los coleccionistas piensan más en el incierto, y quizá largo y árido, futuro que en la pieza que se les presenta en forma de oportunidad, o que el Estado haya decidido restringir lo más posible sus compras: ¿no habría salido como titular de distintos medios de comunicación que el Estado hubiese comprado el
Mercado de 1962 de Manuel Hernández Mompó (1927-1992) gastándose más de cien mil euros por esa pieza en Segre? Desde luego.
Mercado de 1962 de Manuel Hernández Mompó (1927-1992) gastándose más de cien mil euros por esa pieza en Segre? Desde luego.Pero dejemos a un lado los argumentos más o menos demagogos y digámoslo claramente: a lo largo de esta temporada se presentarán verdaderas oportunidades de compra y no es aconsejable dejarlas pasar como si tal cosa por miedo. El buen coleccionista sabe cuándo la pieza es buena y cuándo merece la pena el esfuerzo por comprarla. Estudiemos las operaciones e intentemos las más aconsejables. Si no, los precios seguirán cayendo y, a la larga, también nosotros saldremos debilitados por la crisis pues el valor de nuestras obras habrá descendido notablemente. Y tardaremos años en volver a recuperarlo porque la confianza –ese elemento etéreo pero tan necesario en la economía- habrá desaparecido.
La subasta de Segre el pasado martes fue desigual. No hubo comprador para el Mercado (O/L, 1962, 162 x 130 cm) que Manuel Hernández Mompó había realizado para la Bienal de Venecia y que partía desde los 85.000 euros; ni la escultura Mujer en la silla (1995, 1/6) de 180.000 euros del colombiano Fernando Botero (1932); ni el papel del Equipo Crónica (1964-1981), Abanico y Menina (gouache y grafito/papel, 1981, 111,5 x 77 cm, 15.000 euros). No están las cosas para estas alegrías y el coleccionista, a pesar de lo dicho anteriormente, se recomienda prudencia, a no ser que se obtenga dinero de una buena operación y sea un capricho…
En cambio, sí se vendieron
La luz que se apaga, 2002 (óleo y cera, 185 x 157 cm), de José María Sicilia en el precio de salida (23.000 euros); las Flores secas (O/L, 1988, 70 x 90 cm) de Oswaldo Guayasamín subieron de 22.000 a 28.000 euros; el Estudio de las figuras de la Virgen María y San Juan para El entierro de Cristo (O/L, 1886, 92 x 62 cm) de Joaquín Sorolla se adquirió en la postventa (33.000 euros más comisiones en vez de los 36.000 euros de la salida), o el Sueño de Jacob (O/L, 140,5 x 215 cm) del genovés Giovanni Andrea de Ferrari (1598-1669), que desde los 20.000 se disparó hasta los 36.000 euros. Hay compradores activos, sin duda.
La luz que se apaga, 2002 (óleo y cera, 185 x 157 cm), de José María Sicilia en el precio de salida (23.000 euros); las Flores secas (O/L, 1988, 70 x 90 cm) de Oswaldo Guayasamín subieron de 22.000 a 28.000 euros; el Estudio de las figuras de la Virgen María y San Juan para El entierro de Cristo (O/L, 1886, 92 x 62 cm) de Joaquín Sorolla se adquirió en la postventa (33.000 euros más comisiones en vez de los 36.000 euros de la salida), o el Sueño de Jacob (O/L, 140,5 x 215 cm) del genovés Giovanni Andrea de Ferrari (1598-1669), que desde los 20.000 se disparó hasta los 36.000 euros. Hay compradores activos, sin duda.La subasta en Durán fue bastante más floja; de hecho, las que quedan aún por celebrarse en este año se reducirán un día… No se vendieron las piezas importantes como la Marina (O/L, 1922, 103 x 113 cm, 70.000 euros) de Segundo Matilla, los Tejados de Durango (O/L, 54 x 44 cm, 60.000 euros) de Darío de Regoyos, el
Pueblo de Cataluña (O/L, 81 x 100 cm, 42.500 euros) de Menchu Gal, ni los Toreros (O/L, 64,5 x 80,5 cm, 45.000 euros) de Manuel Hernández Mompó, ni Roma. Foro de Trajano (O/L, 96 x 127 cm, 7.500 euros) de Joaquín Vaquero Turcios. En cambio, Examinando la obra (O/T, 1872, 19 x 24,5 cm) de Emilio sala se adjudicó en la salida, 6.000 euros; la graciosa y colorista Vista de Madrid (O/L, 97,5 x 130 cm) de Fernando Delapuente subió de 3.000 a 4.750 euros –alto precio para este buen y desconocido para el gran público autor-; y la Escena de playa (O/L, 74 x 100 cm) de Juan González Alacreu de 1.900 a 3.750 euros. Como apunte final, una edición de 1662 del Quijote subió un par de pujas hasta los 7.000 euros. Pocas nueces parecen.
Pueblo de Cataluña (O/L, 81 x 100 cm, 42.500 euros) de Menchu Gal, ni los Toreros (O/L, 64,5 x 80,5 cm, 45.000 euros) de Manuel Hernández Mompó, ni Roma. Foro de Trajano (O/L, 96 x 127 cm, 7.500 euros) de Joaquín Vaquero Turcios. En cambio, Examinando la obra (O/T, 1872, 19 x 24,5 cm) de Emilio sala se adjudicó en la salida, 6.000 euros; la graciosa y colorista Vista de Madrid (O/L, 97,5 x 130 cm) de Fernando Delapuente subió de 3.000 a 4.750 euros –alto precio para este buen y desconocido para el gran público autor-; y la Escena de playa (O/L, 74 x 100 cm) de Juan González Alacreu de 1.900 a 3.750 euros. Como apunte final, una edición de 1662 del Quijote subió un par de pujas hasta los 7.000 euros. Pocas nueces parecen.Mirando ya a la semana próxima hay un par de imprescindibles citas: Ansorena el martes 29 y Fernando Durán el miércoles 30.
En Ansorena sobresalen varias piezas, además de la amplia colección de obras de los Países Bajos que suele ofrecer esta casa. En el apartado de pintura antigua, destaca un atractivo cuadro de putti de
Francisco Rizzi (1608-1685): Ángeles niños (O/T, 70,5 x 106,5 cm) pintado hacia 1658 y que se puede relacionar por calidades con el destruido altar de San Luis Gonzaga de la catedral de San Isidro de Madrid. La salida es de 15.000 euros y debería subir algunas pujas. En noviembre de 2005, esta misma casa ofertó La huida a Egipto (O/L, 59 x 72 cm) por 35.000 euros, y en junio de ese año El martirio de San Pedro (O/L, 72 x 68 cm) por 30.000 euros, pero para ninguno de ellos hubo comprador; en mayo de 2000, en cambio, La coronación de la Virgen (O/L, 1681, 211 x 169 cm) se vendió en Christie’s Nueva York por unos escasos 12.000 dólares (13.166 euros al cambio).
Francisco Rizzi (1608-1685): Ángeles niños (O/T, 70,5 x 106,5 cm) pintado hacia 1658 y que se puede relacionar por calidades con el destruido altar de San Luis Gonzaga de la catedral de San Isidro de Madrid. La salida es de 15.000 euros y debería subir algunas pujas. En noviembre de 2005, esta misma casa ofertó La huida a Egipto (O/L, 59 x 72 cm) por 35.000 euros, y en junio de ese año El martirio de San Pedro (O/L, 72 x 68 cm) por 30.000 euros, pero para ninguno de ellos hubo comprador; en mayo de 2000, en cambio, La coronación de la Virgen (O/L, 1681, 211 x 169 cm) se vendió en Christie’s Nueva York por unos escasos 12.000 dólares (13.166 euros al cambio). En los inicios del siglo XX, dentro de la pintura costumbrista, destaca una Pareja de bretones (O/L, 64 x 81 cm) del valenciano Julio Vila Prades (18873-1930) y una Marina con figuras (eligiendo telas) (O/L, 145 x 145 cm) del menos conocido barcelonés Joan Colom (1879-1969) por 12.000 euros cada una. De los inicios de la modernidad, el
Retrato de Carmen (O/L, 50 x 65 cm, 9.000 euros) de Benjamín Palencia (1894-1980) es de alta calidad, con su juego habitual de azules, blancos y verdes de esa primera etapa, pues está fechado en mayo de 1924. La referencia al Librero (O/L, hacia 1920, 96 x 63,5 cm) vendido en Sotheby’s Londres en noviembre de 2008 por 110.000 libras (134.937 euros; estimación de 70.000 a 100.000 libras) es caer en lo fácil; esta pieza no es comparable en absoluto: recuerda más bien al Retrato del escritor Francisco de la Cruz (O/cartón, 1925, 78 x 68 cm) y más aún al Retrato de busto de Francisco de la Cruz (O/L, 36 x 30 cm) vendidos en octubre de 2005 en Durán por 25.000 y 19.000 euros, respectivamente. Debería, pues, alcanzar algunas pujas más.
Retrato de Carmen (O/L, 50 x 65 cm, 9.000 euros) de Benjamín Palencia (1894-1980) es de alta calidad, con su juego habitual de azules, blancos y verdes de esa primera etapa, pues está fechado en mayo de 1924. La referencia al Librero (O/L, hacia 1920, 96 x 63,5 cm) vendido en Sotheby’s Londres en noviembre de 2008 por 110.000 libras (134.937 euros; estimación de 70.000 a 100.000 libras) es caer en lo fácil; esta pieza no es comparable en absoluto: recuerda más bien al Retrato del escritor Francisco de la Cruz (O/cartón, 1925, 78 x 68 cm) y más aún al Retrato de busto de Francisco de la Cruz (O/L, 36 x 30 cm) vendidos en octubre de 2005 en Durán por 25.000 y 19.000 euros, respectivamente. Debería, pues, alcanzar algunas pujas más.Y en pintura de postguerra, una pieza de
Lucio Muñoz (1929-1998) y otra de Eduardo Naranjo (1944). Del primero, El signo de Boek (Tm/madera, 1988, 162 x 130 cm) por unos altos 42.000 euros; es una pena, pero la obra de este pintor ha caído en desgracia y es difícil obtener ventas de grandes obras suyas por estos precios: sin ir más lejos, este miércoles pasado, día 23, un fantástico Pintura número 17 (Tm/madera, 1959, 96,5 x 129 cm) se quedó en la estimación más alta de Bonhams Londres, 12.000-18.000 libras. Del hiperrealista Naranjo, Cráneo de perro (O/T, 2000, 80 x 81 cm, 14.000 euros), que ya salió en mayo a pujas por 25.000 euros… Desde luego, este otro precio es más atractivo y debería venderse; Gorrión muerto (O/L, 1988, 60 x 53 cm) se adjudicó por 25.000 euros en Durán en febrero de 2004, mientras Las cometas (O/L, 2002, 60 x 43,5 cm) no encontraron comprador por 30.000 euros en diciembre pasado en Segre.
Lucio Muñoz (1929-1998) y otra de Eduardo Naranjo (1944). Del primero, El signo de Boek (Tm/madera, 1988, 162 x 130 cm) por unos altos 42.000 euros; es una pena, pero la obra de este pintor ha caído en desgracia y es difícil obtener ventas de grandes obras suyas por estos precios: sin ir más lejos, este miércoles pasado, día 23, un fantástico Pintura número 17 (Tm/madera, 1959, 96,5 x 129 cm) se quedó en la estimación más alta de Bonhams Londres, 12.000-18.000 libras. Del hiperrealista Naranjo, Cráneo de perro (O/T, 2000, 80 x 81 cm, 14.000 euros), que ya salió en mayo a pujas por 25.000 euros… Desde luego, este otro precio es más atractivo y debería venderse; Gorrión muerto (O/L, 1988, 60 x 53 cm) se adjudicó por 25.000 euros en Durán en febrero de 2004, mientras Las cometas (O/L, 2002, 60 x 43,5 cm) no encontraron comprador por 30.000 euros en diciembre pasado en Segre.La otra sala es Fernando Durán: cita esperada, subasta muy seleccionada y semi-estreno de Gonzalo Mora en el que hay muchos ojos puestos. En el apartado de pintura, se nota la mirada más clásica y se ha puesto el acento en la pintura del siglo XVII y del XIX. Desde luego, sorprende el Bodegón con cesto de frutas y dulces, cajas de madera, barril y tarros de conservas (O/L, 82 x 96 cm) de Juan van der Hamen (1596-1631) y obrador con una salida de 250.000 euros; o el duro Mes de marzo (O/L, 101,5 x 160 cm) de Francisco Barrera (1595-1658) por 50.000 euros; o la atribución a Juan Bautista Maíno (1578-1649) de una Adoración de los pastores (O/L, 50,5 x 35,5 cm, 25.000 euros), copia girada de la del Meadows Museum-Southern, Methodist University. Dallas, Estados Unidos.
En cambio, son de buena factura Los desposorios místicos de Santa Catalina (O/L, 103 x 83 cm, 18.000 euros) de Juan Antonio de Frías y Escalante (1633-1669), que una buena limpieza mostrará su calidad, y sobre todo el
San José con el Niño (O/L, hacia 1630-1640, 112 x 82,5 cm) del sevillano Francisco Herrera, el Viejo (hacia 1590-1656), con un valiente fondo casi abstracto y una atrevida combinación de colores típica de su mano: 60.000 euros.
San José con el Niño (O/L, hacia 1630-1640, 112 x 82,5 cm) del sevillano Francisco Herrera, el Viejo (hacia 1590-1656), con un valiente fondo casi abstracto y una atrevida combinación de colores típica de su mano: 60.000 euros.Pero la pieza estrella de la semana será, muy probablemente, la exquisita tablita fechada en 1916 del zaragozano
Francisco Pradilla (1840-1921): Escenas de playa, venta de pescado en la ribera de Vigo (O/T, 23 x 40 cm) que parte con una baja estimación de 20.000 euros y que muy probablemente suba hasta un precio que ronde los 35.000 euros: la cantidad de personajes arremolinados, la variedad de actitudes e indumentarias, la definición de los mismos, el estudio de luces y la maestría en la composición hacen de esta tabla una pequeña obra maestra de sus últimos años.
Francisco Pradilla (1840-1921): Escenas de playa, venta de pescado en la ribera de Vigo (O/T, 23 x 40 cm) que parte con una baja estimación de 20.000 euros y que muy probablemente suba hasta un precio que ronde los 35.000 euros: la cantidad de personajes arremolinados, la variedad de actitudes e indumentarias, la definición de los mismos, el estudio de luces y la maestría en la composición hacen de esta tabla una pequeña obra maestra de sus últimos años.Por último, un no menos interesante
Bodegón con jarrón de flores y muñeca (O/L, 46 x 38 cm) de Juan de Echevarría (1875-1931), fechado en París en 1906. Tras su viaje a Bruselas en 1989, en 1903 decide dedicarse únicamente a la pintura para lo que se instala en París, Allí, conviviendo con Durrio, Iturrino, Zuloaga, Picasso y Canals, pinta sus conocidas composiciones florales que, por los contrastes entre los colores vistosos de las flores y los verdes del fondo, son las obras que más le acercan a los principios técnicos de la pintura fauvista, con la herencia del puntillismo allí vigente aún. Los 18.000 euros de la salida serían escasos si la pintura estuviese en perfectas condiciones pero un estudio más detallado muestra bastantes faltas.
Bodegón con jarrón de flores y muñeca (O/L, 46 x 38 cm) de Juan de Echevarría (1875-1931), fechado en París en 1906. Tras su viaje a Bruselas en 1989, en 1903 decide dedicarse únicamente a la pintura para lo que se instala en París, Allí, conviviendo con Durrio, Iturrino, Zuloaga, Picasso y Canals, pinta sus conocidas composiciones florales que, por los contrastes entre los colores vistosos de las flores y los verdes del fondo, son las obras que más le acercan a los principios técnicos de la pintura fauvista, con la herencia del puntillismo allí vigente aún. Los 18.000 euros de la salida serían escasos si la pintura estuviese en perfectas condiciones pero un estudio más detallado muestra bastantes faltas. La semana siguiente tendremos las citas en Alcalá y Retiro y, por supuesto, la de Sotheby’s Nueva York. No se olviden.
Publicado por Daniel Díaz el 26 de septiembre de 2009.