Pasen, vean y disfruten cada una de las piezas de calidad excepcional que se darán cita en Maastrich del 13 al 22 de marzo.

Antes de comenzar a hablar de la feria de TEFAF, una breve referencia a nuestro país. Sala Retiro y Subastas Gran Vía de Bilbao comienzan sus licitaciones el día 10. Desde luego, hay piezas interesantes como la pequeña y delicada, aunque ajustada ya en precio, vista de San Sebastián (O/L, 32 x 44 cm, 24.500 euros) de
Juan Martínez Abades (1862-1920) en Sala Retiro; o el ajustado gouache Camino de la feria (90 x 60 cm, 30.000 euros) de Francisco Iturrino (1864-1924) y el temprano -y revelador de su calidad- óleo de Valentín de Zubiaurre
(1879-1963), con tan sólo 23 años, Partida de cartas (O/L, 85 x 122 cm, 20.000 euros), en Subastas Gran Vía de Bilbao.
Pero vamos al evento de la semana, pues el próximo viernes día 13 comienza en Maastrich la que para muchos es la mejor feria de arte y antigüedades del mundo: The European Fine Art Fair, TEFAF. Este año, la 22ª edición, patrocinada por Axa Art, permanecerá abierta hasta el día domingo 22; y contará con una participación récord de 239 expositores que, frente a los 218 que hubo en 2007 y los 227 en 2008, parece mostrar no sólo la solidez de este sector tan específico y poco dado a las especulaciones como es el arte antiguo, sino el auge y refugio que significan las mejores piezas del mercado.
Y así como Art Basel, Frieze London o Miami Basel son las ferias inexcusables en el panorama internacional del arte contemporáneo, cuando hablamos de antigüedades y de arte antiguo, la cita indiscutible y de referencia mundial es, sin duda, TEFAF. Prueba de ello es que hay 24 comités formados por 190 expertos internacionales que cuidan de que cada una de las piezas allí expuestas tenga la máxima garantía de calidad y autenticidad. Entre las piezas, como es lógico, hay una variedad amplísima de objetos, siempre de altísima calidad, ya sean de porcelana, cristal o plata, mobiliario de distintas épocas, manuscritos ilustrados, tejidos, joyas, esculturas o armas. Pero, como suele ocurrir, será la pintura, tanto antigua o moderna, en dibujos o grabados, la gran protagonista de la feria.
Así, en pintura antigua, sobresalen varias piezas verdaderamente exquisitas. Un ejemplo de ello podría ser la tabla de
Lucas Cranach el viejo (1472–1553), David and Bathsheba (O/T, 115 x 79,3 cm), fechada en 1534 y que trae por un precio de unos cinco millones de euros la galería procedente de Munich Bernheimer-Colnaghi. O los fantásticos paisajes del siglo XVII de la mano de Pieter Brueghel el joven (1564–1638), Adoration of the Magi in a winter landscape (O/T, 39 x 59 cm, 1,8 millones de euros), firmado y realizado en 1633, que ofrece la parisina De Jonckheere –del mismo autor, la galería de Amsterdam Salomon Lilian expondrá una pequeña pero magnífica miniatura de apenas 10 cm de diámetro A peasant in a green coat and cap, por 275.000 euros- o de
Jacob van Ruisdael (1628/29 -1682), por 3,5 millones de euros A winter landscape with windmill (O/L, 39 x 44 cm) de la Noortman Master Paintings, del mismo Maastrich. De poco más tarde es Head of a philosopher with a red hat (O/L, 60,5 x 51 cm), de Giandoménico Tiépolo (1727-1804), que estará disponible por 400.000 euros en la galería sueca de Estocolmo Åmells.
De entre nuestras galerías españolas, destaca el delicado óleo que José de Ribera (1591-1652) pinta hacia 1640:
Magdalena meditando en el desierto (O/L, 147 x 118,1 cm), por el que Caylus pide 900.000 euros; y de la misma galería, Venus y Cupido (O/L, 136,4 x 97,9 cm), pintado hacia 1754 por Corrado Giaquinto (1703-1766) y por 550.000 euros. O el óleo más tardío ya, del granadino José María López Mezquita (1883-1954), El velatorio (O/L, 200 x 300 cm), que se oferta en López Aragón anticuarios por unos 900.000 euros.
A medio camino, entre el mundo antiguo y la modernidad destaca el óleo de
Chaim Soutine (1894-1943), Butcher Boy (O/L, 69,9 x 49,5 cm), pintado hacia 1919 y que la muniquesa Galerie Thomas ofrece por doce millones de dólares, como una de las piezas más importantes de la feria…
Y, como pieza fundamental, el Jardín del Hospital Saint-Paul (O/L, 64,5 x 49 cm) que pintó Vicent Van Gogh
(1853-1890) en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy. Allí ingresó en mayo de 1889, y a principios de septiembre, tras una nueva crisis que le apartó de los pinceles unas seis semanas, decía a su hermano Theo: “Estoy enérgico y esto me hace bien y me quita de la cabeza estas ideas anormales… Estoy trabajando como un poseso, tengo una incontenible furia”. Y es, “desde que entré aquí, los desiertos jardines con esos altos pinos y la hierba que crece salvaje junto a la maleza, me han bastado para mi trabajo y no he salido afuera”. Así, entre septiembre y octubre de 1889, poco antes de suicidarse en julio de 1890, pintó esta obra que ha estado en una colección privada suiza desde 1963; sólo se prestó para tres exposiciones y llega a TEFAF de manos del conocido marchante Dickinson, con galería en Nueva York y Londres, por un precio de 25 millones de euros.
Ya en el siglo XX, no podemos dejar de citar el impresionante lienzo de Marc Chagall (1887-1985), Couple au cirque (O/L, 100 x 80,8 cm), firmado en 1980 y procedente del estudio de Saint-Paul del propio autor, de la Galerie Boulakia por 2,5 millones de euros; o el lienzo de Pablo Picasso (1881-1973), L’homme au maillot rayé, 1956 (O/L, 20.9.56, 100 x 80 cm), que estuvo en la Galerie Louise Leiris de París y en la Saidenberg Gallery de Nueva York y que el actual propietario compró en Sotheby’s Londres en junio de 2002 por 900.000 libras (1.389.060 euros), más comisiones, y que ahora se expone en la parisina Patrice Trigano con un precio de 5,4 millones de euros…
Como colofón, una referencia a la videocreación donde destaca con luz propia la pieza de
Bill Viola (1951) ofrecida por Haunch of Venison de Londres por 230.000 dólares: si el año pasado fue Isolde’s Ascension (The Shape of Light in the Space After Death), este año podremos disfrutar de Transfiguration (blanco y negro sobre pantallas de plasma, 7 ejemplares + 2PA, 155,5 x 92,5 x 12,7 cm), en una edición de 2007, y cuyo valor se cifra en 230.000 dólares.
TEFAF, siempre merece la pena.
Publicado por Daniel Díaz en La Gaceta de los Negocios el sábado 7 de marzo de 2009.