La obra, tras permanecer 90 años en una familia suiza, saldrá a la venta en unos 30 millones de dólares
En las últimas semanas de su vida, poco antes de suicidarse de un disparo el 29 de julio de 1890, Vincent van Gogh vivió un breve periodo de inusitada felicidad en el pueblo de Auvers-sur-Oises pintando una serie de alegres retratos de niños, muy diferentes de las pinturas dominadas por la angustia tan características de su mano.
Entre ellos se encuentra Niño con naranja (L’Enfant à l’Orange), un retrato de Raoul Levert, el hijo del carpintero del pueblo, que saldrá al mercado, tras permanecer en manos privadas más de 90 años, en la feria europea de arte y antigüedades TEFAF, en Maastricht. La familia suiza que posee el cuadro desde 1916, lo ofrecerá en unos 30 millones de dólares a través de
Dickinson, galería de reconocido prestigio establecida en Londres y Nueva York.
Un poco de historia
En mayo de 1890 Van Gogh se trasladó a Auvers, a unos 40 kilómetros al norte de París, tras permanecer un año en un hospital psiquiátrico. En su viaje hacia Auvers, hizo escala en la capital francesa para pasar unos días con su hermano Theo y su cuñada Jo, donde tuvo la alegría de conocer a su pequeño sobrino y ahijado Vincent, nombre elegido por sus padres en su honor. En Auvers se puso en contacto con el Dr. Paul Gachet, el médico y coleccionista de arte que le recomendó Camille Pissarro, que le encontró alojamiento en Auberge Ravoux.
Tanto el encanto pintoresco de Auvers como la alegría producida al ver a su sobrino, resultaron ser el catalizador de una extraordinaria explosión de energía artística en las últimas semanas de su vida: en los 70 días que Van Gogh permaneció en Auvers pintó más de 80 obras. El 5 de junio escribía a su hermana Wilhelmina: “Lo que más me apasiona –mucho, mucho más que el resto de mi metier– es el retrato, el retrato moderno”. Efectivamente, pintó una serie de retratos de niños inspirados en su cariño al pequeño Vincent. Acabó convencido de que vivir en París perjudicaba la salud de su sobrino, por lo que retrató a estos niños con el campo como fondo y con mejillas sonrosadas, como testimonio de los beneficios de la vida rural.
En aquella época, tanto los niños como las niñas llevaban vestidos durante sus primeros años, por lo que, aunque Niño con naranja parezca un retrato femenino, se trata de Raoul Levert, el hijo de dos años de Vincent Levert, el carpintero del pueblo de Auvers. La identidad del niño fue confirmada posteriormente por Adeline Ravoux, la hija del gerente del hostal, fotografiada junto a Raoul en los exteriores de Auberge Ravoux en 1890.
Van Gogh probablemente conoció a la familia Levert porque vivía al lado del hostal y se cree que el carpintero hacía los bastidores para sus lienzos. Tras su fallecimiento, el cuerpo de Van Gogh fue colocado en una habitación de Auberge Ravoux. Adeline Ravoux recuerda: “Theo colocó todos los lienzos que Vincent había dejado allí: La Iglesia de Auvers, Lirios, Niño con naranja, etc. A los pies del féretro se colocaron su paleta y sus pinceles. Nuestro vecino, el señor Levert, el carpintero, prestó los caballetes. El hijo de este último, de dos años, había sido retratado por Van Gogh en la pintura Niño con naranja. También fue el señor Levert quien hizo el féretro”.
Niño con naranja, con sus pinceladas enérgicas y los colores típicos de Van Gogh, fue una de las obras mostradas en la importante exposición en Amsterdam en 1905, que le lanzó a la fama internacional. En 1916 fue comprada por
Arthur y Hedy Hahnloser, una pareja suiza que a principios del S. XX formó una importante colección de arte impresionista y post-impresionista, y fundó la Villa Flora Collection en Winterthur. La pintura ha permanecido en manos de sus descendientes, quienes tienen intención de destinar el dinero de la venta a instituciones caritativas para jóvenes y educativas.
Otras obras en el mercado
Algunas cifras de mercado de los últimos años que puedan servir de referencia: el 7 de noviembre de 2007,
salió a pujas en Sotheby’s Nueva York el que posiblemente fuese el último de sus paisajes: The fields (Wheat fields, O/L, 50 x 65 cm) con una estimación entre 28 y 35 millones de dólares. Pintado hacia el 10 de julio de 1890, en las últimas semanas de su vida, con sus pinceladas amplias, gruesas y empastadas, y su oriental sentido de la profundidad, finalmente no encontró comprador.
Recientemente sólo se ha acercado a estas cifras L’Arlésienne, Madame Goniux (65 x 54 cm), adjudicada en 40,3 millones de dólares en mayo de 2006 en
Christie’s Nueva York. Tanto View from Vincent’s window (O/T, 1887, 56 x 38 cm) vendida en 4,4 millones de dólares en mayo del pasado año en Christie’s Nueva York, como Femme dans un jardin (O/L, 1887, 51 x 62,5 cm) adjudicada en 2,6 millones de libras (4,76 millones de dólares, 3,88 millones de euros) se quedan lejos de estos precios. En 1997 se vendió en una transacción privada con la Acquavella Galleries Inc., New York por 47,5 millones de dólares Portrait de jeune paysanne assise devant un champ de blé (O/L, 92 x 73
cm) de 1890.
Recordemos cómo la venta del Retrato del doctor Gachet (O/L, 66 x 57 cm) en Christie’s Nueva York por 82,5 millones de dólares en mayo de 1990 le aupó hasta la cima en las ventas, aunque actualmente ocupe el séptimo puesto en la lista de los cuadros más caros. En paisajes, el más caro vendido fue Lirios (71 x 93 cm): en noviembre de 1987 llegó hasta los 53,9 millones de dólares en Sotheby’s Nueva York.