Joan Hernández Pijuán (Barcelona, 1931-2005), tras formarse en Barcelona en las Escuelas de La Lonja y de Bellas Artes de Sant Jordi, se traslada a París, donde continúa sus estudios en grabado y litografía. Durante la década de 1950 formó parte del Grupo Sílex (con Rovira Brull, Eduardo Alcoy y Carles Planell) y realizó obras próximas a lo que podría definirse como expresionismo poscubista.
Después de un viaje a París, tras adentrarse en el informalismo, en los primeros años de la década de 1960 lo fue reemplazando paulatinamente por la abstracción geométrica. Esta investigación espacial y de geometría se intensificó en la década siguiente, en la que hizo cuadros milimetrados, para desembocar en un estilo figurativo casi minimalista, de buscada y ardua simplificación, reduciendo el signo y aumentando el significado. Esta última fase es su producción más buscada, por la que ha sido especialmente reconocido con formas repetidas: árboles, nubes, casas, campos roturados y otros elementos de la naturaleza.
Decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, en 1981 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas, en 2000 es nombrado académico de la Real Academia de San Fernando de Madrid y en 2005 el Premio Nacional de Arte Gráfico. En 1993 el Centro Nacional de Arte Reina Sofía realizó una exposición antológica llamada ‘Espacios de silencio’.
En la obra que nos ocupa y, sobre un fondo de color ocre del propio papel, Joan Hernández Pijuán dibuja en 1991 un cuadrado a modo de espacio cerrado, y en la esquina superior derecha una simplificada montaña pequeña -el monte Tibidabo, de Barcelona- con un círculo cerca, y lo titula Sol al Tibidabo.
